Laurent Paillasont, consejero delegado de Orange España.

España se ha convertido en uno de los grandes bastiones de Orange; de hecho, es el segundo mercado más importante en la cuenta de resultados del grupo. Aunque la buena evolución económica que ha tenido la operadora naranja en el territorio nacional contrasta con los minúsculos pagos de impuestos sobre esos beneficios que ha efectuado al fisco español, ya que en los tres últimos años ha sido la región en la que menos dinero ha abonado.

La situación fiscal de Orange en España, como otras grandes firmas, es la más cómoda que mantiene en cualquiera de sus respectivos mercados, después de que ‘tan solo’ haya pagado 134 millones de euros en los últimos tres ejercicios, esto es un 4% de los más de 3.300 millones que ha abonado en concepto de beneficios desde el 2016. La cifra no solo escama por su escasa cantidad frente a otros países, sino también en comparación con loa cifra de negocio y las ganancias que ha obtenido en el territorio nacional frente al resto de mercados en los que está presente.

Para poner en contexto la cifra excesivamente baja abonada a Hacienda, primero se debe observar qué posición ocupa el mercado nacional en las cuentas de la compañía. Así, los ingresos en España ascendieron a 15.594 millones de euros en los últimos tres años, frente a los 15.375 millones que ha obtenido en África y Medio Oriente. En el caso de Reino Unido, aunque las cuentas de la operadora no desglosan los cobros en dicha región sí lo hace en un cómputo global denominado Europa (que incluye Polonia, Bélgica y la propia UK). Aun así, la adición resulta una cifra de negocios de 16.727 millones, ligeramente superior a la española pese a sumar tres mercados distintos.

Lo anterior nos lleva a la terrible comparación de que a pesar de que España representó el 12,7% de todos sus ingresos, apenas obtuvo el 4% de los tributos abonados

Lo anterior contrasta con el volumen de tributos abonados en los distintos territorios: así, mientras que en España ascendieron a los ya citados 134 millones, en el Reino Unido (con EE) la operadora francesa abonó, entre 2016 y 2018, 167 millones de euros. En la región africana y de medio oriente ha abonado hasta 754 millones de euros, mientras que, en su país de origen, Francia, ha abonado más de 1.300 millones de euros. Los poco menos de 1.000 millones restantes se deben a otros países en los que la firma francesa tiene presencia como Bélgica, Luxemburgo, Polonia y otros de Europa Central.

Lo anterior nos lleva a la comparación de que a pesar de que España fue el segundo mercado más dinámico en cuanto ingresos para Orange, y que ha representado el 12,7% de todos sus ingresos, apenas obtuvo el 4% de los tributos abonados. Mientras, por su parte, la región africana que supuso el 12,5% recibió hasta un 22,76% de los impuestos pagados. Por último, los datos de la operadora en Francia son más normales que los excesivamente bajos de España y altos de África, ya que abonó a la Hacienda francesa hasta un 39,3% de todos sus impuestos, pero también ingresó en la región gala un 44% del total de cobros.

Orange

A pesar de lo chocante de las cifras, se puede pensar que al final los ingresos no son una base fiable para medir la fiscalidad, ya que al fin y al cabo para eso están las denominadas bases imponibles que salen de los beneficios antes de impuestos. El problema es que Orange no desglosa dicha partida en cada una de sus filiales en sus cuentas, a lo más que llega es al ingreso operativo y (¡oh, qué sorpresa!) ofrece la misma impresión de baja tributación en el territorio nacional. Así, en España dicha partida supuso 1.386 millones de euros, por lo que la tasa efectiva (grosso modo) respecto a dicha cifra apenas supera el 9,5%. En el caso de Francia, el porcentaje supera levemente el 13%, mientras que por último en África y Medio Oriente llega hasta el 60%.

ORANGE PREVÉ SEGUIR PAGANDO ‘MUY POCO’ HASTA 2023

Lo anterior lleva a preguntarse a porque en España paga tan pocos impuestos, la razón (una vez más) es debido a las facilidades fiscales a través de activos fiscales diferidos que posee. La propia compañía reflejó en sus cuentas anuales que utilizó activos diferidos por 400 millones de euros para reducir la base de impuestos que debía pagar en 2018, lo que le permitió aminorar la cifra fiscal en casi 100 millones.

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Además, la propia operadora reconoce que el plan previsto es seguir aminorando la carga de tributos en el territorio nacional, gracias a que mantiene un volumen de hasta 2.000 millones de euros en dichos activos que irá repartiendo en los siguientes cuatro años. “En España, se espera que las pérdidas fiscales transferidas para las que se han reconocido activos por impuestos diferidos se utilicen en su totalidad para 2023”.

La historia sobre Orange y sus pagos excesivamente bajos de impuestos, ya que mantiene una política muy agresiva frente al fisco, es recurrente, ya que años atrás una inspección rutinaria destapó que había abonado 55 millones de euros menos de los que debería en los años que van de 2013 a 2015. Además, también se encuentra involucrada en diversas disputas regionales sobre impuestos locales relacionados sobre los servicios móviles, una vez que el Tribunal Superior modificó en 2016 una decisión anterior y consideró admisibles algunos términos y condiciones de impuestos locales sobre los operadores de telecomunicaciones.