A la hora de emprender siempre surge la duda sobre si es mejor hacerlo solo o en compañía. Las dos opciones son viables y tienen sus pros y sus contras, pero lo que tenemos que tener claro es que la persona con la que vamos a trabajar hombro con hombro debe ser alguien de nuestra total confianza. Encontrar un buen socio no es nada fácil, y no siempre la mejor opción es buscarlo en nuestro entorno familiar.
Hay quien piensa que mezclar negocios y familia no es una buena combinación y, sin embargo, también hay grandes ejemplos de empresas familiares que han resultado ser todo un éxito. Para intentar ayudarte en tu decisión vamos a ver las ventajas y las desventajas de asociarte con un miembro de tu familia.
Tu familiar es un socio de confianza

Encontrar un socio no es una tarea sencilla, debe tratarse de alguien que tenga intereses profesionales en el mismo ámbito que tú y que además pueda aportar al negocio algo más que dinero u otros bienes. Sus capacidades y habilidades deberían complementar a las tuyas, ya que solo así es posible formar un buen equipo de trabajo.
Sin embargo, cuando empiezas a buscar un socio te das cuenta que no es tan fácil encontrar una persona que encaje contigo y en la que puedas confiar. Por el contrario, si tu socio es un familiar cuentas con la gran ventaja de que ya sabes que es alguien de confianza que se va a preocupar tanto o más que tú por el negocio.
Trabajar en familia te da más flexibilidad

Si algo bueno tiene trabajar con la familia es que el ambiente siempre es más distendido y más flexible. Si tu socio es un extraño quizá no le haga gracia que llegues todos los días un poco más tarde porque vas a llevar al niño al cole, o no entienda que tienes que salir un poco antes para atender un asunto.
Con la familia esto no te ocurre. Un hermano, un padre, un primo, etc. no te va a poner ninguna pega si entras o sales más tarde. Comprenderá la situación y sabrá que si en algún momento él también necesita esa flexibilidad tampoco va a encontrar ninguna oposición por tu parte.
Si tu socio es un familiar hay mayor compromiso con la empresa

Está demostrado que aquellos que han emprendido en compañía de un ser querido tienen una vinculación todavía mayor con su negocio y se sienten más responsables de que el mismo salga adelante. Quien emprende solo está comprometido, pero en el fondo solo está poniendo en juego su patrimonio y no el de toda su familia, lo que le quita algo de presión.
Cuando tu socio en el negocio es un familiar todos os estáis jugando el pan, así que suele haber más predisposición a trabajar horas extra e incluso a plantearse nuevas opciones de negocio en lugar de quedarse estancados con los resultados actuales.
El lado negativo de tener como socio a un familiar

No todo es bueno, que la persona con la que trabajas y gestionas el negocio tenga una relación familiar contigo también tiene algunas desventajas. De hecho, hay personas que por nada del mundo trabajarían con su pareja, sus padres u otro familiar, no ya en un negocio propio, tampoco como asalariados en la empresa de otra persona.
Esto se debe a que todos somos conscientes de que las relaciones personales son complicadas. Si a veces ya es difícil llevarte bien con la familia en el entorno doméstico, añadirle a esto un elemento de estrés como la gestión de un negocio puede hacer que la relación familiar se vuelta insostenible. Vamos a analizar las principales desventajas.
Aparecen conflictos familiares

La principal desventaja de tener a un familiar como socio es que los problemas familiares se pueden convertir en problemas laborales y viceversa. Es muy complicado separar el plano personal del laboral, y muchas veces la comunicación no fluye todo lo bien que debería entre dos personas que, al fin y al cabo, son familia.
Además, no es extraño que en estos casos otros familiares acaben tomando partido a favor de un socio o de otro. De modo que al final lo que ha comenzado como una disparidad de opiniones en algo relacionado con el trabajo se puede convertir en un conflicto familiar que se extiende más allá de los directamente afectados.
Se impone la jerarquía familiar

En todas las familias existe una cierta jerarquía, los padres mandan más que los hijos e incluso entre los hermanos hay diferencias en función de si son los mayores o los pequeños. Esto es algo de lo que no nos desprendemos cuando emprendemos en familia y que puede traer más de un problema.
Por ejemplo, un hijo que pone un negocio con su padre, siendo el hijo el socio mayoritario y el que ha tenido la idea, puede ver su papel como líder cuestionado si su socio sigue ejerciendo de “padre” también en el negocio.
¿Con o sin familia?

Después de todo lo anterior no podemos negar que tomar la decisión de elegir o no a un familiar como socio es complicado. Si emprendes en familia la experiencia puede ser muy positiva, pero también podría tener consecuencias funestas e incluso podría romper algunos lazos para siempre.
Nuestro consejo es que si decides tener como socio a un familiar habléis bien las cosas desde el principio y fijéis los parámetros en los que se va a basar la relación profesional. Lo mejor es que en el trabajo no actuéis como familia y seáis más objetivos a la hora de analizar vuestra relación. Se trata de potenciar todo lo bueno que puede tener un negocio familiar.
Si tienes dudas, por mucho que confíes en tu familia, lo mejor es que busques un socio fuera de ella. Piensa que, si la cosa va mal, simplemente puedes romper tu relación de negocios con esa persona y ya está, tu vida personal no se verá afectada para nada.





















































































