Si cuando llegas a casa una de las primeras cosas que haces es liberarte del sujetador y respirar del alivio, tal vez podrías plantearte deja de utilizarlo. ¿Por qué no? En realidad es un elemento totalmente prescindible, cuyo uso responde principalmente a motivos estéticos. Ni siquiera es un aliado eficaz para retrasar los efectos de la gravedad, si no todo lo contrario, puede llegar a hacer que el pecho se caiga antes. Esto lo demostró el investigador francés Jean-Denis Rouillon quien estudió durante 15 años los senos de 330 mujeres, y llegó a la conclusión de que los sujetadores no son necesarios.
MEJOR SIN SUJETADOR

Dicho estudio reveló que al cabo del tiempo los senos más firmes eran los de las mujeres que no usaban sujetador, ya que la musculatura se encontraba menos laxa. Pero a pesar de que el sostén no tenga efectos positivos demostrados (excepto en el caso de pechos muy grandes), y encima sea una prenda incómoda, muchas mujeres se sienten inseguras y de alguna forma expuestas, si no lo usan, sobre todo si piensan que se puede notar a simple vista. Pero si aplicamos algunos trucos podemos salir a la calle sin sostén, sin miedo de que se note.
PEZONERAS

Una de las principales preocupaciones de las mujeres a la hora de salir de casa sin sujetador es que se noten los pezones a través de la ropa. Es un tabú que poco a poco se está intentando romper con campañas como la de #freethenipple, pero ciertamente las reacciones sociales cuando se intuye esta parte del cuerpo pueden incomodar mucho. Para evitar miradas impertinentes existen las pezoneras de silicona, muy suaves y cómodas de usar. Se fijan a la zona y no se notan para nada porque son extrafinas y no dan calor. Solo hay que quitar el papel adhesivo y colocara, presionado unos 20 segundos para que se fije bien.
COPAS ADHESIVAS

Hay otra opción similar a las pezoneras, y se trata de una especie de copas independientes que también se pegan sobre la piel. Son ideales si prefieres sentirte más cubierta, por ejemplo si vas a usar blusas o vestidos de tejido muy fino o con transparencias. Además, se pueden conseguir de diferentes tonos de piel para que pasen totalmente desapercibidos y se fundan con el color de tu propia piel.
TIRITAS COMPEED

Otro truco asequible y sencillo, si no te ha dado tiempo a comprar las pezoneras, es utilizar las famosas tiritas compeed que se venden para los pies. Se pueden usar sin problema en el pecho, de hecho muchos deportistas los utilizan, sobre todo los corredores, para evitar la irritación de roce del pezón contra la tela. Son aptas para pieles sensibles, así que solamente tienes elegir la forma y el tamaño que más te convenga. La cinta adhesiva tradicional no se aconseja, porque resulta más agresiva en un área tan delicada como el pezón.
ELEGIR PRENDAS ADECUADAS

Otra forma de sentirse más segura y cómoda sin sujetador es elegir prendas que no nos obliguen a estar pendientes de sí se ve algo más de lo deseado. Es mejor utilizar telas que no sean demasiado finas, y sin transparencias. Preferiblemente de color, mejor que blanco, para evitar sorpresas si nos mojamos accidentalmente. Las prendas holgadas son otra opción, aunque si no se usan pezoneras, puede haber más problema con el roce, que si se trata de una parte de arriba algo más ajustada.
CAPAS

Recurrir a la superposición de prendas es un truco que no falla, además de resultar muy estiloso. Es una opción perfecta para las que no están acostumbradas a salir sin sujetador y todavía se sienten demasiado inseguras. Existen un montón de modelos preciosos de camisetas de tirantes, de todos los estilos y colores, para jugar a hacer combinaciones. Puedes ponértelas debajo de un vestido de tirantes, de una blusa fina, o debajo de otra camiseta de tirantes.
BRALETTE EN VEZ DE SUJETADOR

Si el sujetador te incomoda, pero no te sientes capaz de prescindir de él, pásate al bralette. Se trata de un sostén sin aros, ni copas, que simplemente recoge el pecho de la forma más natural posible. Eso sí, encuentra uno que te vaya perfecto, que no te apriete en ningún sitio y que apenas sientas que lo llevas puesto. Uno de los errores más habituales a la hora de comprar un sujetador es no comprar uno de nuestra talla ideal. Siempre falla algo: el contorno de la espalda, la longitud del tirante, el tamaño de la copa… Mejor probarte varias decenas de ellos hasta dar con uno que te esté como un guante, antes que llevarte a casa una talla incorrecta.































































