El invierno es la época en la que más incendios en casa se producen, muchos de ellos con víctimas normales. Esto se debe al uso de calefactores, estufas y braseros, todos ellos sistemas muy eficaces para mantener una buena temperatura en casa, pero que no están exentos de riesgos. Por eso, a la hora de usar uno de estos aparatos, es imprescindible seguir todas las recomendaciones del fabricante y tomar las precauciones necesarias para poder disfrutar de un hogar confortable sin ningún peligro.
PREVENIR INCENDIOS POR CALEFACTORES

En 2020 se registraron en España 17.037 incendios en viviendas particulares, con el fallecimiento de 119 personas. El primer motivo de incendio es el mal uso de los aparatos eléctricos y el segundo son los calefactores que supusieron un 16,4% de los accidentes con víctimas mortales. La forma evitar estos terribles sucesos es prevenir y entender que se trata de aparatos eléctricos que no se pueden tomar a la ligera. Para usarlos correctamente hay que seguir las siguientes precauciones.
REVISAR EL APARATO

Antes de que llegue el frío hay que revisar los calefactores y comprobar que se encuentran en perfecto estado. Conviene fijarse en el cable y el enchufe para ver si está en buenas condiciones. Si vemos que está gastado o con algunas partes negras, hay que cambiarlo para evitar que se produzca un cortocircuito.
Igualmente, hay que revisar las tomas de la pared, es decir, los enchufes, que en ocasiones también pueden presentar daños. En realidad, toda la instalación eléctrica de la vivienda debería revisarse periódicamente con los correspondientes trabajos de mantenimiento. El estado defectuoso en alguna parte del sistema, es el origen de muchos incendios, sobre todo en casas antiguas. Y por supuesto, nunca hay que usar el calefactor si la malla protectora está defectuosa, rota o deteriorada.
NO CUBRIR NI DEJAR ENCENDIDO DEMASIADO TIEMPO

También hay que tener mucho cuidado con el tema de cubrir los calefactores, aunque tenemos tendencia a colocar la ropa húmeda encima para que se caliente antes. Si queremos aprovechar el calor para secar la colada, hay que dejar la ropa tendida cerca, pero nunca encima del aparato, ya que esto puede provocar incendio. Tampoco se debe colocar el aparato debajo de un mueble o una mesa, sobre todo si tiene resistencias. Esto es así porque puede dar lugar una acumulación del calor que haga que el aislamiento del aparato se derrita y genere chispas.
Otro aspecto a tener en cuenta es que no se deben sobrecargar los circuitos eléctricos. Es decir, tener varios aparatos de alta potencia enchufados a una regleta, puede ser muy peligroso. El tiempo máximo que debe permanecer encendido cualquier aparato de calefacción son 3 horas.
CUIDADO CON LOS BRASEROS

Los braseros siguen siendo un aparato muy utilizado, aunque en la actualidad han evolucionado y se pueden encontrar braseros eléctricos. Se suelen colocar debajo de las mesas para calentarse los pies y las piernas. Sea cual esa el tipo de brasero, hay que tener mucho cuidado con ellos, y evitar dormirse con ellos encendidos, sobre todo si está cerca de algún tejido como las faldas de la mesa camilla. Igualmente, al colocarse a ras de suelo, si hay mascotas en casa hay que prestar especial atención por su seguridad.
COLOCAR LOS CALEFACTORES O ESTUFAS EN UN BUEN LUGAR

El sitio donde colocamos el aparato es fundamental para la seguridad. Ninguna fuente de calor debería estar cerca de material inflamable como aceite, alcohol, etc. Además, los calefactores tienen que ubicarse a alenos un metro de distancia de cualquier mueble, especialmente de los sofás y los sillones, y por supuesto, bien lejos de las cortinas, y de otros tejidos.
OJO CON LOS CALEFACTORES ELÉCTRICOS EN EL BAÑO

Si usamos un aparato de calor para aclimatar el baño, entonces hay que extremar los cuidados. El agua y la electricidad pueden provocar accidentes letales, así que es crucial que el aparato esté lo más alejado posible de la zona de la ducha o la bañera. Como mínimo, a un metro de distancia. Por supuesto, jamás hay que manipularlo desde la ducha o la bañera. Por otra parte, el calefactor tiene que estar colocado en el suelo o una superficie muy estable donde no se vaya a caer.
NO DORMIRSE CON EL APARATO ENCENDIDO

No se recomienda dormir con una estufa o un calefactor en marcha porque podría ocurrir cualquier incidencia eléctrica mientras estamos dormidos, y no tener margen de reacción. La mejor opción es caldear el dormitorio con la puerta cerrada antes de dormir, y después desenchufarlo en el momento de acostarnos. Realmente, con un buen edredón y un pijama abrigado, no se necesita la calefacción para un sueño confortable. Además, dormir a más de 17º grados puede provocar sequedad en el ambiente, y hacernos más vulnerables a catarros.
EL RADIADOR MÁS SEGURO

El radiador más seguro del mercado en la actualidad es el de aceite, un sistema sostenible y eficiente que da muy buenos resultados. Aun así, no están exentos de poder generar un incendio si llegan a sobrecalentarse, o a usarse en una red eléctrica deficiente. Los más recomendables son los de baja potencia (máximo 800 W), y que se pueda regular mediante interruptores o ruedas giratorias.


































































































