Victor Küppers, doctor en Humanidades y divulgador especializado en desarrollo personal, lleva años advirtiendo sobre un fenómeno silencioso: la pérdida de inteligencia emocional en una sociedad acelerada. En un contexto marcado por el cansancio crónico y el desánimo colectivo, su mensaje resulta urgente. ¿Por qué frenar hoy es una forma superior de inteligencia? La respuesta interpela directamente a la vida cotidiana.
Lejos de los discursos motivacionales vacíos, Küppers propone una idea concreta y actual: la inteligencia no se mide solo por conocimientos o experiencia, sino por la actitud con la que cada persona afronta lo que le toca vivir. Y esa actitud, sostiene, se entrena.
Personas que iluminan y personas que se apagan
“Las personas somos como bombillas”, repite Küppers ante auditorios llenos. Todas transmiten algo, pero no todas lo hacen con la misma inteligencia emocional. Hay quienes caminan por la vida “a 30.000 vatios” y quienes llegan fundidos. La diferencia no está en el currículum, sino en la energía humana que generan.
Ese impacto se percibe en segundos. Basta conocer a alguien para sentir cercanía o rechazo, confianza o incomodidad. No es magia ni carisma innato: es inteligencia relacional, esa capacidad de conectar con otros desde la actitud. En el mundo laboral, familiar o social, esa variable explica por qué algunas personas dejan huella y otras pasan sin ruido.
Küppers lo resume en una fórmula sencilla: Valor personal = conocimientos + habilidades × actitud. Los conocimientos suman, la experiencia suma, pero la actitud —esa expresión práctica de la inteligencia— multiplica. De ahí que el reconocimiento no llegue por lo que alguien sabe, sino por cómo hace sentir a los demás.
El problema aparece cuando el desánimo se instala. En esos momentos no se pierde capacidad técnica ni bagaje profesional; se pierde lo más valioso: la manera de ser. Y sin esa base, la inteligenciaqueda reducida a una función mecánica, sin impacto real.
La pausa como acto consciente de inteligencia
Imagen: Pexels
Para Victor Küppers, uno de los grandes males contemporáneos es la velocidad. Todo es rápido: se trabaja rápido, se consume rápido, se vive rápido. Incluso se buscan soluciones profundas en formatos exprés. Esa dinámica, advierte, erosiona la inteligencia porque impide reflexionar.
“Parar no es rendirse”, insiste. Al contrario: parar permite reparar. Ajustar el rumbo, revisar prioridades y distinguir lo urgente de lo importante es una forma elevada de inteligencia práctica. Sin esa pausa, se corre el riesgo de hacer muchas cosas sin sentido, confundiendo actividad con valor.
La vida, recuerda Küppers, tiene momentos duros que no se eligen: enfermedades, pérdidas, crisis. Frente a esas circunstancias, la última libertad humana es la actitud. Elegir cómo responder es un ejercicio diario de inteligencia interior. Nadie puede cambiar las cartas que recibe, pero sí decidir cómo jugarlas.
En ese camino, propone dos hábitos simples y poderosos. El primero es la gratitud: entrenar la inteligencia para mirar lo que funciona, no solo lo que falta. El segundo es recuperar la ilusión, esa energía que mantiene viva la motivación. Sin ilusión, el ser humano se apaga.
No se trata de negar los problemas, sino de contextualizarlos. Cuando no hay dramas reales, perder la alegría no es una reacción inevitable, sino una falta de inteligencia emocional. La pausa ayuda a tomar perspectiva y a volver a encender la bombilla.
Durante años hemos mirado hacia fuera. Muy lejos, además. Hemos bajado a las profundidades del océano, enviado robots a Marte y rescatado restos del Titanic. Y, sin embargo, seguimos con una paradoja curiosa (y un poco inquietante): el territorio más complejo, determinante y desconocido sigue estando dentro de nosotros. Nuestro propio cuerpo. Y, sobre todo, nuestro cerebro.
Ese órgano silencioso que decide cómo pensamos, cómo sentimos, cómo dormimos, cómo envejecemos… y cómo vivimos. Entenderlo no es una excentricidad científica ni una moda moderna. Es, probablemente, una de las herramientas más potentes que tenemos para mejorar nuestra calidad de vida y alargarla con sentido.
De ahí nace una idea que cada vez gana más peso: la del turismo interior. Mirarnos por dentro con la misma curiosidad con la que miramos el espacio exterior. Porque conocernos no es solo interesante; es profundamente práctico.
Biohacking: dejar de vivir a ciegas
Explorar el cerebro es explorar cómo vivimos y sentimos. Fuente: Canva
Durante mucho tiempo hemos tomado decisiones sobre nuestra salud casi a tientas. Comemos “lo que creemos que va bien”, dormimos “más o menos” y entrenamos “cuando podemos”. Todo muy intuitivo. Muy heredado. Y, a veces, poco eficaz.
Aquí entra el biohacking, entendido no como algo extremo, sino como una forma de romper esa ceguera biológica. Hoy existen herramientas sencillas —monitores de glucosa, dispositivos que analizan el sueño, relojes que miden la variabilidad cardíaca— que nos permiten ver, por fin, qué está pasando realmente dentro.
De repente, ya no hablamos de teorías, sino de datos. Sabes cómo te afecta ese desayuno. Cómo responde tu cuerpo al estrés. Si estás durmiendo profundo o solo descansando “en apariencia”. Y eso cambia las reglas del juego.
No es casualidad que este enfoque conecte tan bien con la inteligencia artificial. Ambas buscan lo mismo: entender sistemas complejos para tomar mejores decisiones. En un caso, el cerebro humano; en el otro, los algoritmos que intentan imitarlo.
No usamos el 10 % del cerebro (y menos mal)
El cuerpo guarda más respuestas de las que imaginamos. Fuente: Canva
Hay mitos que se repiten tanto que parecen verdades. El famoso “solo usamos el 10 % del cerebro” es uno de ellos. Y no, no es cierto. La neurociencia lo tiene claro: usamos todo el cerebro, pero no todo a la vez.
La memoria, por ejemplo, no está guardada en un cajón concreto. Está repartida. Un recuerdo romántico no vive en un solo sitio: la imagen se procesa en una zona, la música en otra, la emoción en otra distinta. Todo conectado, como una red.
Y luego está el sueño, ese gran olvidado. Mientras dormimos —especialmente en la fase REM— el cerebro hace algo fascinante: el hipocampo “habla” con el neocórtex para decidir qué recuerdos merecen quedarse. Es como una revisión nocturna de lo vivido durante el día. Dormir no es desconectar; es ordenar la vida.
Esparsidad: la inteligencia de gastar poca energía
Entender la biología interna cambia la forma de cuidarnos. Fuente: Canva
Aunque el cerebro está siempre activo, funciona con una lógica muy eficiente. Usa lo que se llama esparsidad: activa solo pequeños grupos de neuronas en cada momento. ¿Por qué? Porque así es más resistente y más ahorrador.
Más resistente, porque si algunas neuronas fallan, el recuerdo no se pierde. Y más ahorrador, porque gracias a este sistema el cerebro consume apenas unos 20 vatios. Sí, como una bombilla pequeña. Nada mal para el órgano que lo dirige todo.
Ondas cerebrales: cuando la mente habla en eléctrico
Las neuronas se comunican con impulsos eléctricos, casi como un código Morse interno. Cuando muchas se sincronizan, generan ondas cerebrales. Y esas ondas cambian según lo que estemos haciendo.
Cuando estamos despiertos, atentos o resolviendo problemas, predominan las ondas beta y gamma. Rápidas. Intensas. En cambio, en el sueño profundo aparecen las ondas delta, lentas, calmadas. Es el momento de la verdadera reparación.
Mario Alonso Puig, médico cirujano y divulgador, lleva años investigando cómo la creatividad influye en la salud, el aprendizaje y la forma en que las personas se relacionan consigo mismas. En un contexto marcado por la prisa, la autoexigencia y el miedo al error, su mensaje resulta especialmente actual. ¿Qué ocurre cuando cambiamos la manera de mirar nuestra propia vida? La respuesta, sostiene, puede ser profundamente transformadora.
Lejos de ser un don reservado a unos pocos, la creatividad es una capacidad humana universal. El problema no es que desaparezca, sino que se apaga cuando dejamos de prestarle atención. Recuperarla implica, antes que nada, entrenar una mirada distinta.
La mirada que despierta la creatividad dormida
Para Mario Alonso Puig, mirar no es un acto pasivo. La mirada funciona como una linterna: ilumina aspectos de la realidad que, sin atención consciente, permanecerían ocultos. Con el paso del tiempo, esa mirada se va condicionando por experiencias, creencias y etiquetas que terminan limitando la creatividad.
Muchas personas interpretan sus errores como pruebas de que “algo falla” en ellas. Sin embargo, desde la neurociencia y la experiencia clínica, Puig plantea otra lectura: el error no es una mancha, sino información. Cuando se lo vive con culpa, bloquea; cuando se lo entiende como aprendizaje, expande la creatividad.
Cambiar la mirada —hacer un giro de 180 grados— no es sencillo. El cerebro tiende a aferrarse a lo conocido, incluso cuando lo conocido duele. Pero cuando se logra ese cambio, sucede algo inesperado: empiezan a aparecer recursos internos que parecían inexistentes. La creatividad, entonces, deja de ser una idea abstracta y se convierte en una experiencia concreta.
Un ejercicio simple, como entrar en contacto con el silencio a través de la respiración consciente, permite aquietar el ruido mental y abrir espacio a nuevas percepciones. No se trata de “pensar mejor”, sino de crear las condiciones para que la creatividad emerja.
De la adversidad al propósito: cuando la creatividad transforma vidas
Fuente: agencias
Mario Alonso Puig suele ilustrar este enfoque con historias reales. Una de las más conocidas es la de James Doty, hoy neurocirujano en la Universidad de Stanford. De niño, Doty creció en un entorno de pobreza y violencia, sin expectativas ni reconocimiento. Su vida cambió cuando una mujer, Ruth, le enseñó a mirar hacia dentro y a conectar con una creatividad que no dependía de sus circunstancias externas.
Ese entrenamiento interior no solo fortaleció su confianza: le permitió descubrir una fuerza silenciosa que más tarde se traduciría en disciplina, estudio y vocación. Años después, ya convertido en médico, Doty comprendió que la creatividad alcanza su máxima potencia cuando se vincula al servicio y a la compasión. De esa comprensión nació el primer Centro de Compasión de Stanford.
La historia resume una idea central del pensamiento de Puig: las heridas personales pueden convertirse en el motor de una creatividad orientada al bien común. No es magia en el sentido literal, pero sí una transformación profunda que la lógica pura no siempre consigue explicar.
En un sistema educativo y laboral que privilegia lo medible y lo inmediato, la creatividad suele quedar relegada. Sin embargo, los datos son claros: mientras que casi todos los niños pequeños superan pruebas de pensamiento creativo, ese porcentaje cae drásticamente en la adolescencia. No porque la creatividad desaparezca, sino porque deja de tener espacio.
Para Mario Alonso Puig, el desafío contemporáneo es recuperar ese equilibrio: integrar lógica y sensibilidad, razón e intuición. En tiempos de inteligencia artificial y automatización, la creatividad humana no es un lujo, sino un rasgo esencial. Despertarla empieza, simplemente, por aprender a mirar de otra manera.
El bienestar no solo se cuida en el cuerpo, también en el hogar. Hay familias en las que los problemas de salud parecen repetirse como un eco. Hoy es uno, mañana otro. Cambian los diagnósticos, pero la sensación es la misma: algo no termina de ir bien. Y no siempre hay una explicación clara. No basta con decir “es genético” o “son los hábitos”. A veces, al menos para quienes creen en ello, la respuesta está en lugares menos evidentes.
Aquí entran en juego disciplinas ancestrales como la numerología y el Vastu, que proponen mirar la salud desde una perspectiva más amplia. No solo el cuerpo, sino también la energía personal y el espacio en el que vivimos. Puede sonar lejano para algunos, pero cada vez despierta más interés entre quienes sienten que la medicina convencional no les ha dado todas las respuestas.
La salud como verdadera riqueza
La salud familiar también se construye desde lo invisible. Fuente: Canva
Arviend Sud lo resume con una frase sencilla, pero contundente: la mayor riqueza no es el dinero, es la salud. Porque sin ella, todo lo demás pierde sentido. Según su visión, cuando los problemas médicos se repiten dentro de una familia, conviene detenerse y observar con más calma.
No para buscar culpables, sino para entender patrones. La fecha de nacimiento, el nombre que llevamos o incluso la casa en la que vivimos podrían estar influyendo más de lo que pensamos. No como una condena, sino como un mapa que señala dónde puede haber desequilibrios.
Los números que hablan del cuerpo
El entorno y la energía personal influyen más de lo que creemos. Fuente: Canva
Desde la numerología, la fecha de nacimiento funciona como una especie de huella energética. Algunos números, cuando se repiten demasiado, se interpretan como señales de alerta. Por ejemplo, el número 7, asociado a Ketu, aparece como especialmente delicado cuando se repite dos o más veces. Lo mismo ocurre con el número 2, vinculado a la Luna, cuando se repite en exceso.
También se analizan las combinaciones entre el día de nacimiento (Driver) y la suma total de la fecha (Conductor). Hay combinaciones que, según esta corriente, no favorecen el equilibrio físico. Y a eso se suma otro detalle curioso: el nombre. Si el valor numérico del nombre entra en conflicto con el número principal de la persona, se habla de bloqueos que, con el tiempo, podrían reflejarse en el cuerpo.
No es algo que se note de un día para otro. Más bien funciona como una gotera lenta: silenciosa, constante… hasta que un día aparece el problema.
