Como profesional, es posible que por muy bien que organices tu jornada de trabajo al final del día te siga faltando tiempo para atender a todas las tareas pendientes. Y es posible que tu nivel de ingresos no te permita contratar a un empleado. Pero, ¿has valorado la posibilidad de contratar a un becario?
Muchos autónomos no lo saben, y piensan que solo las empresas pueden tener a estudiantes que están a punto de terminar sus estudios a modo de becarios. Pero, como profesional que trabaja por cuenta propia, la legislación te reconoce el derecho a actuar como empleador, y eso también implica poder tener becarios.
¿Qué es un becario?

Antes de nada conviene que tengas muy claro qué es un becario y qué puedes esperar de él. Cuanto mejor conozcas esta figura más fácil resultará que la relación que vais a establecer sea satisfactoria para ambas partes. En líneas generales, consideramos becario a aquella persona que realiza prácticas en una empresa a fin de complementar su formación académica.
El becario no es un trabajador como tal y por tanto no recibe una nómina, pero esto no quiere decir que no cobre. En muchos casos lo que se establece es una compensación económica. Aunque no son unos grandes ingresos, se pretende que con la cantidad abonada el becario pueda sufragar, al menos, lo que le cuesta acudir cada día.
Acuerdo de colaboración, esencial para contratar a un becario

Para que puedas tener la ayuda de un becario es necesario que suscribas un acuerdo de colaboración con la universidad o centro de estudios en los que el interesado esté recibiendo su formación. El centro te informará sobre todo lo relativo a las condiciones de formación del alumno: el tiempo durante el que estará trabajando contigo, las competencias que tiene que desarrollar, número de horas diarias de dedicación, etc.
Según la normativa de prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios, las prácticas no deberían tener una duración superior al 50% de la duración del curso académico. Esto quiere decir que no puedes tener a tu becario contigo de forma indefinida. Si agotado el tiempo de la beca quieres seguir teniendo su colaboración, tendrás que contratarlo.
¿Es necesario dar de alta al becario en la Seguridad Social?

En realidad el concepto de contratar a un becario no es del todo exacto. Como decíamos antes, no existe una verdadera relación laboral entre el becario y tú. Esto es lo que explica que tampoco se establezca un salario. Sin embargo, sí es preciso dar de alta al becario en la Seguridad Social. Un requisito que se exige desde 2019.
No importa si las prácticas que ofreces son remuneradas o no. Siempre tienes que hacer el alta, lo que ocurre es que en estos casos se aplica una cotización especial que suele estar en torno a los 40 euros mensuales. Así, el becario está protegido en caso de que sufra una enfermedad o un accidente. Esto también ayuda a la Seguridad Social a comprobar que no se abusa de los becarios prolongando sus prácticas de forma ilegal.
La “ayuda al estudio” como forma de compensación

Decíamos antes que al contratar a un becario no tienes que pagarle un salario. Pero, en función del convenio de colaboración que hayas firmado con su centro de estudios, tendrás que abonarle o no una compensación económica que recibe en este caso el nombre de ayuda al estudio. En función de tus ingresos, puedes acordar que esa ayuda sea más o menos alta.
Con ella lo que se pretende es que al becario no le cueste dinero realizar sus prácticas, que pueda sufragar, al menos, los gastos de desplazamiento e incluso de ropa para el “trabajo”. Además, esta compensación tiene también un cierto carácter motivador, al permitirle al becario recibir unos ingresos por su tiempo y dedicación.
Tienes que ejercer como tutor de tu becario

Es importante de que te conciencies de que tener un becario no es igual a tener un trabajador a coste cero o casi cero. Nada más lejos de la realidad. El estudiante te va a ayudar en algunas de tus tareas, pero no puedes exigirle lo mismo que le pedirías a un trabajador. Él será un apoyo para ti, pero tú también para él.
No eres su empleador, eres su tutor. Esto quiere decir que vas a tener que dedicarle tiempo para que aprenda a hacer ciertas tareas. La idea es que su paso por tu negocio le sirva de verdad de cara al futuro en su carrera profesional. Además, una vez finalizada la beca tienes que emitir un informe final y valorar su desempeño.
Beneficios de tener un becario

Lo bueno de contar con un becario es que tienes a tu disposición una persona con muchas ganas de aprender. Puede que el estudiante no tenga mucha experiencia práctica, pero llega con muchos conocimientos teóricos y deseando ponerlos en práctica. Lo que también te puede ayudar a reciclar a ti tus conocimientos.
Una vez que haya aprendido las tareas que tiene que asumir, tú contarás con más tiempo libre para dedicarlo a otras áreas importantes de tu negocio. Además, no puedes obviar el hecho de que formar a una persona también es gratificante. Y, si piensas de cara al futuro, es una buena manera de moldear el perfil profesional del estudiante para que se adapte después a la perfección a tu plantilla si piensas en contratarlo.
De la beca de colaboración al contrato de prácticas

Si has tenido suerte con tu becario y te parece la persona idónea para entrar a formar parte de tu plantilla, una vez acabado el período de beca le puedes ofrecer un contrato de prácticas cuando ya tenga su formación terminada. Entonces sí, ese joven pasará a ser tu empleado y adquirirá todos los derechos y obligaciones propios de la relación laboral.
El salario aplicable será el que disponga el convenio colectivo de tu sector. Si no dice nada, el nuevo empleado no cobrará nunca menos del Salario Mínimo Interprofesional si tiene un contrato a jornada completa. En cuanto a las cotizaciones sociales a pagar, son las mismas que para cualquier otro empleado con la misma categoría.

































































