Hay platos que parecen una caricia en forma de comida. Otros que reconfortan como una manta en una tarde de lluvia. Y luego está la crema de espinacas gratinadas al horno, que logra reunir lo mejor de ambos mundos en un solo bocado: el sabor vegetal y lleno de vida de las espinacas, con la indulgente cobertura dorada y crujiente del queso fundido al horno.
Esta receta es el puente perfecto entre la comida saludable y el placer reconfortante. Se cocina con cariño, se sirve caliente y se come con cuchara, tenedor o directamente con pan. ¿Quieres conocer su historia, cómo prepararla paso a paso, ideas para variarla y con qué acompañarla? Pasa, ponte cómodo y deja que te lo cuente todo.
🌿 Un poco de historia: las espinacas y el horno, una relación duradera

Las espinacas tienen un recorrido milenario. Se originaron en la antigua Persia y se extendieron por Asia y Europa gracias a la Ruta de la Seda. En la Edad Media ya se cultivaban en España y pronto se convirtieron en un alimento habitual en la dieta mediterránea. Ricas en hierro, calcio y vitaminas, se ganaron la reputación de “superalimento” mucho antes de que ese término existiera.
Pero no fue hasta que llegaron las técnicas francesas de cocina, en especial el gratinado, que las espinacas empezaron a formar parte de platos realmente sofisticados. El gratinado, con su característica costra dorada y crujiente (generalmente a base de queso o bechamel), se popularizó en la cocina francesa durante los siglos XVIII y XIX. Esta técnica transformó las humildes verduras cocidas en auténticos platos de celebración.
La combinación de espinacas con nata, bechamel o crema se fue incorporando a las recetas domésticas. En España, este tipo de platos ganó popularidad en el siglo XX como comida de diario en invierno o como entrante en menús más elaborados. Y es que la crema de espinacas gratinada tiene algo de sofisticado y casero a partes iguales.
🛒 Ingredientes para 4 personas

Esta receta es tan flexible como sabrosa. Puedes ajustar proporciones o sustituir ingredientes según gustos y disponibilidad. Aquí te va una versión base deliciosa:
Ingredientes principales:
- 500 g de espinacas frescas (también puedes usar congeladas)
- 1 cebolla dulce o chalota
- 1 diente de ajo
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 30 g de mantequilla
- 2 cucharadas de harina (unos 30 g)
- 400 ml de leche entera (o bebida vegetal sin azúcar)
- 100 ml de nata para cocinar (opcional, da cremosidad extra)
- 100 g de queso rallado (gruyère, emmental, parmesano o una mezcla)
- Sal, pimienta y nuez moscada al gusto
- Pan rallado (opcional, para un gratinado más crujiente)
🧑🍳 Paso a paso: del campo al horno

🔪 1. Preparar las espinacas
Lava bien las espinacas frescas y retira los tallos más duros. Si usas espinacas congeladas, descongélalas y escúrrelas bien. Pon agua a hervir con una pizca de sal y escáldalas durante 2 minutos. Luego pásalas a un bol con agua fría para cortar la cocción y conservar su color verde intenso. Escúrrelas de nuevo y resérvalas.
🧅 2. Pochar los aromáticos
En una sartén grande, calienta el aceite de oliva con la mantequilla. Añade la cebolla picada muy fina y sofríe a fuego medio hasta que esté transparente. Incorpora el ajo picado y remueve un minuto más sin que se queme.
🥄 3. El roux, la base mágica
Añade la harina a la sartén y cocina removiendo con una cuchara de madera durante 2-3 minutos para que pierda el sabor crudo. Luego, poco a poco, incorpora la leche caliente sin dejar de remover. La mezcla debe ir espesando hasta obtener una bechamel ligera. Puedes añadir también la nata si te apetece una textura más rica.
🌿 4. Incorporar las espinacas
Agrega las espinacas escurridas a la bechamel y mezcla bien. Cocina todo junto durante unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando. Sazona con sal, pimienta y un toque de nuez moscada.
🧀 5. Montaje y gratinado
Precalienta el horno a 200 °C con grill. Vierte la crema de espinacas en una fuente apta para horno (o en recipientes individuales si quieres un toque más chic). Espolvorea el queso rallado por encima generosamente. Si te gusta el toque crujiente, añade también una cucharadita de pan rallado.
Gratina durante 8-10 minutos o hasta que la superficie esté dorada y burbujeante. ¡No te despistes, que pasa de dorado a quemado en un parpadeo!
⏱️ Tiempo total

- Preparación y cocción: 30-35 minutos
- Gratinado en horno: 10 minutos
- Tiempo total aproximado: 45 minutos
Una receta rápida, ideal para una cena con encanto o como primer plato de domingo.
🍽️ Variaciones para todos los gustos

La crema de espinacas gratinada es tan versátil que acepta todo tipo de añadidos y giros creativos:
🥓 Con bacon o jamón
Saltea unos taquitos de bacon o jamón serrano y agrégalos a la mezcla antes del gratinado. Le dan un toque umami y salado muy sabroso.
🍄 Con champiñones
Láminas de champiñones salteadas dan un extra de textura y sabor. Puedes combinarlas con un chorrito de vino blanco en la cocción.
🥚 Con huevo escalfado
Sirve la crema con un huevo poché encima y gratina solo el queso. Al romper la yema, tendrás una explosión cremosa inolvidable.
🌱 Opción vegana
Usa bebida vegetal sin azúcar (soja o avena), margarina vegetal en vez de mantequilla y un queso vegano rallado o levadura nutricional para gratinar.
🧅 Con cebolla caramelizada
Una capa de cebolla caramelizada en el fondo del recipiente antes de echar la crema es un regalo para el paladar.
🍷 ¿Y para beber? Maridaje y acompañamientos

La crema de espinacas gratinada, aunque ligera, tiene profundidad gracias al queso y la bechamel. Aquí van algunas ideas para acompañarla:
🥖 Acompañamientos
- Pan rústico tostado con ajo
- Croutons al horno con hierbas provenzales
- Ensalada fresca con vinagreta de mostaza
- Arroz blanco como base (tipo “gratinado de arroz con espinacas”)
- Hojas verdes aliñadas con limón y aceite
🍷 Maridaje
- Vino blanco seco (Verdejo, Sauvignon Blanc, Chardonnay sin barrica)
- Rosado fresco
- Cerveza tipo pilsner o lager suave
- Agua con gas y rodaja de limón, si prefieres una opción sin alcohol pero elegante
💡 Trucos de cocina y presentación

- Para una textura extra sedosa, pasa la crema por batidora antes de hornear.
- Sirve en cazuelas de barro o cocottes individuales para un efecto más visual.
- Añade un chorrito de aceite de trufa al servir para un toque de sofisticación.