El hogar también influye
Comprender los patrones es el primer paso hacia el equilibrio. Fuente: Canva
El Vastu pone el foco en la casa. En cómo está distribuida y en qué lugar se colocan ciertos elementos. Especial importancia tienen dos direcciones: el Noreste y el Este. Según esta disciplina, cuando estas zonas están alteradas —por ejemplo, con baños, cocinas, escaleras o tanques de agua— pueden aparecer problemas de salud más serios.
El Noreste se asocia a enfermedades graves y a dificultades en el desarrollo de los hijos. El Este, por su parte, se relaciona con el corazón, la tensión arterial y las intervenciones quirúrgicas. No se trata de asustar, sino de observar el entorno con otros ojos. A veces, pequeños cambios pueden generar grandes alivios (o al menos esa es la creencia).
Al final, más allá de números, casas o rituales, hay algo que conecta todo este enfoque: la idea de que la salud no es solo reparar lo que se rompe, sino vivir en equilibrio. Con uno mismo, con el entorno y con la vida que se habita cada día. Y eso, crean o no en estas disciplinas, es algo que a todos nos interpela.
Sebastián La Rosa, médico especializado en neurociencia, afirma que la disciplina no es una cualidad moral ni una moda de autoayuda, sino una función biológica entrenable. En un presente dominado por la inmediatez y los atajos, su enfoque resulta especialmente relevante: entender cómo se construye la disciplina permite explicar por qué tantos hábitos fracasan y qué hacer para sostenerlos en el tiempo.
La pregunta importa hoy porque nunca hubo tantas herramientas para “evitar el esfuerzo”, y sin embargo nunca fue tan difícil sostener conductas saludables. La respuesta, según La Rosa, no está en más motivación, sino en comprender qué áreas del cerebro se activan cuando elegimos hacer lo que cuesta.
La disciplina existe desde que existe la civilización
La falta de disciplina no es un problema contemporáneo. Existen tablillas sumerias y asirias de hace más de 4.300 años que ya denunciaban la corrupción, los sobornos y la desobediencia de los jóvenes. En el apogeo del Imperio Romano, la disciplina fue un valor central, tanto en lo militar como en lo filosófico. Para los estoicos, y en particular para Marco Aurelio, era la herramienta que permitía actuar según la razón y no según el impulso.
Desde la neurociencia, esta persistencia histórica tiene sentido. El cerebro humano evolucionó para superar obstáculos como mecanismo de supervivencia. Durante cientos de miles de años, enfrentar incomodidad y dificultad no era opcional: era la condición para seguir con vida. Superar esos desafíos generaba recompensa y reforzaba conductas útiles.
Ese diseño biológico sigue intacto. El problema es que el entorno cambió más rápido que el cerebro. Hoy, muchas dificultades desaparecieron, pero la necesidad interna de desafío permanece. Cuando no existe, la disciplinase debilita y aparece una sensación difusa de insatisfacción.
El “músculo” cerebral que define la disciplina
Fuente:Canva
El núcleo de la explicación de La Rosa está en una región específica: la corteza cingulada anterior. Esta área integra información emocional, dolor físico, errores y toma de decisiones. Se activa, sobre todo, cuando una persona hace algo que no quiere hacer, pero elige hacer. La evidencia es clara:
Es más desarrollada en atletas y en personas que atravesaron grandes desafíos.
Es más pequeña en personas con obesidad o con baja tolerancia a la frustración.
Su entrenamiento es transferible: mejorar la disciplina física impacta también en el estudio, el trabajo y la regulación emocional.
Aquí aparece una idea incómoda: buscar siempre el confort reduce progresivamente la capacidad de esfuerzo. Cada vez que se evita una acción incómoda, no solo se posterga un objetivo, sino que se vuelve más difícil retomar ese camino después. La disciplina, en ese sentido, funciona como un músculo: si no se usa, se atrofia.
Además, esta región cerebral también se activa cuando una persona comete errores o actúa contra sus propios valores. Por eso, la disciplina no solo influye en hábitos como el ejercicio o la alimentación, sino también en la conducta ética y en la coherencia persona. La clave, aclara La Rosa, no es el sacrificio extremo. Como ocurre con los músculos, existe un punto justo de esfuerzo. Un estímulo demasiado bajo no genera adaptación; uno excesivo vuelve el proceso insostenible. Por eso, recomienda progresiones pequeñas, sostenidas y voluntarias.
La disciplina no se construye evitando el sufrimiento, sino atravesándolo de manera inteligente. No hay atajos duraderos. Y aunque incomode aceptarlo, elegir el camino fácil suele tener un costo silencioso: saber que se pudo hacer más y no se hizo.
Nazareth Castellanos (48), física teórica y doctora en Neurociencia, propone una mirada tan incómoda como liberadora sobre la mente moderna. Según explica, la dificultad para sostener la concentración no define a las personas ni habla de falta de capacidad, sino del modo en que el cerebro fue entrenado en un entorno saturado de estímulos.
Lejos de la épica de la fuerza de voluntad, su planteo abre una puerta más realista: la concentración no aparece por inspiración repentina, sino como resultado de hábitos concretos que reordenan la atención, la energía mental y la toma de decisiones cotidianas.
Un cerebro disperso no es un cerebro incapazde tener concentración
Fuente: agencias
Uno de los principales aportes de Castellanos es desmontar una creencia profundamente instalada: pensar que la dificultad para sostener la concentraciónes un defecto personal. La neurociencia muestra que un cerebro disperso no nace así, se construye. Cada notificación, cada cambio constante de tarea y cada urgencia artificial entrenan al cerebro para no permanecer.
En ese escenario, la concentración se vuelve incómoda. No porque la tarea sea difícil, sino porque el sistema nervioso entra en una suerte de abstinencia de estímulo. El impulso de mirar otra cosa, de cambiar, de interrumpirse, no es intuición: es condicionamiento. Cuando se obedece, se refuerza la dispersión; cuando se tolera la incomodidad inicial, el foco empieza a estabilizarse.
La diferencia clave aparece allí. Un cerebro sin concentración vive reaccionando. Uno entrenado aprende a elegir. Sostener la atención durante unos minutos más de lo habitual permite al cerebro pasar del modo reactivo al modo profundo, donde la concentración se afianza, la memoriaconsolida y el pensamiento gana claridad. No es magia: es neuroplasticidad.
Hábitos que reconfiguran la atención y la energía
NazarethCastellanos subraya que no se puede hablar de concentración sin hablar de energía mental. Muchos cerebros no se dispersan por falta de disciplina, sino por agotamiento. Cuando los recursos internos se vacían, la mente busca estímulos rápidos para compensar. No es debilidad: es supervivencia.
Por eso, regular la energía resulta tan decisivo como entrenar la concentración. Trabajar desde el estado interno disponible, respetar los ciclos de esfuerzo y descanso y evitar la urgencia permanente permite que el foco deje de sentirse forzado. Un cerebro regulado no necesita empujarse todo el tiempo para sostener la concentración.
El tercer nivel es identitario. La concentración se vuelve estable cuando deja de negociarse a diario. El cerebro cambia de forma duradera cuando un hábito deja de ser una decisión y pasa a formar parte de la identidad. No se trata de rigidez, sino de coherencia interna: menos discusión mental, menos desgaste y más continuidad.
Desde esta perspectiva, la concentración no es un talento reservado a unos pocos. Es una habilidad entrenable que se construye con pequeñas decisiones sostenidas en el tiempo. Cuando atención, energía e identidad se alinean, la mente deja de ser un obstáculo y se convierte en aliada. No perfecta, pero consistente. Y esa consistencia, sostiene Castellanos, es la que transforma la vida cotidiana.
Ser feliz también implica aceptar los días difíciles. Diciembre suele venderse como el mes de la alegría, los reencuentros y la ilusión. Pero la realidad, la de verdad, no siempre encaja con ese escaparate. Para muchas personas, el final del año llega cargado de ansiedad, cansancio emocional y una presión difícil de sostener. Y no pasa nada por reconocerlo.
La psiquiatra Aisquel Machado pone palabras a algo que muchos sienten en silencio. En una reciente entrevista, explica por qué las fiestas pueden convertirse en un terreno especialmente delicado para la salud mental y cómo atravesarlas con un poco más de conciencia… y mucha más amabilidad con uno mismo.
Los datos ayudan a entender el contexto. A nivel mundial, un 4,4 % de la población padece ansiedad, lo que supone unos 350 millones de personas. A eso se suman cerca de 300 millones que conviven con depresión. Y en diciembre, todo se intensifica: hasta un 70 % reconoce sentir más estrés por las compras, los viajes, los compromisos familiares y la presión de cumplir con expectativas que, muchas veces, ni siquiera son propias.
Decir “no” también es cuidarse
No todo el mundo vive la Navidad con alegría, y está bien decirlo. Fuente:canva
Uno de los grandes detonantes de la ansiedad navideña es algo aparentemente sencillo: no saber poner límites. Aceptar planes que no apetece, cargar con responsabilidades ajenas o intentar llegar a todo acaba pasando factura. “Yo prefiero que te quedes con el guayabo a que vivas la experiencia de haber dicho que sí cuando querías decir no”, afirma Machado sin rodeos.
Puede doler un poco decir que no. Puede dejar un regusto amargo momentáneo. Pero, a largo plazo, protege mucho más que un sí forzado. Priorizar la salud mental no es egoísmo; es supervivencia emocional.
Flexibilidad frente a la rigidez (o cómo no romperse)
Poner límites también es una forma de cuidarse. Fuente:canva
Tener metas y planes es sano. El problema aparece cuando nos aferramos a ellos con rigidez y la realidad decide ir por otro camino. Ahí nace buena parte del malestar. Para explicarlo, Machado utiliza una imagen preciosa: “Los robles se quiebran en las tormentas porque son rígidos, pero las palmeras bailan al ritmo de la lluvia”.
La clave está en adaptarse sin perderse, en reajustar expectativas cuando algo no sale como esperábamos. Y también en entender que los cambios importantes no dependen de una fecha concreta. “No tengo que esperar diciembre ni enero para cortar una relación tóxica”, recuerda. El bienestar no entiende de calendarios ni de propósitos de Año Nuevo.
Volver a lo esencial (y soltar el ruido)
La calma no siempre llega sola, a veces hay que elegirla. fuente:canva
Otro punto delicado de estas fechas es el peso de lo comercial. Publicidad, redes sociales, comparaciones constantes. Todo empuja hacia una idea de felicidad perfecta que no siempre es realista —ni justa—. Machado invita a separar lo material de lo espiritual, y a estar presentes de verdad, especialmente con los hijos.
“Aparta todo el punto comercial y celebra que con ese nacimiento puede nacer en ti un corazón con esperanza”, reflexiona. A veces, estar es mucho más valioso que regalar.
Acompañar sin invadir
Las fiestas pueden ser especialmente duras para quienes ya conviven con ansiedad o depresión. Por eso, la psiquiatra insiste en no abandonar los tratamientos y en acompañar sin asfixiar. “No dejen solos a los que les cuesta más la Navidad, pero tampoco los invadan”, aconseja.
Si alguien se resiste a recibir ayuda directa, propone alternativas suaves: ver un podcast, una película o escuchar una charla sobre el tema en su presencia. Sin imponer. Sin señalar. Dejando que la información llegue sola, como quien no quiere la cosa.
En España, miles de autónomos empiezan la jornada cuando aún no salió el sol. Limpiar portales a las tres de la mañana, encadenar más de diez horas de trabajo y facturar 4.000 euros mensuales es una realidad extendida. Sin embargo, detrás de esa cifra se esconde una confusión fiscal que alimenta frustración y sensación de injusticia.
La pregunta se repite con fuerza en redes y conversaciones cotidianas: ¿cómo puede ser que, facturando 4.000 euros, a un autónomo le queden apenas mil? La respuesta importa ahora porque el debate se volvió viral, pero también porque expone un problema estructural que combina números mal entendidos, sistema fiscal complejo y una carga emocional permanente.
Facturar no es ganar: dónde se pierde el dinero
El primer error frecuente es mezclar conceptos. El IRPF no distingue entre asalariados y autónomos: ambos lo pagan. La diferencia clave está en la Seguridad Social. Mientras a un trabajador por cuenta ajena se le descuenta alrededor del 6,4% de su nómina, la empresa aporta en silencio más de un 30% adicional. El empleado no lo ve, pero el Estado sí lo cobra.
En cambio, el autónomopaga toda su cotización directamente de su factura. Para unos ingresos de 4.000 euros mensuales, la cuota ronda los 477 euros tras ajustes por tramos. Esa cuota es deducible, lo que reduce la base sobre la que se calcula el IRPF. Cuando se ponen los números sobre la mesa, el resultado sorprende: tanto el asalariado como el autónomo terminan con un neto cercano a los 2.800 euros mensuales, lejos de los mil que suelen mencionarse.
Entonces, ¿dónde nace la sensación de ahogo? En varios factores que se superponen: gastos reales del autónomo (vehículo, combustible, materiales, gestoría), meses flojos sin ingresos y, sobre todo, la falta de separación entre facturación, impuestos y dinero disponible. Facturar no es ganar, y confundir ambos conceptos distorsiona cualquier cálculo.
Ser autónomo: Cotizar menos hoy, cobrar menos mañana
Fuente Propia.
La aparente igualdad de ingresos netos oculta una diferencia crucial. El asalariado cotiza por la totalidad de su salario. El autónomo, en cambio, suele hacerlo por una base mucho más baja. Esto no es discriminación: es una elección forzada por el coste. Cotizar más implicaría pagar cuotas mensuales muy superiores y reducir drásticamente el ingreso actual.
