El anuncio del final de temporada de ‘Santa Lola’ ha supuesto un nuevo contratiempo para Terelu Campos, que afronta este miércoles el cierre de una obra que, pese a haber despertado una enorme expectación desde su estreno, también la ha situado en el centro de una controversia inesperada. La producción, que desembarcó en el Teatro Calderón de Madrid hace casi un mes tras iniciar su recorrido en Valladolid el pasado abril, se despide tras una breve pero intensa estancia en la capital en la que la figura de la popular presentadora ha sido el principal reclamo mediático. Su regreso al teatro generó titulares, debates y una atención que rebasó lo meramente artístico, hasta el punto de que la obra pasó de ser un proyecto teatral modesto a convertirse en uno de los temas más comentados de la temporada. Con el final de las funciones madrileñas, Terelu se enfrenta ahora a un balance complejo marcado por elogios, críticas y un escrutinio público que, según quienes han trabajado con ella, ha ido mucho más allá de lo razonable.
La mala noticia de Terelu Campos

El guion de la obra y algunos de sus pasajes han sido el epicentro de la polémica que ha acompañado estas semanas a ‘Santa Lola’, pues varios espectadores y voces públicas acusaron al texto de contener elementos “machistas”, cuestionando su tono y la oportunidad de determinados chistes. La presencia de Terelu como protagonista intensificó el debate de forma inmediata, ya que muchos consideraron que cualquier comentario polémico dentro del guion se interpretaba como una decisión avalada por la presentadora, algo que el equipo sostiene que no responde a la realidad. En este contexto, el director y guionista César Lucendo ha asumido un papel central al convertirse en el principal punto de referencia de las críticas, llegando incluso a reconocer que se vio obligado a “censurar” parte del texto original para evitar una escalada que perjudicara tanto a la obra como a Terelu. Su testimonio, compartido en La Razón, aporta una perspectiva que refleja cómo, de acuerdo con él, la figura mediática de la presentadora condicionó la manera en que se recibió el proyecto desde el primer día.
Lucendo ha insistido en que la presencia de Terelu fue determinante para la evolución pública del espectáculo. Según sus palabras, «si Terelu Campos no hubiera estado en el reparto, no se habría hablado de eso», refiriéndose a las críticas sobre el supuesto contenido machista del texto. El director sostiene que la conocida trayectoria televisiva de la presentadora provocó que todos los focos se dirigieran hacia el montaje, amplificando cualquier detalle y transformando lo que, para él, era un guion humorístico y satírico en un asunto de mayor dimensión social. Lucendo ha llegado a describir la situación como “denunciable”, afirmando que vio su propia imagen en televisión “al lado del 016”, un hecho que considera desproporcionado y totalmente improcedente. A su juicio, la polémica creció de manera injusta y sin atender a la intención real del texto, que —insiste— fue concebido para provocar una reflexión humorística, no para transmitir mensajes ideológicos ni mucho menos para banalizar temas sensibles.
La obra de Terelu Campos

Uno de los fragmentos que más críticas generó fue un monólogo que mencionaba a figuras fallecidas como Carmen Sevilla, Jesús Puente y Rocío Jurado, rematado con la frase “menos mal que vino Franco y puso orden”, línea que sus detractores consideraron inapropiada y que dio pie a que se acusara a la obra de contener guiños de corte franquista. Lucendo, por su parte, ha defendido con firmeza que se trataba de un chiste, de un uso del humor negro que buscaba precisamente jugar con el contraste entre la cultura popular, la memoria televisiva y el absurdo de introducir un comentario histórico que descolocara al público. El director considera que la frase fue sacada de contexto y que nunca tuvo la intención de convertir la función en un alegato político, motivo por el que le resultó especialmente doloroso ver cómo se convertía en un arma arrojadiza en redes sociales y ciertos programas de debate. Según él, el problema no residía en el contenido de la obra, sino en el hecho de que la presencia de Terelu amplificó cada gesto y cada palabra del guion.
A pesar de la presión mediática, Lucendo ha subrayado en varias ocasiones que no se arrepiente de haber elegido a Terelu como protagonista. Considera que la presentadora aportó visibilidad, profesionalidad y una entrega que, según él, solo quien ha trabajado con ella puede valorar plenamente. «Ha hecho un trabajo buenísimo. Tiene un mérito enorme», afirma, añadiendo que la reacción del público que asistió a las funciones ha sido, por lo general, muy positiva. Lucendo destaca que la gente que acudió al Calderón salió satisfecha y que muchos espectadores se sorprendieron por la soltura y la naturalidad con la que Terelu se desenvolvió sobre las tablas. Más allá de la polémica, el director sostiene que la presentadora ha demostrado compromiso, disciplina y una capacidad notable para adaptarse a un tipo de espectáculo que exige una energía muy distinta a la que se emplea en la televisión.
El futuro de la presentadora

En términos personales, Lucendo se ha mostrado especialmente agradecido por la actitud de Terelu durante todo el proceso, describiéndola como una mujer “generosa y cercana” con la que ha construido un vínculo que no esperaba. Aunque reconoce que no sabe si volverán a trabajar juntos en el futuro, deja claro que la experiencia le ha permitido ganarse “una amiga”, una afirmación que refleja el clima de apoyo mutuo que ambos parecen haber desarrollado a lo largo de los meses de ensayos y funciones. Esta valoración adquiere especial relevancia en un momento en el que Terelu afronta comentarios, análisis y juicios constantes en el espacio público, y donde la opinión de quienes conviven con ella en el ámbito laboral cobra un peso significativo.
Ahora, con la despedida de la obra en Madrid, el futuro de Terelu Campos vuelve a situarse bajo el foco mediático. Su paso por ‘Santa Lola’ ha dejado una huella que combina reconocimiento por su trabajo, controversia por factores ajenos a su interpretación y un cierre que llega antes de lo que muchos esperaban. Para la presentadora, esta experiencia ha supuesto tanto un desafío profesional como un recordatorio del nivel de exposición que implica su nombre, incluso en contextos donde su papel debería ser exclusivamente artístico.




































