El azúcar se ha convertido en el enemigo público número uno cuando hablamos de alimentación. Aunque tomar un poco no es malo, el problema es que está presente en muchos alimentos, incluso en aquellos que no lo reseñan directamente entre sus ingredientes, tal y como ha descubierto la OCU.
La Organización de Consumidores y Usuarios ha lanzado una advertencia para dar a conocer que en muchos casos el azúcar se encuentra “disfrazado” en los alimentos que tomamos. Para camuflarse utiliza muchos otros nombres como fructosa.
El truco de los fabricantes de productos de alimentación
Todos sabemos que los alimentos ultraprocesados no son precisamente sanos, porque llevan una gran cantidad de conservantes y aditivos. Uno de los más empleados suele ser el azúcar, porque es barato y muy efectivo. Además, hace que los productos nos gusten más.
Como los consumidores le han declarado la guerra al azúcar, lo que están haciendo los fabricantes de ultraprocesados es camuflarla bajo otras denominaciones. Así, pueden anunciar su producto como “sin azúcares añadidos”
Otras denominaciones del azúcar
La lista de nombres bajo la que se puede esconder el azúcar es muy extensa. Te dejamos algunos de los más comunes para que no te dejes engañar. Si ves estas denominaciones en los productos que quieres comprar, ten presente que llevan azúcar, aunque te digan que no.
Sacarosa, fructosa, glucosa, galactosa, dextrosa, sirope, dextrano, fructosa, miel, almíbar, jarabe, néctar, melaza, panela, caramelo, cebada de malta, agave, algarrobo, cristales de caña, distasa, dextrina, etil maltol, edulcorante de maíz.
La advertencia de la OCU sobre la fructosa
La fructosa es un azúcar que, de forma natural, se encuentra en la fruta. Una porción razonable y obtenida directamente de una pieza de fruta es buena para nuestro organismo. El problema es que se está abusando de este edulcorante.
La fructosa es fácil y barata de producir, y ha acabado sustituyendo al azúcar en muchos productos ultraprocesados. Lo que ocurre es que al final la acabamos tomando en grandes cantidades y sin ser conscientes de ello.
Los peligros de la fructosa
Un consumo excesivo de fructosa puede pasarnos factura a largo plazo. No solo se relaciona con el incremento de la obesidad y el riesgo de padecer diabetes, también con la enfermedad de hígado graso no alcohólico.
Por otro lado, un consumo alto de fructosa puede dar lugar a un incremento en los niveles de colesterol y a un aumento de la grasa abdominal, haciendo crecer el riesgo de sufrir trastornos de tipo cardiaco.
La advertencia de la OCU
La Organización de Consumidores y Usuarios ha advertido últimamente de que aquellos que nos venden como productos “sin azúcar” realmente no lo son (en la mayoría de los casos).
Con el hashtag #NoCuela está dando a conocer esos productos que están intentando tomarle el pelo a los consumidores. Haciéndoles creer que están tomando algo sano cuando, en realidad, no es así.
Dos productos no recomendados
La OCU ha destacado el fraude en varios productos, pero vamos a reseñar dos de ellos a modo de ejemplo. El primero de ellos es el jengibre deshidratado envasado, que se promociona como un producto sin azúcar.
Sin embargo, el jengibre es un producto vegetal que de forma natural tiene fructosa. Por lo tanto, no debería comercializarse indicando que no tiene azúcar. Sería más correcto decir que no lleva azúcares añadidos.
La crema de cacao de la polémica
El otro ejemplo es la crema de cacao “real food” de Carlos Ríos, que estuvo en el centro de la polémica por anunciarse como un producto sin azúcar, cuando realmente no es así, puesto que tiene fructosa.
Porque incorpora como edulcorantes dátiles y castañas, que tienen fructosa de forma natural. Por lo tanto, no se puede afirmar que sea un producto libre de azúcar, tampoco que no lleve azúcar añadido.
El incumplimiento de la normativa
La OCU señala que todos aquellos productos que advierten que no llevan azúcar, cuando si la llevan, están incumpliendo la normativa. Solo pueden decir que no llevan azúcares añadidos aquellos a los que no se ha agregado ningún monosacárido, disacárido u otro alimento que tenga función edulcorante.
Si ha incorporado cualquiera de estos elementos, no podremos decir en ningún caso que es un alimento libre de azúcar o de azúcares añadidos.
Un engaño al consumidor
El problema de esto es que se está engañando al consumidor. Se le intenta hacer creer que el producto que está consumiendo es más sano por ser libre de azúcar. Pero la realidad es que no es así.
Al final, el consumidor está ingiriendo la misma cantidad de azúcar que cuando compra productos que sí declaran que la llevan incorporada. Con el agravante de que en este caso piensa que está cuidando su salud.
Hay que leer bien las etiquetas
Lo que nos recomienda la OCU es no dejarnos guiar por los envases llamativos y la publicidad. Si quieres llevar una dieta sana y reducir el consumo de azúcar, lo mejor es que leas las etiquetas de lo que compras.
Ya sabes que el azúcar puede esconderse bajo muchos nombres. Si el envase dice que no lleva azúcar, pero la etiqueta te dice lo contrario, ten en cuenta que están intentando engañarte.