La consecuencia es clara: pensiones futuras más bajas, prestaciones por baja reducidas y ausencia de red cuando no entra dinero. El autónomo asume hoy un riesgo que pagará mañana. De ahí que muchos opten por cotizar al mínimo y buscar soluciones alternativas para su jubilación, aunque eso exige educación financiera y disciplina a largo plazo.
A esta ecuación se suma otro malentendido habitual: el IVA. No es un impuesto del autónomo, sino del consumidor final. Se recauda y se ingresa. El problema surge cuando el cliente paga tarde, o cuando se mezcla el IVA con el ingreso real. Ahí nace la sensación de que “Hacienda se queda con el 21%”, cuando ese dinero nunca fue propio.
En conclusión, el discurso de “facturo 4.000 y me quedan 1.000” simplifica una realidad mucho más compleja. El autónomo vive bajo presión constante, ve todos los impuestos de golpe y carga con una incertidumbre que el asalariado no percibe. No hay víctimas absolutas ni privilegiados puros: hay dos sistemas distintos. Entenderlos es el primer paso para dejar de caer en la trampa de la confusión y empezar a tomar decisiones con números, no con eslóganes.
Desde el inicio, las criptomonedas fueron asociadas a la libertad financiera y a un ecosistema descentralizado, casi ajeno al control estatal. Sin embargo, ese escenario comenzó a cambiar de forma acelerada en Europa. La regulación avanza, las obligaciones fiscales se endurecen y los usuarios empiezan a comprender que operar con cripto hoy implica nuevas reglas de juego.
En este contexto, Jorge Soriano, especialista en criptomonedas y cofundador de una de las principales plataformas reguladas en España, aporta claridad a un debate que genera dudas, temores y no pocas confusiones entre pequeños y grandes inversores.
Más control, menos anonimato: el nuevo escenario regulatorio de las criptomonedas
Fuente: agencias
Soriano es directo al explicar una de las preguntas más frecuentes del público: qué ocurre con la información cuando alguien compra Bitcoinen una plataforma regulada. La respuesta no deja lugar a interpretaciones. Desde hace más de un año, las empresas del sector tienen la obligación legal de compartir con Hacienda una fotografía completa de los datos de sus clientes. No se trata de una excepción, sino de una norma que alcanza a todas las compañías de España y del conjunto de Europa.
A este marco se suma la llamada travel rule, una normativa que obliga a identificar quién envía y quién recibe criptomonedas. Según Soriano, esta medida ha generado fricciones operativas importantes, ya que no todos los exchanges están dispuestos o preparados para compartir esa información. En muchos casos, las operaciones se bloquean y el usuario queda atrapado en una burocracia que contrasta con el espíritu original del ecosistema cripto.
La paradoja es evidente. La blockchain siempre fue pública y transparente, permitiendo rastrear movimientos y saldos de cualquier wallet. Lo que cambia ahora es la identificación del titular. El objetivo ya no es solo saber a dónde se mueven las criptomonedas, sino quién está detrás de cada dirección. Un control mucho más exhaustivo que, en la práctica, reduce de manera significativa el anonimato.
De la arquitectura al universo cripto: una historia de aprendizaje
El recorrido profesional de Jorge Soriano no comenzó en las finanzas ni en la tecnología. Estudió arquitectura en Valencia y dio sus primeros pasos en un estudio creativo, donde trabajaba en proyectos que buscaban transformar la experiencia del usuario en los espacios. Esa mirada, más cercana al diseño y al comportamiento humano, fue clave para su posterior desembarco en el mundo de las criptomonedas.
El punto de inflexión llegó casi por casualidad, durante una conversación informal en la que escuchó hablar por primera vez de Bitcoin, Ethereum y blockchain de boca de alguien profundamente involucrado en sus inicios. No entendió nada, pero entendió algo más importante: se estaba perdiendo un cambio relevante. Al día siguiente comenzó a investigar, a equivocarse y a recorrer todas las fases habituales del principiante, desde el trading impulsivo hasta la fascinación ciega por la tecnología.
Con el tiempo, y después de muchos errores, llegó la claridad. La verdadera revolución no estaba en aplicar blockchain a todo, sino en comprender el valor financiero y social de Bitcoin y del mercado de criptomonedas en general. En 2018, junto a sus socios, lanzó su propia plataforma con una idea clara: ofrecer un servicio regulado, sencillo y adaptado a lo que el usuario realmente necesita hoy, no a promesas lejanas.
La respiración es silenciosa, pero cuando falla, todo el cuerpo lo nota. Respirar es automático. Nadie nos enseña. Nadie nos evalúa. Simplemente ocurre. Y quizá por eso lo damos por hecho. Pero aquí viene la paradoja: respirar es vital y, aun así, la mayoría lo hacemos mal. No fatal, no de forma evidente. Mal de esas maneras silenciosas que no duelen al principio, pero que van pasando factura poco a poco.
Patrick McKeown lleva años diciendo algo que, cuando lo escuchas con calma, te descoloca un poco: muchos de nuestros problemas de salud, de ansiedad, de cansancio crónico o incluso de bajo rendimiento empiezan por la respiración. No por lo que comemos. No por lo que pensamos. Por cómo entra y sale el aire. Así de básico. Así de olvidado.
Vivimos rápido, tensos, sentados, conectados. Respiramos igual que vivimos: deprisa y mal.
Cuando respirar mal se aprende desde pequeños
Respirar bien no es automático: es un hábito que se aprende y se entrena. Fuente: Canva
Lo que más inquieta a McKeown no es solo lo que hacemos de adultos, sino lo que ocurre en la infancia. Porque ahí se instala el patrón. Y luego cuesta mucho cambiarlo.
Un niño que respira por la boca no suele hacerlo “porque sí”. Detrás suele haber problemas de sueño, congestión crónica, estrés o hábitos que nadie corrigió a tiempo. Y eso no se queda solo en roncar o dormir mal. Afecta a la atención, al aprendizaje, al desarrollo emocional.
Hay algo que me llamó especialmente la atención cuando lo escuché: respirar mal puede cambiar la forma de la cara. Literalmente. La lactancia materna, por ejemplo, no es solo alimento. Es ejercicio. Es músculo. Es estructura. Ese esfuerzo ayuda a que el cráneo y las vías respiratorias crezcan con espacio suficiente. Cuando no ocurre, la cara se estrecha, los dientes se apiñan y respirar bien se vuelve cada vez más difícil. Un círculo que se cierra sin que nadie lo vea venir.
Ansiedad, mente acelerada y ese cuerpo que no se calma
Una exhalación lenta puede decirle al cuerpo que ya no hay peligro. Fuente: Canva
Aquí la cosa se pone especialmente interesante. McKeown afirma que la mayoría de las personas con ansiedad respiran de forma disfuncional. Y no como consecuencia, sino como causa en muchos casos.
Cuando respiramos rápido y superficial, el cuerpo interpreta peligro. Aunque estemos sentados en el sofá. Una exhalación lenta y suave, casi imperceptible, activa el nervio vago y manda un mensaje claro al cerebro: “todo está bien”. Es un freno natural. Gratis. Siempre disponible.
Por eso, dice, es tan difícil concentrarse, crear o entrar en ese estado de “flujo” cuando la respiración va desbocada. Si el cuerpo está en alerta, la mente no se siente segura. Y sin seguridad, no hay claridad.
No es solo para yoguis o atletas
La respiración nasal protege el cerebro, el sueño y la atención. Fuente: Canva
Puede parecer que todo esto es muy teórico. Pero no lo es. McKeown trabaja con deportistas de élite, policías, profesionales que necesitan precisión y calma bajo presión. Y todos usan lo mismo: respiración nasal, control del ritmo, pequeñas apneas bien hechas.
Respirar así mejora la tolerancia al esfuerzo, ahorra energía y hace que el oxígeno llegue mejor a donde tiene que llegar. Y aquí lanza una idea que me parece clave: si funciona en situaciones límite, también puede funcionar en la vida normal. Dormir mejor. Pensar mejor. Vivir un poco menos en tensión.
Lo simple no hace ruido (pero funciona)
Hay algo incómodo en todo esto. Respirar mejor no vende. No necesita aparatos caros ni tratamientos eternos. Solo atención y práctica. Y quizá por eso se habla tan poco de ello.
Respirar bien no es una moda ni una técnica sofisticada. Es recordar algo que el cuerpo sabía hacer antes de que empezáramos a vivir tan deprisa.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) lleva años alertando de una realidad incómoda: millones de consumidores en España están en el mercado equivocado sin saberlo. Si al abrir tu factura de la luz te limitas a mirar el importe final y resoplas, estás cometiendo un error de manual que beneficia directamente a las grandes eléctricas. El verdadero ahorro no está en apagar las luces, sino en unas siglas muy concretas que aparecen —o desaparecen— en la cabecera de tu recibo.
El problema radica en la confusión deliberada de las marcas. Las grandes compañías utilizan logotipos casi idénticos para sus filiales de mercado libre y regulado, haciendo que el usuario medio crea que tiene una tarifa protegida cuando, en realidad, está pagando precios pactados mucho más altos. A continuación, te desvelamos el «código secreto» y las entidades exactas que deben figurar en tu contrato para dejar de regalar dinero cada mes.
PVPC: Las cuatro letras que blindan tu bolsillo
Para entender si estás perdiendo dinero, primero debes comprender la diferencia abismal entre los dos mercados que operan en España. Por un lado, está el mercado libre, donde la empresa pone el precio que quiere (y te ofrece supuestos «descuentos» que a menudo caducan). Por otro, está el mercado regulado, controlado por el Gobierno, cuyo precio varía cada hora según la subasta real de la energía.
La clave absoluta es buscar las siglas PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor). Si estas cuatro letras no aparecen explícitamente en el apartado «Datos del contrato» o «Tipo de contrato» de tu factura, estás en el mercado libre. Es así de simple. Al no tener PVPC, pierdes automáticamente el acceso al Bono Social (descuentos del 40% al 80% para vulnerables) y te expones a revisiones de precios anuales que suelen ser al alza.
El truco visual de las comercializadoras
Aquí es donde la mayoría de los españoles caen en la trampa. Crees que estás con «Endesa» o «Iberdrola» de toda la vida, pero el apellido de la empresa lo cambia todo. Para estar en la tarifa regulada (PVPC), tu factura no puede venir de la marca principal.
Las comercializadoras de referencia (las baratas y reguladas) tienen nombres específicos y aburridos por ley. Si en tu logo pone «Endesa Energía S.A.U.» estás en mercado libre (caro). Si pone «Energía XXI«, estás en regulado (seguro). Lo mismo ocurre con Iberdrola: si lees «Iberdrola Clientes», pagas tarifa libre; si lees «Curenergía«, tienes la tarifa oficial. Identificar este matiz es la diferencia entre pagar el precio real del kilovatio o pagar el margen comercial que la empresa decida añadir.
CHECKLIST: ¿Tu contrato es tóxico?
Coge tu último recibo ahora mismo y realiza esta comprobación rápida. Si cumples alguno de los puntos negativos, es muy probable que estés pagando de más innecesariamente:
✅ BUENO: En el apartado «Datos del contrato» aparece PVPC.
✅ BUENO: El nombre de la empresa es Energía XXI, Curenergía, Comercializadora Regulada, Baser o Régsiti.
❌ MALO: Ves términos como «Plan Estable», «Tarifa Plana», «Plan Elige 8 horas» o «Tarifa Tempo». Son productos de marketing, no tarifas oficiales.
❌ MALO: Te han incluido servicios extra como «Protección de pagos» o «Servicio de mantenimiento» (Mantenimiento Gas/Luz). En el mercado regulado (PVPC) estos añadidos no suelen existir o son opcionales y claros.
Cómo volver al refugio del mercado regulado
Si tras revisar tu documentación has descubierto que estás en el mercado libre, la solución es burocrática pero sencilla. No necesitas que ningún comercial te llame a la puerta (de hecho, desconfía si lo hacen, suelen vender mercado libre). Debes contactar proactivamente con una de las Comercializadoras de Referencia.
El cambio es gratuito, no te pueden cobrar penalización si no tienes permanencia (que en mercado libre a veces esconden) y el suministro no se corta en ningún momento. Simplemente llama a Energía XXI o Curenergía, facilita tu CUPS (el DNI de tu instalación eléctrica que sale en la factura) y solicita el paso a la tarifa PVPC. Tu bolsillo notará el alivio desde el primer mes.
¿Has revisado ya tus papeles? Cuéntanos en los comentarios si has descubierto servicios de mantenimiento que no sabías que pagabas o si has logrado volver al mercado regulado.
El Trastorno Bipolar I sigue siendo, todavía hoy, una de esas realidades de la salud mental que cuesta mirar de frente. Se confunde con facilidad con cambios de humor, con altibajos “normales” o con una supuesta falta de carácter. Y ahí empieza el problema. Porque no va de eso. Va de algo mucho más profundo y, sobre todo, mucho más serio.
El psicólogo Roberto Alfaro Arriola lo explica con claridad en el pódcast Psicología Integral Lomas del Valle, donde analiza el caso de “Valeria” para poner palabras a lo que muchas personas viven por dentro y casi nunca saben cómo explicar. Escucharlo ayuda a recolocar ideas. Y también prejuicios.
No son cambios de humor: es un clima emocional extremo
Vivir con Trastorno Bipolar I es habitar emociones que van de un extremo a otro sin escalas intermedias. Fuente:Canva
Para entender el Trastorno Bipolar I, Alfaro propone una metáfora muy sencilla y muy potente: vivir con esta condición es como habitar un clima de extremos. Aquí no hay transiciones suaves. No hay primaveras templadas ni otoños tranquilos. Hay inviernos largos y veranos que queman.
