Son muchas las personas que prefieren acabar su vida laboral antes de llegar a la edad legal de jubilación, a fin de poder librarse por fin de las obligaciones propias de quién tiene que ir a trabajar todos los días. Por eso, junto a figuras como la jubilación anticipada existen otras que también permiten el retiro antes de tiempo, es lo que conocemos como prejubilación.
Ahora que estamos en una situación difícil y muchas empresas no saben cómo afrontar la vuelta a la normalidad y se ven obligadas a hacer ajustes en su plantilla, las prejubilaciones vuelven a estar de moda. Con ellas, los empleados de mayor edad se retiran del mercado laboral y la empresa tiene un coste menos que asumir. Si tu empresa te ha propuesto una prejubilación o valoras pedirla, presta atención a todo lo que tienes que saber sobre este tema.
¿Qué es la prejubilación?

Los términos prejubilación y jubilación anticipada suelen confundirse, pero en realidad son cosas totalmente diferentes. La jubilación anticipada es aquella situación en la que un trabajador se retira de la vida activa antes de alcanzar la edad legal para ello y pasa a cobrar una prestación contributiva de jubilación.
Pero en la prejubilación esto no ocurre. El trabajador afectado no pasa inmediatamente a cobrar una pensión de jubilación, ya que no ha alcanzado la edad para acceder a ella, sino que es compensado por la empresa a cambio de concluir la relación laboral. De hecho, quizá te sorprenda saber que la prejubilación realmente no existe, no está regulada en nuestro ordenamiento jurídico, sino que se rige por los acuerdos entre empresa y trabajador.
¿Qué requisitos debes cumplir para acceder a la prejubilación?

Tal y como acabamos de señalar, no existe una figura jurídica con el nombre de prejubilación, por lo que no hay una regulación uniforme. Son las empresas las que suelen establecer las reglas para que sus empleados puedan acceder a esta forma de retiro de la vida laboral. Por eso, no hay ni una edad mínima para la prejubilación, podría darse a los 60 años, pero también a los 50.
No obstante, las empresas suelen establecer requisitos en cuanto a la prejubilación, y lo hacen porque esta opción tiene costes para ellas. Lo habitual es que se permita acceder a esta forma de poner fin a la vida laboral a quienes han alcanzado ya una determinada edad, tienen cierta antigüedad o están enfermos.
Esto implica que si estás interesado en prejubilarte debes hablarlo con los responsables de tu empresa. Serán ellos los que decidan si puedes acogerte o no a esta modalidad y te ofrecerán la compensación económica que consideren adecuada.
Así se gestiona esta forma de dejar el trabajo

Toda prejubilación es fruto de una negociación, sin importar si es el empleado el que la solicita o la empresa la que la ofrece. Hay que tener en cuenta que el trabajador que se retira sufre una pérdida económica al quedarse sin un sueldo, por lo que la negociación suele girar entorno a con qué cantidad va a indemnizar la empresa a su empleado.
Lo que ocurre en estos casos es que la organización sigue pagando una cantidad mensual a su ex empleado, pero este no acude a trabajar. Es decir, que realmente lo que se está cobrando es algo similar a un sueldo pero sin que haga falta trabajar para obtenerlo.
¿Vas a cotizar si estás prejubilado?

Ya sabes que si optas por esta modalidad para dejar de trabajar antes de tiempo vas a recibir mensualmente la cantidad que hayas acordado con tu empresa, que siempre será inferior a la que cobrarías si siguieras acudiendo a tu puesto de trabajo. Ahora bien, ¿en qué situación legal quedas, sigues cotizando?
A todos los efectos legales un prejubilado es un trabajador en activo, puesto que sigue cobrando de una empresa, por eso debe cotizar. Lo que suele ocurrir en estos casos es que la empresa negocia un convenio especial con la Seguridad Social. De este modo, la empresa te paga a ti una cantidad igual a lo que debes cotizar y eres tú quien debe hacer el ingreso en la Seguridad Social cada mes.
Es decir, que la empresa abona indirectamente tus cotizaciones. Por lo que podrás acceder, si así lo necesitas, a prestaciones de incapacidad y, en el futuro, a una prestación de jubilación. En algunos casos es posible que consigas que tu empresa te siga haciendo aportaciones a un plan de pensiones mientras estás prejubilado, lo que te ayudará a ahorrar de cara al momento de la jubilación.
La prejubilación beneficia a la empresa y al empleado

Esta figura es muy utilizada en las empresas, especialmente con directivos y personas que ocupan cargos altos. En ciertos casos es mejor prejubilarlos antes que tener que pagar la indemnización por despido para que dejen la empresa, pero no es este el único beneficio que consigue la empresa.
Se suele utilizar esta medida como forma de reducir costes y plantilla, permitiendo a la vez el relevo generacional al ocupar personas más jóvenes el puesto que han dejado quienes han optado por prejubilarse.
En cuanto a los beneficios para el empleado, estos están clarísimos. Si te prejubilas vas a recibir un salario sin tener que trabajar. Es cierto que vas a perder algo de poder adquisitivo, pero también te vas a ahorrar los costes asociados a ir todos los días a trabajar (gasolina, abono transportes, comidas fuera de casa, ropa, etc.) y además quedas liberado de todo tipo de responsabilidades laborales. Y como sigues cotizando, cuando llegue el momento puedes acceder tranquilamente a una pensión de jubilación.
Cobrar menos pero vivir mejor

Al final todo se reduce a esto. Si te prejubilas vas a perder un poco de poder adquisitivo, pero te librarás del estrés y los gastos asociados a tener que ir a trabajar a diario. De ahí que la mayoría de las personas que se acogen a esta figura se sientan muy satisfechas con su decisión.
Si estás pensando en prejubilarte, no le des muchas más vueltas y habla con tu empresa. Eso sí, procura obtener un acuerdo que sea lo más rentable posible para ti y que te permita vivir cómodamente hasta que puedas empezar a cobrar una pensión de jubilación.




























































