Estar bajo presión es una situación bastante común para los emprendedores. Sin embargo, esto no es nada bueno, porque dispara los niveles de estrés y afecta a la motivación y la productividad. De ahí la importancia de saber recuperar la calma.
Lo que ocurre es que, cuando estamos sometidos a demasiada presión podemos llegar a tener una sensación de ahogo que nos impide ver con claridad qué es lo que está pasando y cómo podríamos salir de ello. Por suerte, hay algunos trucos que te pueden ayudar.
¿Por qué nos ahogamos cuando aparece la presión?

Básicamente, porque las situaciones de alta tensión afectan a nuestro sistema nervioso. Haciendo que no seamos capaces de hacer bien incluso las cosas en las que normalmente somos expertos.
Eso hace que nos sintamos aún peor y que nos echemos a nosotros mismos la culpa de lo que está pasando cuando, en realidad, es un proceso psicológico bastante habitual y por el que todo el mundo pasa en algún momento.
La ansiedad por el desempeño es un mal común

Como acabamos de señalar, la sensación de perder el control cuando aparece la presión es algo que le ocurre a todo el mundo, incluso a quienes se muestran ante el resto como profesionales muy eficaces y con un gran control de sí mismos.
De hecho, la ansiedad por el desempeño suele ser todavía mayor en las personas que tienen más que perder: un CEO, un directivo, un emprendedor, etc. Lo que ocurre es que muchos de ellos saben disimularla.
Cómo dar lo mejor de ti mismo cuando estás bajo presión

Es cierto que muchas personas pueden disimular su ansiedad por el desempeño y seguir trabajando con más o menos normalidad, pero esto no es buena idea. La mejor solución es librarse de esa ansiedad.
Recuperar la calma cuando todo se nos viene encima es muy complicado, pero existen algunas pequeñas técnicas que pueden ayudarte. Si las pones en práctica notarás rápidamente sus resultados.
Tómate un momento

Cuando notes que no puedes más, simplemente da un paso atrás y tómate un tiempo para respirar. Olvídate de las preocupaciones que rondan tu cabeza y simplemente céntrate en tu respiración.
A medida que el oxígeno inunda el cerebro notamos que nuestros pensamientos se vuelven mucho más racionales. Dejamos de darle vueltas y vueltas a las cosas y podemos ver la solución ante nosotros de una forma más clara.
Piensa de forma positiva para recuperar la calma

La presión y la ansiedad nos la provocamos nosotros mismos cuando dejamos que un montón de pensamientos negativos se apoderen de nosotros. Nos centramos tanto en lo malo que nos agobiamos.
En lugar de eso, vamos a intentar potenciar el pensamiento positivo. Si hay un problema, no te centres en él y empieces a darle vueltas una y otra vez. Coge papel y lápiz y empieza a buscar soluciones efectivas. Pensar que puedes acabar con el problema te hará sentirte mucho mejor.
Sé un ejemplo para tu equipo

Si eres el líder de un equipo de trabajo ya sabes que una de tus misiones más importantes es ser un ejemplo para los demás. Si tú pierdes los nervios, lo más probable es que tus subordinados también lo hagan.
Cuando lleguen los momentos de presión piensa en tus trabajadores y en qué podrías hacer para que ellos se sientan mejor. Si te ven tranquilo, ellos también lo estarán, por preocupante que sea la situación.
Busca un modelo a seguir para recuperar la calma

Tu equipo de trabajo te tiene a ti como modelo a seguir y tú también deberías tener el tuyo propio. Una persona que te inspire. Podría ser tu mentor (si lo tienes) o alguien a quien admires aunque no lo conozcas personalmente.
Piensa en qué haría esa persona ante una situación como la que estás viviendo tú. A continuación pon en práctica eso que has pensado. Notarás que los niveles de presión empiezan a descender rápidamente.
Haz una lluvia de ideas

Si la ansiedad no te deja continuar adelante, usa contra ella una de las mejores herramientas para recuperar la calma: sé proactivo. No te quedes de brazos cruzados, ponte a hacer cosas.
En caso de que no te veas capaz de hacerlo solo, busca ayuda. Puedes hacer una lluvia de ideas con soluciones para ese tema que tanto te preocupa. Poner tu mente a trabajar hará que esta se centre en cosas positivas y no en lo malo.
Visualiza tu problema como algo aislado

Otro truco que funciona muy bien para recuperar la calma es abordar el problema como algo aislado. Tienes un problema en tu negocio o en tu vida, pero el resto de las cosas van bien.
Así evitas caer en el error de proyectar el problema y sus posibles consecuencias sobre la situación general que estás viviendo. Lo estás acotando, y con ello limitas sus posibilidades de hacerte perder los nervios.
Visualiza lo positivo

La ansiedad nos la provoca el imaginar cientos de cosas malas que pueden ocurrir en el futuro a partir de un problema que tenemos hoy. O incluso de un hipotético problema que no ha surgido.
Para recuperar la calma vamos a hacer justo lo contrario. Vamos a visualizar el futuro de una forma positiva y a imaginar cómo será todo si superamos ese obstáculo y alcanzamos nuestros objetivos.




