En los llamados “inviernos emocionales”, la persona entra en episodios depresivos profundos que pueden durar semanas o meses. No es solo estar triste. Es perder la energía, el interés, las ganas. Lo que antes daba placer deja de hacerlo. Levantarse de la cama cuesta. Relacionarse agota. Incluso lo cotidiano se vuelve pesado, como si todo pesara el doble.
En el otro extremo aparecen los “veranos abrasadores”, los episodios maníacos. Aquí la energía se dispara, la euforia lo invade todo y la percepción de uno mismo se agranda. Hay impulsividad, decisiones precipitadas, sensación de poder con todo. Desde fuera puede parecer un momento “bueno”, pero suele dejar consecuencias serias en el trabajo, las relaciones y la vida diaria. Y cuando pasa… el golpe suele ser duro.
El episodio maníaco: la clave del diagnóstico
Los episodios maníacos y depresivos no son estados de ánimo, son cambios profundos en la regulación emocional. Fuente:Canva
Uno de los puntos que más insiste el especialista es en no trivializar el diagnóstico. Para hablar de Trastorno Bipolar I debe existir al menos un episodio maníaco claramente definido, con una duración mínima de una semana. No vale un par de días de euforia.
Ese episodio implica un estado de ánimo persistentemente elevado, expansivo o irritable, acompañado de un aumento evidente de la actividad y la energía. La intensidad es tal que interfiere de forma clara en la vida social o laboral, y en algunos casos requiere hospitalización. Además, es fundamental descartar que esos síntomas estén provocados por sustancias o por otras enfermedades médicas.
Y aquí llega uno de los mensajes más importantes: esto no tiene que ver con la voluntad. No es falta de esfuerzo, ni de madurez emocional, ni de “poner de tu parte”. Es una alteración neurobiológica, algo así como un termostato emocional que no regula bien y pasa del frío extremo al calor intenso sin que haya una causa externa proporcional.
Diagnóstico, apoyo y menos estigma
Un diagnóstico adecuado no limita, orienta y permite entender lo que ocurre por dentro. Fuente:Canva
El primer paso imprescindible es un diagnóstico profesional preciso, realizado por un especialista cualificado y basado en criterios clínicos reconocidos. No es una etiqueta que limite. Es un mapa. Y cuando el terreno es complejo, tener un mapa marca la diferencia.
El mensaje final va más allá de la consulta. El Trastorno Bipolar I es una condición médica que necesita comprensión, empatía y apoyo social. Hablar de salud mental con la misma seriedad que de salud física no es una opción, es una necesidad.
Porque cuando se entiende lo que pasa por dentro, el camino —aunque no sea fácil— deja de ser solitario. Y eso, muchas veces, ya es un primer alivio.
100 millones de Bankinter, más de 70 esperados por parte de RTVE, un monto similar al del 2025, y diferentes Comunidades Autónomas, entre las que desatacan como casi siempre Madrid y Cataluña: la inversión nacional en la producción de cine y televisión sigue creciendo. Además, a esto se suma la apuesta de estudios internacionales como Netflix, que ha invertido fuertemente por la producción española, o los movimientos de otros servicios de streaming internacionales como HBO, que ya ha dado varías veces la mano a Alex de la Iglesia, y Locales, como un Movistar que ha visto en la producción local uno de sus fuertes para atraer suscriptores.
Es que en los últimos años la industria del cine español ha tenido un crecimiento importante, incluso si la taquilla local no siempre le ha acompañado. La explosión del streaming ha dado a varios territorios la oportunidad de exportar producciones que hasta hace unos años se hubiesen quedado solo en una anécdota de consumo local. En el caso hispano, el más famoso es ‘La Casa de Papel’, pero se puede hablar también de los buenos datos internacionales de ‘La Sociedad de la Nieve’, ‘Campeones’ (que tuvo su remake norteamericano) o la coproducción ‘Garra’.
Presentación última temporada de la Casa de Papel. Fuente: Agencias
Esta apuesta también ha generado que, por fin, la critica y el público español se reencuentren con el cine local. La Infiltrada’, ‘El 47’, ‘Asbestas’ y este año ‘Los Domingos’ y ‘Sirat’ han sido capaces de recuperar su inversión en taquilla, y además de recibir el abrazo de la crítica y el empuje para competir por premios internacionales, de hecho la ya mencionada ‘Sociedad de la Nieve’ llegó a estar nominada como mejor película internacional en los Oscar, aunque acabó sin un premio.
Para las empresas internacionales hay un motivo muy simple para poner el ojo sobre la producción española: Es más barata. Es el mismo motivo por el que Netflix ha puesto el ojo en Latinoamérica. Esto no siempre es una buena noticia, es relativamente facil cancelar una serie por lo que no se ha hecho una apuesta tan potente, allí está el caso de ‘Pollos sin cabeza’ en HBO o de ‘El Refugio Atómico’ de la propia Netflix, pero al menos pueden probar ideas más arriesgada, es la misma lógica por la que se ha dado en las plataformas tanto espacio las producciones de Turquía, Corea del Sur o Japón.
40 MILLONES DE EUROS EN MADRID
En cualquier caso, las autonomías han considerado el cine como una fuente clara de ingresos y empleo. Madrid ha querido subrayar la importancia de esta industria para sus planes inmediatos, prometiendo una inversión de 40 millones de euros entre 2026 y 2029. «La Comunidad de Madrid es el lugar perfecto para invertir en rodajes cinematográficos, series, animación o desarrollo de videojuegos», defendía en su momento Isabel Díaz Ayuso. Esto incluye también un apoyo económico a la próxima producción internacional de un director del prestigio de Woody Allen, que se grabará íntegramente en Madrid como parte de la serie de trabajos europeos del director.
Cartel promocional de Los Domingos. Fuente: Agencias
Es una demostración clave de la importancia de esta apuesta en las diferentes zonas del país. No es solo la producción local, sino que series internacionales como ‘La Casa del Dragón’ o ‘The Walking Dead’ también han buscado el territorio español para crear sus universos particulares, en particular la serie de HBO usa un castillo del País Vasco para el crear ‘Rocadragón’, el hogar de los Targaryen.
Esto también genera trabajos en el país, sobre todo para equipos técnicos y de producción. Al mismo tiempo, esto deja dinero que después puede volver a las producciones locales, una buena señal para la industria en el largo plazo. Es un motivo extra para las plataformas internacionales de poner el ojo sobre el país.
EL CINE ESPAÑOL CRECE EN SU PORCENTAJE DE LA TAQUILLA LOCAL
El otro dato clave que justifica las inversiones en cine local es que cada año crece más su importancia en la taquilla local. En un momento en que los grandes estrenos de Hollywood funcionan a medias, la cintas locales han sabido hacerse un hueco, y han representado algo más de un 10% de los ingresos de las salas en los últimos dos años. Esto hace que sea una apuesta mucho menos riesgosa que en otros años, lo que permite tomar algo más de riesgo económico y artístico.
La formula, irónicamente, ha sido inyectar la identidad española al cine de género. Allí está el caso de ‘La infiltrada’, un thriller en clave de cine policial sobre la lucha contra ETA, el western dentro de la Galicia profunda que representa ‘As Bestas’ o el biopic musical en clave granaina de ‘Segundo Premio’. No es un dato menor, y muestra un cambio clave en las influencias que han entrado dentro de la producción local.
Los concursos online se han convertido en una herramienta habitual para captar la atención de usuarios, generar interacción y obtener información directa de audiencias digitales. A través de estas dinámicas, marcas y medios logran ampliar su alcance y construir bases de datos propias con alto valor estratégico. Sin embargo, este crecimiento ha ido acompañado de un aumento del fraude, un problema que amenaza la credibilidad de las campañas y la confianza de los participantes.
Cuando las acciones promocionales no incorporan medidas de control adecuadas, el fraude puede distorsionar resultados, inflar métricas y deteriorar la calidad de los datos recopilados. Este escenario obliga a replantear el diseño de los concursos desde una perspectiva más técnica y preventiva, donde la seguridad y la integridad de la información ocupan un papel central.
El impacto del fraude en la calidad de los datos
Las prácticas de fraude en entornos digitales adoptan múltiples formas, desde participaciones automatizadas hasta la creación masiva de identidades ficticias con el objetivo de maximizar probabilidades de premio. Estas acciones no solo afectan a la equidad del concurso, sino que generan bases de datos poco fiables que comprometen decisiones posteriores de marketing, segmentación y fidelización.
Además, cuando los datos obtenidos no representan a usuarios reales, se pierde valor analítico y se incrementa el riesgo de incumplimientos normativos. Combatir el fraude implica, por tanto, proteger tanto la campaña puntual como el ecosistema digital que se construye a su alrededor.
Reglas claras y controles desde el diseño
Una de las estrategias más eficaces para reducir el fraude consiste en establecer normas claras desde la fase de planificación. Definir criterios de participación, limitar el número de registros por persona y fijar condiciones verificables permite reducir ambigüedades y facilita la automatización de controles técnicos.
Las prácticas de fraude en entornos digitales adoptan múltiples formas.
Estas reglas, correctamente integradas en la plataforma del concurso, actúan como una primera barrera frente a comportamientos anómalos. La prevención comienza antes del lanzamiento, cuando la estructura de la campaña ya contempla posibles escenarios de uso indebido.
Control de accesos y verificación del participante
El control de accesos desempeña un papel decisivo en la protección de los concursos online. Restringir participaciones por usuario, aplicar filtros geográficos o verificar la edad contribuye a frenar abusos y a cumplir con los marcos regulatorios de protección de datos.
La verificación de identidad añade una capa adicional frente al fraude, ya que la validación de correos electrónicos o números de teléfono reduce la creación de perfiles falsos. Sistemas como el inicio de sesión único exigen credenciales previas y dificultan la participación repetida mediante cuentas duplicadas, elevando así la calidad del dato recopilado.
Protección técnica frente a automatizaciones
Desde el punto de vista tecnológico, la detección de bots es imprescindible para contener el fraude en campañas de alta participación. Herramientas de verificación humana, junto con el análisis de patrones de comportamiento, permiten identificar accesos automatizados diseñados para saturar formularios o manipular resultados.
El bloqueo de direcciones IP sospechosas y la monitorización continua del tráfico ayudan a mantener la estabilidad de los sistemas y a preservar la integridad de la información. Estas soluciones reducen también el impacto operativo y el posible coste asociado a interrupciones técnicas.
Gestión transparente de premios y resultados
La asignación de premios es uno de los momentos más sensibles de cualquier concurso online. Automatizar este proceso, limitar el número de recompensas por participante y definir criterios objetivos de selección reduce errores y refuerza la percepción de transparencia.
En formatos de premios instantáneos, una configuración adecuada de probabilidades evita desequilibrios y minimiza intentos de fraude basados en la repetición sistemática de participaciones. En concursos de preguntas, la aleatorización de cuestionarios añade complejidad a posibles intentos de automatización.
Tecnología especializada y visión integral
La integración de todas estas medidas resulta más eficaz cuando se apoya en plataformas diseñadas específicamente para campañas interactivas seguras. En este contexto, QNTM Group es un ecosistema de empresas y tecnologías de vanguardia en los ámbitos del AdTech y del MarTech que ayuda a otras empresas a aumentar su número de negocios utilizando soluciones informáticas y tecnologías únicas. Este enfoque integral facilita la creación de concursos escalables, fiables y alineados con los objetivos de negocio.
Abordar el fraude en concursos online requiere una visión estratégica que combine normativa clara, tecnología avanzada y análisis continuo. Proteger la información, garantizar la equidad y preservar la confianza de los usuarios son hoy requisitos indispensables para construir entornos digitales sostenibles.
1. Isidro Fainé Presidente de la Fundación Bancaria “la Caixa” y de CriteriaCaixa. Ha construido la mayor red social privada del país, con impacto estructural en educación, inclusión social, ciencia y salud. Su fundación es el principal financiador privado del tercer sector en España. Figura central del ecosistema social español.
Isidro Fainé
2. Paula Gil Leyva Presidenta de Médicos Sin Fronteras España desde 2021. Con trayectoria en enfermería y estudios en género, ha reforzado la acción humanitaria internacional y la incidencia pública de MSF. Lidera una de las organizaciones más independientes y respetadas del ámbito humanitario. Referente en salud global y crisis humanitarias.
Paula Gil Leyva
3. Manuel Bretón Romero Presidente de Cáritas Española. Ha impulsado políticas de atención a la pobreza, la exclusión social y la acogida de personas vulnerables. Dirige una de las mayores redes de acción social del país. Figura clave del tercer sector de raíz comunitaria.
Manuel Bretón Romero
4. Fran Cortada Director general de Oxfam Intermón. Ha coordinado operaciones humanitarias y de cooperación en más de 70 países. Es una de las voces más influyentes en desigualdad, justicia social y cooperación internacional. Su impacto es global con fuerte presencia en España.
Fran Cortada
5. Óscar Camps Fundador de Proactiva Open Arms. Ha convertido el rescate humanitario en el Mediterráneo en un movimiento social y político. Su ONG simboliza la denuncia activa ante la crisis migratoria europea. Figura clave del activismo humanitario contemporáneo.
Óscar Camps
6. Esther Koplowitz Fundadora de la Fundación Esther Koplowitz. Impulsora histórica de residencias sociales, hospitales y centros de investigación. Su filantropía ha sostenido durante décadas proyectos sanitarios y educativos de gran escala. Es uno de los grandes pilares del tercer sector español.
Esther Koplowitz
7. Josep Carreras Tenor internacional y fundador de la Fundación Josep Carreras contra la Leucemia. Desde 1988 ha destinado recursos y visibilidad a la investigación y tratamiento de enfermedades hematológicas. Su figura ha sido clave en la captación de fondos y la concienciación social. Referente de filantropía ligada a la salud.
Josep Carreras
8. María José Arregui Presidenta de la Fundación Francisco Luzón, dedicada a la ELA. Ha promovido investigación científica, avances normativos y visibilidad pública de la enfermedad. Su trabajo ha situado la ELA en la agenda social y sanitaria. Referente en defensa de pacientes y familias.
María José Arregui
9. María del Mar Pageo Presidenta de Cruz Roja Española desde 2023. Dirige la mayor red de voluntariado del país. Ha reforzado la respuesta ante emergencias, la inclusión social y la salud comunitaria. Figura central del tercer sector humanitario en España.
María del Mar Pageo
10. María Guerrero Sanz Fundadora de Acción por la Música y de la Orquesta Infantil Nacional de Inclusión. Utiliza la música como herramienta de transformación social. Ha impactado en miles de jóvenes en riesgo de exclusión. Referente de innovación social a través de la cultura.
María Guerrero Sanz
11. Lola Manterola Fundadora y presidenta de CRIS Contra el Cáncer. Impulsa la investigación científica en oncología desde la sociedad civil. Ha movilizado empresas, donantes y hospitales en nuevos tratamientos. Figura clave de la filantropía científica en España.
12. Pedro Puig Pérez Director general de Aldeas Infantiles SOS España desde 2002. Uno de los grandes expertos en protección infantil del país. Ha influido en políticas de acogimiento, prevención y derechos de la infancia. Referente histórico del tercer sector infantil.
13. Miguel Carballeda Presidente de la ONCE y del Comité Paralímpico Español. Ha consolidado un modelo de inclusión laboral y social reconocido internacionalmente. Lidera una de las estructuras sociales más sólidas de Europa. Figura clave en discapacidad e inclusión.
14. Luis González Presidente de la Asociación Española de Fundaciones. Coordina la interlocución institucional del sector fundacional. Su labor ha sido clave para la profesionalización y cohesión del tercer sector. Figura estratégica de gobernanza social.
15. Estrella Galán Pérez Exdirectora de CEAR y eurodiputada. Referente en migración, asilo y derechos humanos. Ha situado estas cuestiones en el debate político nacional y europeo. Voz influyente del tercer sector en el ámbito institucional.
16. Violeta Assiego Cruz Jurista especializada en infancia y derechos sociales. Ha influido en políticas públicas contra la desigualdad y la exclusión. Referente técnico en protección de colectivos vulnerables. Figura clave del activismo jurídico-social.
17. Eduardo Petrossi Promotor de Ongiving, plataforma que conecta ONG, empresas y donantes. Representa la modernización del tercer sector hacia modelos colaborativos y medibles. Impulsa nuevas formas de filantropía y captación de fondos. Perfil innovador del ecosistema social.
18. Yolanda Besteiro Presidenta de la Plataforma del Tercer Sector. Articula la interlocución entre ONG y administraciones públicas. Su liderazgo fortalece la incidencia política del sector. Figura clave en la defensa de derechos sociales.
19. Virginia Carcedo Secretaria general de Fundación ONCE e Inserta Empleo. Especialista en inclusión sociolaboral de personas con discapacidad. Lidera programas que conectan empresa, empleo y derechos. Referente en impacto social medible.
20. Ana Lima Presidenta de la Federación Estatal de Entidades de Intervención Social (FEIS). Figura clave en políticas de inclusión, pobreza y servicios sociales. Representa a cientos de entidades del tercer sector. Referente técnico e institucional del ámbito social.
21. Séfora Vargas Martín Activista gitana y presidenta de APROIDEG. Defensora de la igualdad de las mujeres gitanas. Da representación pública a un colectivo históricamente invisibilizado. Voz clave del feminismo gitano en España.
22. Ignacio Bayón Presidente de la Fundación FAD Juventud. Ha impulsado programas contra adicciones, vulnerabilidad juvenil y riesgos digitales. Figura histórica del tercer sector vinculado a juventud. Referente en prevención social.
23. Juan Andrés Ligero Director general de FEDACE. Referencia nacional en atención al daño cerebral adquirido. Ha logrado situar esta realidad en la agenda social y sanitaria. Figura clave del movimiento asociativo de salud.
24. Rafael Vilasanjuan Director de Análisis y Desarrollo Global del ISGlobal. Referente en salud global, cooperación y políticas públicas. Su influencia alcanza gobiernos, ONG e instituciones internacionales. Perfil estratégico del tercer sector global desde España.
25. Rosa Martínez Exsecretaria de Estado de Derechos Sociales y referente histórica del tercer sector. Ha conectado durante décadas ONG, políticas públicas y activismo social. Figura de consenso y experiencia institucional. Influencia sostenida en derechos sociales.
Esta es la principal conclusión de un análisis llevado a cabo por Benito Arruñada, catedrático de la Universidad Pompeu Fabra e investigador asociado de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), que arremete directamente contra las directivas europeas de sostenibilidad empresarial conocidas como CSRD y CSDDD, indicando que “no deberían simplificarse, sino derogarse”.
En este sentido, el autor recuerda que el año pasado la Comisión Europea dio marcha atrás parcialmente con el denominado paquete Ómnibus, reduciendo el alcance de estas normas y aplazando su aplicación. Para Arruñada, este repliegue constituye un reconocimiento implícito de que el diseño original, impulsado desde las propias instituciones europeas, era inviable tanto desde el punto de vista económico como operativo.
Por otro lado, el análisis subraya que se trata de normativas que generan costes elevados y distorsiones económicas, al tiempo que desplazan decisiones políticas hacia el ámbito empresarial. Conviene recordar que la CSRD obliga a miles de empresas a elaborar informes detallados sobre cuestiones medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG), mientras que la CSDDD va un paso más allá, imponiendo deberes de diligencia sobre los impactos ambientales y sociales de la actividad empresarial, incluso a lo largo de toda su cadena de valor.
La información de sostenibilidad no se puede medir
A partir de este diagnóstico, Arruñada sostiene que las directivas no logran los objetivos que declaran perseguir. En particular, cuestiona que la información ESG obligatoria sea útil para los inversores o contribuya de forma efectiva a mejorar el comportamiento ambiental de las empresas. Según el autor, a diferencia de la información financiera, la información de sostenibilidad carece de una unidad de medida común, se basa en indicadores heterogéneos y, en muchos casos, contradictorios, lo que dificulta su comparación y su uso racional en la toma de decisiones.
El informe también pone el foco en la proliferación de agencias de calificación, consultoras y verificadores especializados en ESG, cuyos incentivos —advierte— no siempre están alineados con la mejora real del desempeño ambiental o social. La complejidad normativa habría dado lugar, según Arruñada, a un auténtico “complejo industrial del compliance”, que se beneficia directamente del aumento de las obligaciones regulatorias sin que exista una evidencia clara de beneficios proporcionales para la sociedad.
Más allá de la crítica económica, el análisis introduce una dimensión política. A juicio del autor, las directivas de sostenibilidad trasladan a las empresas debates que deberían resolverse en el ámbito democrático, como la corrección de externalidades o el reparto de los costes de la transición ecológica. En lugar de recurrir a instrumentos clásicos de política pública —como impuestos, precios o regulaciones claras—, la Unión Europea habría optado por delegar implícitamente estas decisiones en los órganos de gobierno corporativo, que carecen de legitimidad democrática para ello.
Arruñada interpreta este desplazamiento como el resultado de una dinámica política en la que una minoría con preferencias muy intensas en materia de sostenibilidad logra imponer sus objetivos a través de mecanismos indirectos, evitando el debate abierto sobre sus costes.
En este contexto, el autor concluye que la simplificación introducida por el paquete Ómnibus resulta insuficiente. Aunque reconoce que reduce parcialmente las cargas más visibles, considera que no corrige los problemas estructurales del modelo. Por ello, plantea que la opción más responsable no es reformar marginalmente las directivas, sino derogarlas o, al menos, congelarlas indefinidamente.
En definitiva, Benito Arruñada, catedrático de la Universidad Pompeu Fabra e investigador asociado de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), más allá de la realización de estas directivas, propone volver a principios más clásicos de política económica como es el caso de la corrección de las externalidades mediante precios adecuados, reforzar la competencia y exigir responsabilidad jurídica efectiva cuando existan daños reales y verificables. Arruñada apunta, que de esa forma sería posible compatibilizar sostenibilidad, seguridad jurídica y competitividad empresarial en el marco europeo.
La noche del cinco de enero de 2026 vendrán los reyes, y con ellos buenas noticias para Hermès, Louis Vuitton y Burberry. En los últimos 20 años, el sector del lujo ha duplicado su PER (la ratio que establece una comparación entre el precio de la acción y su beneficio neto), mientras que su ROE parece estar estancado en torno al 15%.
Sin ir más lejos, la competencia entre las firmas de lujo sigue siendo feroz, tanto desde la perspectiva de la reventa como por el auge de las marcas asequibles. Concretamente, los expertos hablan de que Louis Vuitton es su idea preferida con un equilibrio riesgo-recompensa; Burberry, su idea preferida de recuperación; y por último, Hermès es la idea preferida de defensa.
«Nuestra perspectiva temática para 2026 anticipa una mejora en el perfil de crecimiento del sector del lujo, impulsada por la innovación, la continua demanda estadounidense, la mejora de la demanda china, un enfoque creciente en los costes, y posibles consideraciones de inventario dado los cambios en la dirección de algunas firmas», apuntan desde RBC Capital Markets.
Fuente: Agencias
QUÉ LE ESPERA AL SECTOR LUJO
El mercado global de la alta gama ha mostrado una fuerte resiliencia en 2025, con un gasto total estabilizado en niveles similares a los del año pasado, hasta los 1,44 billones de euros, a pesar del contexto de incertidumbre económica y geopolítica y de los cambios en las preferencias de los consumidores, según revela el estudio elaborado por Bain & Company para Altagamma.
Los expertos de RBC Capital Markets ya han sacado sus perspectivas para los artículos de lujo de 2026. Concretamente, prevén un crecimiento orgánico de los ingresos del sector de lujo del 5%, con un balance generalizado del primer y segundo semestre. En cuanto a Louis Vuitton esperan márgenes estables, y para Hermès y Burberry una expansión de los márgenes para las acciones en proceso de transformación.
EL MOMENTO Y LA FORMA DEL PRÓXIMO CICLO DEL LUJO SIGUEN SIENDO UNA PRIORIDAD PARA LOS INVERSORES DEL SECTOR
Sí nos centramos en la confianza del consumidor. Los indicadores de confianza del consumidor se debilitaron secuencialmente en noviembre, destacando la debilidad en Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido. Los PMI manufactureros mostraron resultados dispares en noviembre, es decir, mejoraron en el Reino Unido e Italia y se moderaron en Francia, Alemania y España.
Diferentes modelos de Hermès. Fuente: Hermès.
Los propios analistas expresan que, «el sector europeo del lujo cotiza a 30 veces el PER a 12 meses, superior a su media histórica de 10 años. En cuanto al EBIT, ebitda y las ventas, el sector cotiza a 20, 15 y 4,5 veces, respectivamente, eso sí, ligeramente por encima de su media histórica de diez años«.
HERMÈS, BURBERRY Y LOUIS VUITTON
En primer lugar, nos centraremos en Burberry y en sus argumentos con potencial alcista. La casa seguirá con su estrategia de volver a lo básico, centrándose en las bufandas y las prendas de abrigo. Además, será beneficioso el reajuste en la arquitectura de precios que ofrece más valor en los precios de entrada. No obstante, si nos centramos en las partes negativas, el buen comportamiento reciente del precio de las acciones podría limitar aún más el interés de los inversores.
Otros motivos que posicionan a Burberry por parte de los analistas en un potencial bajista son, «el creciente enfoque de la competencia en el ready-to-wear debido a los cambios generalizados de directores creativos. La red de tiendas de gran tamaño en comparación con sus pares, lo que genera una menor productividad minorista y afecta los márgenes. Y, los márgenes de estado estacionario son difíciles de evaluar en esta etapa».
En cuanto a Hermès, el potencial alcista de la casa de lujo viene gracias a sus líneas de bolsos con oferta limitada, como son el Kelly y el Birkin, que representan aproximadamente el 10% de los ingresos del grupo, lo que ofrece una posición defensiva relativa. Siguiendo con una estrategia consistente, con diversificación de productos incremental, unos márgenes líderes en el sector y un perfil de ROIC con un sólido historial de capitalización por acción.
Fuente: MERCA2
La parte negativa que le perjudica a Hermès son, la brecha de crecimiento relativo de los ingresos que se está reduciendo a medida que el sector del lujo en general se recupera; la disponibilidad de bolsos Kelly y Birkin en el mercado secundario y posible presión sobre los precios de reventa; el negocio de artículos no relacionados con el cuero es igualmente cíclico que el sector del lujo en general; y la prima de valoración frente al sector que podría deshacerse.
Y, por último, Louis Vuitton. La francesa cuenta con tres argumentos positivos de cara al crecimiento de la compañía. Según los analistas, se trata de «una tesis de reversión a la media de F&LG sobre comparaciones más suaves; una generación de efectivo saludable y un balance general defensivo; y un sentimiento y posicionamiento suaves en comparación con los estándares históricos».
La cara de ‘B’ de Louis Vuitton se ve en las expectativas, que reflejan en gran medida una recuperación hacia un crecimiento de ingresos de un dígito medio para el año fiscal de 2026. Siguiendo por el cambio de rumbo de Dior, y las expectativas sobre Jonathan Anderson, que ya están reflejadas en el precio; y lo que está sucediendo en los vinos y licores, que es muy pronto para saber si son cuestiones cíclicas o estructurales.
Paddy Flood, co-responsable de análisis de renta variable global de Schroders, habla sobre la necesidad de que todo lo invertido en IA de sus frutos.
A medida que el año llega a su fin, el sector tecnológico entra en la temporada festiva con un deseo claro: tener pruebas de que la enorme inversión en inteligencia artificial (IA) está dando sus frutos.
El gasto de capital en IA ha alcanzado niveles sin precedentes, desde la compra de chips hasta la construcción de centros de datos y compromisos plurianuales para el negocio de la nube. Sin embargo, los inversores siguen viendo una visibilidad limitada de los ingresos, beneficios o flujos de caja impulsados por la IA. El resultado es una creciente preocupación por que la IA pueda no estar generando rentabilidades acordes con el entusiasmo.
El mercado tiene razón al preguntarse dónde están los beneficios, pero también debe tener cuidado con dónde busca la respuesta antes de sacar conclusiones apresuradas. Comprender la monetización de la IA significa analizar toda la cadena tecnológica y reconocer que la economía se manifiesta de formas directas, indirectas y, a veces, ocultas.
Cómo se utiliza realmente la Inteligencia Artificial
La IA se utiliza de varias formas diferentes, y cada una de ellas tiene implicaciones muy distintas en cuanto a los ingresos. Algunas personas la utilizan de forma gratuita a través de chatbots, como ChatGPT o Gemini. Otras pagan por productos mejorados con IA de proveedores de software, desde herramientas de productividad, hasta servicios para desarrolladores. Y, en muchos casos, los consumidores y las empresas la utilizan sin pagar explícitamente por ella.
Un sitio web de noticias que ofrece resúmenes de artículos o una empresa de comercio minorista que incorpora un asistente de compras con IA están ofreciéndola sin cobrar al usuario por ello. El procesamiento de la IA sigue teniendo un coste, pero se absorbe en la experiencia general del producto.
El procesamiento de la Inteligencia Artificial sigue teniendo un coste, pero se absorbe en la experiencia general. Imagen: Merca2
Esta mezcla de uso gratuito y de pago crea una verdadera ambigüedad cuando los inversores buscan ingresos. La Inteligencia Artificial se está convirtiendo cada vez más en un coste del negocio, similar a la búsqueda, la entrega de contenidos o la ciberseguridad. Es posible que las empresas no la moneticen directamente, pero tienen que ofrecerla o utilizarla cada vez más, o se arriesgan a perder usuarios frente a los competidores que sí lo hacen.
Una empresa como Booking.com es un buen ejemplo. Es poco probable que venda funciones de IA como productos independientes, pero es casi seguro que la utilizará para impulsar sus recomendaciones, resultados de búsqueda y servicio al cliente. La esperanza es que el beneficio económico se refleje en mejores tasas de conversión y una mayor rentabilidad.
Es fundamental tener en cuenta que cada vez que alguien utiliza la IA, ya sea de forma gratuita o no, se generan costes en algún punto de la cadena tecnológica. Esos costes son ingresos para las empresas que proporcionan el acceso al modelo subyacente y la capacidad de cálculo. Así pues, cada interacción con la IA implica varias capas de tecnología.
En la parte superior, se encuentra la aplicación que ve el usuario, como un chatbot, una herramienta de búsqueda basada en IA o un asistente de compras. Debajo se encuentra el gran modelo de lenguaje que produce el resultado. Y debajo de este está la capa de computación, donde las plataformas en la nube y el hardware especializado proporcionan el procesamiento necesario.
Cada vez que se utiliza la Inteligencia Artificial, el valor fluye hacia abajo en la cadena. Aunque el usuario final no pague nada, las empresas que ofrecen el servicio deben pagar al proveedor del modelo, a la plataforma en la nube o a ambos. Los ingresos no siempre aparecen en la aplicación que ve el usuario, sino en algún lugar de la infraestructura subyacente.
Por eso, centrarse únicamente en los productos de IA de pago conlleva el riesgo de subestimar su adopción. Los indicadores más sólidos del uso real de la IA se encuentran en las capas más profundas de la cadena, entre los grandes proveedores de modelos y las plataformas informáticas a hiperescala que registran todas las solicitudes de IA.
La señal más clara de uso y monetización proviene de las grandes empresas de modelos lingüísticos. Imagen: Agencias
La señal más clara de uso y monetización proviene de las grandes empresas de modelos lingüísticos. OpenAI y Anthropic generan ingresos a través de suscripciones de consumidores, licencias empresariales y uso por parte de desarrolladores. Cada acción que utiliza sus modelos consume capacidad y, por lo tanto, contribuye a sus ingresos. Las cifras son sorprendentes. Se espera que los ingresos combinados de estas dos empresas alcancen decenas de miles de millones de dólares en pocos años.
Si OpenAI y Anthropic cumplen sus objetivos para 2026, tendrán una escala similar a la de empresas de software consolidadas como Intuit y Adobe. Los proveedores de nube a hiperescala ofrecen un segundo ejemplo visible. Para plataformas como Azure, AWS y Google Cloud, la IA es ahora un factor importante que contribuye al crecimiento incremental. Estas partes del ecosistema ofrecen la visión más transparente de la monetización de la IA, ya que reflejan directamente su uso y han tenido un comienzo impresionante. Sin embargo, aún se necesitará más para que la industria justifique la magnitud de la inversión actual.
Más allá de las empresas que venden IA directamente y las plataformas que proporcionan la computación que la sustenta, existe una capa sustancial de monetización de la IA que es mucho menos visible. Muchas grandes plataformas utilizan la IA no como un producto para vender, sino como una mejora para optimizar sus negocios principales.
Esto es lo que sucede, sobre todo, con las grandes plataformas de publicidad digital. Meta y Google están invirtiendo mucho en IA para mejorar la segmentación, optimizar la producción creativa y perfeccionar el rendimiento de las campañas. Los anunciantes no pagan una tarifa por la IA, pero se benefician de un mayor rendimiento de la inversión, y las plataformas se benefician de un mayor compromiso y poder de fijación de precios.
La monetización es real, pero está oculta dentro de líneas de ingresos más amplias que no aíslan la contribución de la IA. Para los inversores activos, esta capa oculta es una oportunidad significativa, precisamente porque el mercado tiende a pasar por alto lo que no puede medir fácilmente. En resumen: los ingresos están ahí, pero no siempre donde se espera.
La ley de transporte para vehículos de 9 o menos pasajeros que tanto temen las plataformas de la «nueva movilidad», Uber, Cabify y Bolt, debería seguir avanzando en su trámite por el Parlament durante el mes de enero y ya las tres están buscando estrategias para sobrevivir y mantener su presencia dentro de Cataluña una vez que se apruebe la normativa. Pero aunque se están preparando para el peor escenario, en las últimas semanas han aumentado la presión política para intentar que las agrupaciones políticas den un paso atrás con la nueva normativa.
La realidad es que la poca presencia de taxistas en la última protesta del sector, y la reciente publicación de VozPópuli, donde se desnuda el número real de miembros suscritos a Élite Taxi han dado nuevas armas al sector para defenderse de la propuesta. Se suma que entre las tres grandes plataformas de VTC que operan en la Generalitat, y Free Now, la plataforma de Lyft que opera únicamente con taxistas, ya hay más de 6.000 conductores del taxi registrados en las plataformas. Es suficiente para argumentar que son importantes no solo por el espacio que representan en la Comunidad Autónoma, sino también porque se han vuelto clave para la facturación de los propios taxistas.
Además, Uber, Cabify y Bolt pueden presumir de que incluso con la nueva ley en discusión por el parlamento autonómico, el número de licencias de VTC en Cataluña no ha parado de crecer en los últimos meses. Poco a poco han seguido sumándose conductores a estos servicios, seguramente porque a pesar del riesgo que representa la nueva normativa, actualmente tienen menos exigencias que los taxistas. Hay más de 4.000 licencias funcionando actualmente en todo el territorio catalán, la mayoría en Barcelona, y son empleos que las plataformas avisan, pueden perderse de un día para otro si se aprueba el texto de la nueva ley como está escrito.
Marcha lenta del taxi de 2025. Fuente: Agencias
De momento, la presión se ha enfocado en señalar que no es necesario mantener el miedo ante las voces más beligerantes del mundo del taxi, encabezadas por Tito Álvarez, el controvertido portavoz de Élite Taxi. Es que entre directivos del sector ya se menciona la nueva ley como ‘La Ley Tito’, y se señala que la importancia que ha tenido su figura en el avance del proyecto es mucho más de la que debería por el tamaño de su agrupación en la actualidad. Además, el propio Álvarez ha sido crítico con los taxistas que se encuentran registrados en plataformas como Uber, Cabify, Bolt e incluso Free Now.
LOS TIEMPOS DE ESPERA SE PUEDEN DISPARAR
Si hay un argumento, además del efecto en el empleo de los conductores en contra de la nueva ley es, precisamente, los tiempos de espera del transporte en la Ciudad Condal. Es un argumento clave, con el aviso permanente de que para los turistas y residentes los tiempos de espera dispararán sin la presencia de las VTC, algo que los taxistas niegan, de hecho la propia Cabify hizo de este argumento el centro de una de sus protestas contra las prohibiciones en Cataluña, con aquella montaña de maletas al frente de la estación de Sants.
Es un problema que avisan será peor en días clave, como los de grandes eventos deportivos, culturales o empresariales, como el famoso Mobile World Congress, que todos los meses de marzo llega a la Ciudad Condal. Es un argumento que incluso toma en cuenta el texto de la nueva ley, que señala que se pueden hacer excepciones para los viajes urbanos dentro de la Comunidad en días como estos.
Vehículo de Uber rotulado del Barcelona inmovilizado por la policía. Redes Sociales de Élite Taxi.
Desde el taxi se ha negado que esto ocurrirá, defendiendo que se sumarán nuevas licencias al taxi en los próximos años, que podrán absorber a un alto número de los conductores de Uber, Cabify y Bolt, el problema es que esto dependería de que la IMET desbloqueará nuevas licencias, esto en un momento en el que rompen su récord de precio.
CATALUÑA Y MADRID: ESPEJOS OPUESTOS PARA LAS VTC
En cualquier caso, no deja de ser llamativo que haya problemas tan diferentes entre Madrid y Cataluña con un problema similar. Aunque ambas ciudades han hecho un esfuerzo real en mejorar sus opciones de transporte público, en ambas los taxistas defienden que un aumento en el total de VTC complicaría no solo su mercado, sino que todo el tráfico de la ciudad se vería afectado por su llegada.
Además, en ambas las plataformas de VTC, como Uber, Cabify y Bolt, defienden que no hay suficientes vehículos para particulares para atender la demanda de los usuarios. Si bien es una realidad que hay menos oferta que en otras grandes ciudades de Europa, los taxistas defienden que hay más opciones de transporte público tradicional que en la mayoría de las ciudades con las que se pueden comparar.
De momento, ambas afrontan una situación delicada dentro del sector, pero por motivos diferentes. Madrid está viendo la inyección de licencias de Cabify, y tendrán que ver cómo reacciona el mercado, en cambio, Cataluña verá cómo se transforma todo el sector con su nueva ley, y tendrá que ver el efecto que el proyecto tenga no solo en los tiempos de espera, sino en el empleo de los conductores.
Kevin Thozet, miembro del comité de inversión de Carmignac, repasa diez datos clave que han marcado 2025 en economía y mercados.
El gráfico siguiente muestra la evolución de una cartera multi activos invertida a partes iguales en renta variable europea, renta variable de mercados emergentes, renta variable estadounidense y renta variable tecnológica en euros, crédito investment grade y high yield, bonos a largo plazo, bonos indexados a la inflación, oro, efectivo en euros y efectivo en dólares estadounidenses1 en 2025.
Fuente: Carmignac, Bloomberg, diciembre de 2025
1. 500.000 millones de gasto fiscal previstos por Alemania para los 10 próximos años
El mayor giro fiscal de Alemania en una generación. La relajación (o reinterpretación) del llamado «freno al endeudamiento» permitirá concretamente un mayor endeudamiento, especialmente en materia de defensa e infraestructuras. Se espera que esta medida contribuya entre un 0,5% y un 1% al PIB anual durante la próxima década, un amplio margen, pero su éxito depende de la aplicación de dicho cambio estructural.
2. Aumento del 12,5% en el tipo medio de los aranceles de EEUU, el más alto en 90 años
La palabra favorita de Trump en el diccionario fue seguida por la activación del artículo 232 de la Ley de expansión comercial y la Orden ejecutiva 14257. Esta conmoción llevó a la economía estadounidense a sufrir dificultades durante la mayor parte de 2025. El año 2026 nos dirá si la redistribución de dicho impuesto a las importaciones puede convertir la economía en forma de K en una economía en forma de V2.
3. Por tercer año consecutivo, los mercados mundiales obtienen una rentabilidad superior al 20%, impulsada tanto por los beneficios como por la expansión de los múltiplos
Los mercados emergentes (vinculados a las cadenas de suministro de IA, la innovación china y Latinoamérica), Europa (la revancha de la economía nacional) y Japón (la salida de la deflación) han superado a EE. UU., tanto en divisa local como en dólares estadounidenses.
Caída del 10% del dólar en términos ponderados por el comercio. Imagen: Merca2
4. Caída del 10% del dólar en términos ponderados por el comercio: la mayor caída semestral desde 1991
La caída vino acompañada de fuertes fluctuaciones del S&P 500, que se movió en un rango de entre el -15% y el +15%, algo que solo se ha visto cuatro veces en los últimos 50 años. Al mismo tiempo, surgió una correlación inesperada con la caída simultánea de las acciones, los bonos y el dólar estadounidense durante la «semana de la liberación», una combinación curiosa para un emisor de una moneda de reserva importante.
El aparente fin de la Pax Americana3 tal y como la conocían o el cuestionamiento del excepcionalismo estadounidense contribuyeron a romper los patrones históricos.
Cinco datos clave más en 2025 para los inversores globales
5. NVIDIA alcanzó una capitalización de 5 billones
Este hito se logró gracias a que las enormes inversiones relacionadas con la inteligencia artificial repercutieron en las ventas del fabricante de chips, capaz de mantener márgenes superiores al 70% gracias a su arquitectura GPU única. Otros proveedores de «picos y palas» también se beneficiaron de esta fiebre del oro digital para proporcionar más capacidad de cálculo, aunque el impulso se moderó al resurgir las preocupaciones sobre el coste del capital.
6. Subida del 60% en el precio del oro: segundo mejor año natural en sus 50 años de historia
El metal precioso ha sido muy codiciado por los inversores institucionales que buscan diversificar sus reservas ante la pérdida de confianza en las monedas fiduciarias. La incertidumbre económica mundial, los riesgos geopolíticos y las expectativas de una bajada de los tipos de interés oficiales, que reducen el coste de oportunidad de mantener la llamada «reliquia bárbara», también han respaldado la demanda.
7. Ampliación de 70 puntos básicos entre el rendimiento de los bonos estadounidenses a 2 y 30 años, con movimientos similares en Alemania y Japón, a medida que la curva de tipos sigue pronunciándose
Los vencimientos a largo plazo han ido subiendo en todo el mundo desarrollado, impulsados por las perspectivas de estímulos fiscales y/o monetarios, los elevados déficits, las perspectivas inciertas de inflación y un ciclo económico que parece no tener fin. Todos estos factores han lastrado el interés de los inversores por los bonos a largo plazo.
8. El 100% de la rentabilidad de los mercados de crédito provino del componente de carry
Los mercados de crédito obtuvieron en general buenos resultados en cuanto al CARRY, con una volatilidad relativamente baja que empujó los diferenciales de crédito a niveles similares a los observados antes de la invasión rusa de Ucrania y de los mínimos del ciclo de subidas de tipos.
A primera vista, los mercados no han sido tan caros en cuatro años, pero si se analiza más a fondo, se observan cada vez más grietas, tanto en los mercados privados (Tricolor) como entre los emisores públicos (Altice y Spirit Airlines entraron en mora/se reestructuraron por segunda vez en dos años). La dispersión es alta, la selección de bonos es fundamental y puede ser una gran fuente de rentabilidad para las inversiones.
9. Los precios del crudo rompieron la barrera de los 60 dólares, el nivel más bajo de la era posterior a la Covid-19 y un nivel inesperado sin presión recesiva
Esta caída refleja la abundancia de la oferta (aumento de la producción de la OPEP+), el deterioro de la demanda (a medida que se modera el crecimiento mundial) y la esperada distensión en Oriente Medio. De hecho, el bombardeo de Irán redujo la prima geopolítica. Aunque pueda parecer contradictorio, el petróleo reacciona menos a la violencia que al riesgo de interrupción: mientras el flujo siga siendo seguro, la prima de riesgo se evapora. A la larga, esto beneficia a los consumidores, ya que los problemas de asequibilidad siguen siendo acuciantes y favorecen la tendencia a la desinflación.
10. Se prevé que España crezca en torno a un 2,9% en 2025
La economía española ha vuelto a superar con creces a la estadounidense este año, gracias a factores muy diversos que han impulsado el crecimiento, desde el fuerte impulso de la inversión hasta la demanda pública y privada. El IBEX ha sido el índice bursátil más rentable de Europa y uno de los más fuertes a nivel mundial, solo superado por Corea y Colombia.
1Renta variable estadounidense: S&P 500 en €; renta variable europea: Euro Stoxx 50; renta variable de los mercados emergentes: MSCI Emerging Markets; tecnología: Nasdaq 100 en €; crédito investment grade: ICE BofA Euro Corporate; crédito high yield: ICE BofA Euro High Yield; bonos a largo plazo: ICE BofA 15+ Year All Euro Government Index; bonos indexados a la inflación: Italy BTPi 2035; oro: oro físico; efectivo: ICE 0-3 month Euro Government Bill Index; y efectivo en USD: Bloomberg 1-3 month T-Bill.
2Una economía en forma de K se caracteriza por el buen comportamiento de algunos grupos y/o sectores, mientras que otros siguen teniendo dificultades, lo que crea una división en forma de K. Una recuperación en forma de V se produce cuando toda la economía cae rápidamente, pero luego vuelve rápidamente a la normalidad.
3La Pax Americana se refiere al período de relativa estabilidad mundial bajo el dominio hegemónico de Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, análogo a la Pax Romana durante el Imperio Romano.
Ha terminado 2025, y eso conlleva nuevas tendencias en el sector de la gran distribución. Mercadona, Carrefour, Dia y Alcampo, entre otros supermercados, deberán fijarse en las tendencias de 2026 y aplicarlas en sus productos de marca blanca para seguir escuchando a los clientes y contando en los lineales con aquellos productos que les demandan.
En este sentido, las principales tendencias de alimentos y bebidas para 2026, según Innova Market Insights, reflejan una combinación de factores que influyen en la innovación de productos alimenticios y bebidas el próximo año, como los beneficios para la salud, el placer, las preocupaciones ambientales y la asequibilidad.
Sin ir más lejos, las principales tendencias para 2026 que deberán de tener en cuenta las grandes cadenas de distribución como Mercadona, Carrefour y Dia, entre otras, demuestran la importancia constante y creciente de las proteínas y la salud digestiva, otros beneficios para la salud, junto con el placer, el cuidado del planeta y el precio de los productos, también son importantes para los consumidores de todo el mundo.
Cesta de la compra en Dia con productos de marca blanca.
Fuente: Agencias.
LA HOJA DE RUTA PARA LAS MARCAS BLANCAS DE CARREFOUR, DIA Y MERCADONA
En este sentido, en 2026, los consumidores se enfrentan a numerosas presiones externas y a un mundo volátil. Una situación a la que se suma que deberán lidiar con dificultades financieras, crecientes tensiones geopolíticas, incertidumbre económica y preocupaciones climáticas cada vez mayores.
Asimismo, las tendencias de consumo revelan que los Baby Boomers y la generación Z son los más ansiosos, mientras que los millennials son más optimistas. En los últimos 12 meses, el 85% de los consumidores a nivel mundial también reportaron estrés. El caso es que los problemas más cercanos al hogar son los que predominan, siendo las finanzas personales la principal causa de estrés, seguidas de la salud, el trabajo y los estudios.
el consumo consciente es una prioridad, ya que los consumidores optan por decisiones que benefician tanto su economía como el planeta
La primera tendencia en la que se deberán fijar Mercadona y Carrefour, entre otros supermercados, es hacia el consumo de proteínas, que se ha mantenido estable durante los últimos años y no muestra indicios de desaceleración. Concretamente, la relación entre las proteínas y el bienestar para el consumidor es indiscutible.
Siguiendo esta línea, los consumidores buscan proteínas en diferentes formatos y para distintas ocasiones, con el fin de favorecer su salud general. Asimismo, Mercadona y el resto de cadenas deben entender que el cliente busca leche y bebidas lácteas, pero con contenido proteico, además de otras fuentes de proteínas.
La salud gana terreno en la cesta de la compra: el gasto en alimentos saludables sube un 29% en España
Fuente: Mercadona
No obstante, no todas las tendencias están relacionadas con la salud y el cuidarse. Mercadona, Dia y Carrefour saben que en un entorno desafiante y estresante, el cliente quiere darse el gusto, y el placer se está convirtiendo en una experiencia integral que va más allá del disfrute sensorial. Las afirmaciones que invitan a disfrutar de los alimentos y bebidas están en auge.
Las marcas están intensificando su creatividad en torno al placer, utilizando elementos sorprendentes como sabores misteriosos, capas de textura y componentes ocultos. Otras marcas reconocen que darse un gusto también implica honrar las recetas e ingredientes tradicionales. Siendo así, las marcas blancas buscan también en este segmento el conseguir diferenciarse y captar su nicho de clientes.
LOS CLIENTES BUSCAN MOMENTOS Y DECISIONES JUSTIFICADAS
Siguiendo con las tendencias que podrían seguir las grandes cadenas de distribución apoyándose en su marca blanca, observamos la importancia de los formatos de alimentos y bebidas para distintas ocasiones. La innovación adaptada a cada ocasión está en auge, como lo demuestra la variedad de formatos disponibles en snacks, comidas frescas y la versatilidad de las porciones individuales.
Para el almuerzo y la cena en casa, los formatos frescos y congelados son muy populares. Los snacks se prestan a envases individuales y formatos resellables para disfrutarlos durante más tiempo y con mayor frecuencia. En estos tiempos de presión económica, los productos deben ofrecer valor y asequibilidad y a su vez conseguir atraer y fidelizar a los consumidores, es fundamental combinar asequibilidad y accesibilidad.
Carrefour se apoya en las marcas blancas y la alianza Concordis para recuperar margen y crecimiento en Europa
Fuente: Carrefour
Aunque las marcas de fabricantes pueden atraer a los consumidores, destacando precios especiales, nuevas fórmulas, procesamiento mínimo e ingredientes simples y naturales, las marcas blancas de los supermercados como Mercadona y Carrefour aportan el valor, y la relación calidad-precio que buscan los consumidores.
Por otro lado, los consumidores buscan basar sus elecciones de alimentos y bebidas en la responsabilidad. Pero la sostenibilidad sigue atrayendo a los consumidores, especialmente cuando es tangible, implica transparencia y ofrece beneficios cotidianos. Un porcentaje considerable de consumidores a nivel mundial reconoce la importancia de la sostenibilidad en los productos de alimentos y bebidas que compran.
Hay pocas rutinas tan sagradas en España como preparar ese primer café de la mañana con el gorgoteo inconfundible de la cafetera italiana de fondo, casi como una banda sonora nacional insustituible. Sin embargo, resulta curioso y hasta doloroso comprobar cómo la mayoría lo prepara mal sin siquiera sospecharlo, arruinando el ritual por pura inercia cultural. Lo hacemos con la mejor intención del mundo, creyendo que aplicamos una lógica aplastante, pero la física de fluidos tiene otros planes muy distintos para nuestro desayuno diario.
El gran culpable suele ser ese gesto casi automático, heredado de padres a hijos, de usar la cucharilla o el propio dedo para prensar la molienda dentro del filtro metálico como si no hubiera un mañana. Aunque parezca un detalle técnico menor o irrelevante, ese extra de presión lo cambia todo, transformando una bebida que debería ser aromática y sedosa en un líquido oscuro, turbio y requemado que pide azúcar a gritos para ser medianamente bebible.
¿Por qué tu Moka no es una máquina espresso de bar?
Confundimos herramientas domésticas porque vemos al barista profesional prensar el café con fuerza hercúlea en su local, pero olvidamos que su máquina industrial trabaja a nueve bares de presión constantes. En nuestra cocina, la humilde cafetera italiana apenas llega a uno o dos bares, y no tiene la fuerza suficiente para atravesar un muro de granos compactados artificialmente. Es una batalla perdida de antemano intentar imitar un proceso físico que requiere una potencia que tu electrodoméstico sencillamente no posee.
Al encontrar esa resistencia absurda creada por tu dedo, el agua se estanca peligrosamente en el depósito inferior, se sobrecalienta y acaba subiendo a una temperatura infernal que quema los aceites esenciales del grano. Lo que obtienes finalmente en la taza es un producto dañado que ha perdido sus notas dulces, florales y afrutadas por el camino, dejando solo un rastro de carbón líquido. Si el resultado te sabe a ceniza, no culpes a la marca del grano, culpa a la presión que ejerciste.
El riesgo invisible de convertir tu cocina en una zona de guerra
Más allá del desastre organoléptico, prensar el contenido del filtro conlleva un riesgo físico real que a menudo pasamos por alto en nuestra somnolencia matutina mientras esperamos el desayuno. Si tapas la salida del vapor con un bloque de cemento cafetero compactado, la válvula de seguridad podría saltar en el peor momento para liberar la presión acumulada antes de que el aparato reviente. No es ninguna broma; convertir una cafetera en una olla a presión sin salida es jugar a la ruleta rusa con el agua hirviendo.
Incluso si tienes suerte y no explota nada, el agua buscará desesperadamente el camino de menor resistencia, creando grietas o canales por donde pasa demasiado rápido mientras otras zonas quedan totalmente secas. El resultado final de este proceso es una extracción desigual e impredecible, donde se mezclan lo agrio de la infra-extracción con lo amargo de lo quemado en un cóctel imbebible. Básicamente, estás obligando al agua a hacer túneles en lugar de infusionar suavemente toda la mezcla de manera homogénea.
La montaña suave: así se debe tratar el grano molido
La técnica correcta para los puristas es casi insultantemente sencilla: hay que dejar caer el polvo marrón con delicadeza hasta colmar el filtro, pero sin aplastar jamás la superficie. Lo ideal es dar unos golpecitos laterales secos al cacillo para que se asiente de forma natural y nivelar el sobrante pasando el lomo de un cuchillo al ras, como quien enrasa una medida de harina. Olvídate de hacer fuerza; la gravedad es la única herramienta que necesitas para acomodar la carga en su sitio.
El filtro no debe quedar con huecos visibles, pero tampoco debe parecer el asfalto compactado de una autopista recién pavimentada; la mezcla tiene que respirar para funcionar. Recuerda siempre que el agua necesita fluir alegremente a través del cafépara arrastrar los sabores complejos, y eso solo ocurre si hay espacio microscópico entre las partículas de la molienda para que el vapor circule. Si lo asfixias, matas la bebida; si lo dejas suelto, permites que la magia de la química haga su trabajo.
Redescubriendo el sabor que matabas cada mañana
Cuando dejas de aplastar la carga sistemáticamente, notarás inmediatamente que el flujo de salida es constante, de un color avellana precioso y sin esas burbujas agresivas que suelen salpicar toda la vitrocerámica. De repente, esa bebida que antes te parecía «fuerte» pero plana y amarga, revela matices de chocolate o frutos secos que llevaban años ocultos bajo el sabor a quemado que tú mismo provocabas. Es como quitarle un velo negro a tu paladar y descubrir que la materia prima era mucho mejor de lo que pensabas.
Es un cambio minúsculo en la rutina diaria que separa a quienes beben cafeína por pura necesidad fisiológica de quienes realmente disfrutan del ritual gastronómico. La próxima vez que tengas la cuchara en la mano frente al filtro, resiste la tentación de apretar y deja que la cafetera italiana haga el trabajo para el que fue diseñada ingeniosamente hace casi un siglo. Tu paladar, y probablemente tu estómago, te agradecerán que dejes de luchar contra la física cada mañana.
A todos se nos llena la boca al hablar de nuestro excelso jamón, ese embajador culinario que ponemos en la mesa cuando queremos darnos un homenaje serio en familia. Sin embargo, la mayoría de las veces vamos al supermercado un poco a ciegas y acabamos cayendo en la trampa del marketing visual, donde una etiqueta dorada y rimbombante nos confunde haciéndonos creer que estamos comprando la excelencia absoluta. No te fíes nunca de la caja de cartón, fíate únicamente del plástico que cuelga.
La realidad del mercado es bastante más cruda de lo que nos cuentan los anuncios navideños llenos de dehesas verdes idílicas y cerdos felices corriendo en libertad. La OCU lleva años avisando de que gran parte de lo que se vende como lujo es simplemente ganadería intensiva disfrazada de tradición, y por eso hay que mirar el color del precinto antes de sacar la tarjeta de crédito en la charcutería. Si no sabes descifrar este código de colores, es muy probable que te estén cobrando gato por liebre.
Jamón la etiqueta negra: el único y verdadero Pata Negra
Aquí no hay trampa ni cartón posible, estamos ante la joya de la corona que justifica cada euro invertido, por mucho que nos duela al pagar. Si ves el precinto negro, tienes la certeza absoluta de que ese animal es 100% de raza ibérica y se ha alimentado exclusivamente de bellota durante la época de la montanera. Es la élite, la Champions League de los curados que no admite discusión.
El problema viene cuando usamos el término popular «pata negra» para definir cualquier cosa que tenga la pezuña oscura, un error de novato que nos sale carísimo a final de año. La ley es tajante al respecto y reserva esta denominación comercial solo para los del precinto negro, así que desconfía de quien use ese nombre en vano sin mostrar la brida correspondiente en la pata. Pero ojo, que el precinto rojo tiene su aquel y confunde a muchos.
¿Rojo o verde? Cuando el jamón es bueno pero no es pureza
El precinto rojo suele ser el gran incomprendido del sector, pues garantiza una alimentación de bellota excelente pero nos indica que el cerdo no es puro al 100%. Generalmente hablamos de piezas de un 50% o 75% de raza ibérica, lo que significa que ha habido cruce con la raza Duroc para mejorar el rendimiento de la carne. Está buenísimo, sí, pero no tiene esa complejidad grasa infinita del puro que se te pega al paladar.
Bajando un escalón nos encontramos con la etiqueta verde, el famoso «Cebo de Campo», una categoría intermedia que ha ganado mucha tracción últimamente por su relación calidad-precio. Aquí el animal ha comido piensos, pero también pastos naturales al aire libre, lo que garantiza que ha podido ejercitar sus músculos caminando por el campo, algo que se nota mucho en la textura final de la loncha. Es una opción digna y sabrosa, aunque queda lejos de la experiencia mística de la bellota.
El precinto blanco: la gran batalla del marketing contra tu cartera
Llegamos al territorio más conflictivo y donde se producen la inmensa mayoría de los «engaños» visuales o decepciones en los estantes del supermercado. El precinto blanco certifica que es jamón ibérico, sí, pero de «Cebo», lo que implica que el animal ha vivido en una granja cerrada comiendo pienso sin ver una encina en su vida. No es un crimen venderlo, el crimen es vestirlo de lujo y cobrarlo como tal.
Las marcas suelen adornar estas piezas con nombres rimbombantes, escudos nobiliarios falsos y fotos de dehesas que no se corresponden con la triste realidad del producto. Si te cobran ochenta o noventa euros por un kilo al corte pensando que es premium y ves el plástico blanco, estás pagando la marca y no la calidad, porque básicamente es un cerdo de granja intensiva con pedigrí. Y créeme, duele pagarlo cuando te das cuenta en casa.
Cómo sobrevivir a la compra de jamón sin ser un experto
La próxima vez que te plantes delante del lineal de embutidos, ignora por completo las cajas de cartón satinado y ve directo a buscar el color del plástico en la caña del animal. Esa pequeña brida inviolable es el único notario en el que puedes confiar a ciegas, ya que la normativa de calidad no admite interpretaciones creativas como sí hacen los publicistas en el etiquetado. Es tu dinero y tu paladar, no dejes que te lo secuestren con palabras bonitas.
No te obsesiones con comprar siempre el precinto negro si tu presupuesto no lo permite, porque un buen cebo de campo puede darte muchas alegrías un martes cualquiera sin arruinarte. Lo importante es saber qué compras exactamente para pagar el precio justo por ello, porque disfrutar de un ibérico honesto es un placer, pero que te tomen el pelo con el precio es una indigestión segura de la que tardas en recuperarte.
Pocas cosas enfadan más a un usuario que una impresora HP negándose a trabajar un domingo por la noche alegando que el cartucho está vacío cuando tú, al agitarlo, notas perfectamente el líquido en su interior. Es una guerra silenciosa y desigual entre el fabricante, que busca maximizar la venta de consumibles recurrentes, y el propietario del dispositivo, que intenta legítimamente rentabilizar su inversión tecnológica hasta el final de su vida útil. Pero, ¿y si te dijera que ese aviso de «tinta baja» es, en muchas ocasiones, una ficción digital programada para bloquearte.
No se trata de hacer magia negra ni de hackear el sistema con códigos complejos, sino de entender cómo funcionan los chips que cuentan las páginas impresas en lugar de medir el nivel real de tinta. La buena noticia es que, en la mayoría de los modelos de inyección, una simple combinación de botones o un ajuste en el menú de servicio puede burlar el bloqueo electrónico y devolverte el control total de tu máquina. Vamos a ver cómo recuperar lo que es tuyo y dejar de tirar dinero a la basura.
¿Por qué tu impresora te miente a la cara?
El negocio de la impresión doméstica no está en la venta de la máquina, sino en el consumible, y por eso los cartuchos modernos llevan un chip contador que estima el gasto basándose en un algoritmo, no en la realidad física. Cuando llegas a un número arbitrario de impresiones, el sistema decide bloquearse unilateralmente, aunque la evidencia demuestre que todavía queda tinta útil en el depósito para sacar otras cincuenta copias. Es una forma de obsolescencia programada tan descarada que sorprende que la hayamos normalizado tanto.
Lo hacen bajo la excusa técnica de proteger los cabezales de impresión ante una posible sequía, pero la mayoría de las veces es una táctica comercial para forzar una compra anticipada que beneficia sus cuentas de resultados trimestrales. Si aprendes a ignorar estas advertencias dramáticas y a resetear el contador interno, descubrirás con sorpresa que puedes imprimir decenas de hojas extra antes de que el texto empiece a salir realmente borroso o con líneas blancas.
Desactivar la protección de cartuchos: el primer paso
Antes de intentar cualquier maniobra física, debes entrar en la configuración avanzada de tu HP a través de su dirección IP en el navegador y buscar la pestaña denominada «Protección de cartuchos» o «Almacenamiento de uso de consumibles». Esta opción viene activada por defecto en casi todos los modelos nuevos para impedir que rellenes o reutilices tus propios envases, pero desactivarla es totalmente legal y abre la puerta al ahorro inmediato sin invalidar necesariamente la garantía del aparato.
En muchos modelos de la serie DeskJet o Envy, cuando salta el aviso bloqueante de «tinta baja», basta con mantener pulsado el botón de «Cancelar» (la X roja) o el de «Reanudar» durante diez segundos seguidos. Al hacerlo, le estás diciendo al firmware que asumes el riesgo de continuar, y la máquina, a regañadientes, volverá a ponerse en marcha ignorando el nivel estimado por el chip y permitiéndote trabajar hasta que el cartucho se vacíe de verdad.
HP: El truco de la cinta aislante: ingeniería casera
Si el método del software falla y la impresora se pone terca, toca mancharse las manos con un clásico de los foros de tecnología que sigue vigente para los cartuchos con cabezal integrado. Consiste en tapar con un pequeño trozo de celo o cinta aislante un contacto específico del chip de cobre (normalmente el superior izquierdo), imprimir una página de prueba y luego repetir el proceso con otro contacto diferente siguiendo los esquemas disponibles en la red para tu modelo.
Al realizar esta operación y posteriormente retirar las cintas para limpiar los contactos, la impresora se confunde y cree que le has insertado un cartucho totalmente nuevo porque ha perdido el registro de su «identidad» anterior en la memoria interna. Es un engaño simple pero tremendamente efectivo que obliga al sistema a recalibrar el nivel de tinta al 100% y a marcarlo nuevamente como lleno, permitiéndote seguir imprimiendo hasta que la física diga basta.
¿Merece la pena pelearse con el firmware?
Hay que tener en cuenta que forzar la impresión hasta agotar totalmente el líquido puede resecar los inyectores si no tienes cuidado, un riesgo menor que debes asumir si quieres apurar al máximo. Sin embargo, para documentos de batalla, trabajos escolares o borradores internos, la diferencia de coste es abismal y demuestra que el usuario tiene más poder sobre sus dispositivos del que las grandes marcas quieren admitir públicamente.
Al final, resetear el chip o ignorar las alertas no es solo una cuestión de ahorrar unos cuantos euros, sino de mantener una postura de principios frente a un sistema diseñado para el desperdicio constante y el consumismo irreflexivo. La próxima vez que veas esa luz parpadeante naranja en tu escritorio, recuerda que no es una orden inamovible, sino una sugerencia que tú decides si quieres acatar o si prefieres rebelarte y pulsar el botón de imprimir una vez más.
Volar sigue generando inquietud en una parte significativa de la población, pese a ser una rutina cotidiana para millones de personas. Frente a ese temor persistente, la voz de un piloto con décadas de experiencia aporta datos, contexto y una mirada humana que ayuda a entender qué ocurre realmente cuando un avión despega.
Para Ramón Vallés, comandante de largo radio, el miedo a volar no se combate con consignas vacías. Se enfrenta con información, rigor y la experiencia acumulada de un piloto que ha pasado media vida cruzando océanos con cientos de personas a bordo.
Por qué el avión es más seguro que el coche, según el piloto
Fuente: Agencias
La aviación comercial es, estadísticamente, el medio de transporte más seguro que existe. Así lo repite Vallés, piloto de Iberia desde hace más de treinta años, apoyándose en datos que rara vez se discuten con calma. Mientras en la carretera los errores humanos son frecuentes y socialmente tolerados, en un avión el margen para la improvisación es inexistente.
El trabajo del piloto está regido por protocolos estrictos, listas de comprobación y sistemas redundantes que se revisan antes de cada vuelo. Nada se deja al azar. Desde la planificación meteorológica hasta la distribución del peso, todo está calculado para reducir el riesgo al mínimo. Esa disciplina profesional marca una diferencia radical frente a otros medios de transporte.
A ello se suma un factor psicológico clave. El pasajero no tiene control sobre la aeronave, y esa pérdida de control genera ansiedad. Sin embargo, recuerda el piloto, confiar en un profesional altamente entrenado es mucho más seguro que ponerse al volante distraído, cansado o bajo presión. El miedo, en muchos casos, nace más de la ignorancia que de un peligro real.
Cuando la seguridad también depende del pasajero
Hay un punto que Vallés subraya con especial firmeza: la seguridad personal no depende solo del piloto. Escuchar las instrucciones, respetar el uso del cinturón y conocer la salida de emergencia más cercana puede marcar la diferencia en una situación crítica. La aviación funciona porque cada parte cumple su rol.
El piloto recuerda evacuaciones reales en las que la conducta de los pasajeros fue decisiva. Aviones envueltos en humo o fuego de los que todos salieron ilesos gracias a una evacuación ordenada. Cuando alguien se detiene a recoger su equipaje, no solo pone en riesgo su vida, sino también la de quienes vienen detrás.
Esa responsabilidad compartida se vuelve aún más evidente en situaciones límite. El piloto es el último en abandonar el avión tras una evacuación, una norma que refleja la jerarquía y el compromiso de la profesión. No hay épica, hay deber. Y detrás de cada decisión hay entrenamiento, experiencia y una comprensión profunda del riesgo.
En un mundo donde vuelan al mismo tiempo miles de aviones, el trabajo silencioso de cada piloto permite que millones de personas lleguen a destino sin incidentes. Entender cómo funciona esa cadena de seguridad no elimina todos los miedos, pero sí los coloca en su justa dimensión. Porque, como insiste Vallés, las cosas bien hechas no suelen causar víctimas, y la aviación es un ejemplo claro de ello.