Orange

La carrera por desplegar fibra tiene cada vez mayor ritmo. Los operadores saben que todo cliente en cartera, a estas alturas, es un pequeño tesoro. Son conscientes de que los usuarios paquetizados son menos propensos a abandonar su compañía, por lo que se debe ofrecer el mejor servicio. Bajo esa tesitura ha hecho Orange su último anuncio.

En concreto ha sido en la Comunidad de Madrid, con políticos de por medio -que otorga postín-; y una cifra nada desdeñable de inversión en fibra óptica y 4G. Y aunque todo parece estar diseñado para mostrar el músculo de despliegue, la realidad es que tan solo cubre una carencia que tenía el operador naranja en muchas zonas de la región. Sobre todo en algunos lugares de la zona centro, así como grandes núcleos de negocio, donde seguían tirando del acceso indirecto de Telefónica; es decir, se conectaban mediante alquiler a su red para dar servicio a los clientes.

En cuanto a lo formal, Orange explicó la semana pasada que había tenido reuniones con diversos cargos políticos de la Comunidad de Madrid para presentar sus planes de desarrollo. En dicha reunión, los directivos de Orange informaron a las autoridades madrileñas de las inversiones que está realizando el operador en la región como parte del proyecto para extender las redes de telecomunicaciones de nueva generación -fibra óptica y 4G- en España, un plan valorado en 4.100 millones de euros hasta 2020.

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En total, la inversión de Orange en el despliegue de fibra óptica en la CAM asciende ya a más de 362 millones de euros, gracias a lo cual sus servicios de fibra óptica están ya disponibles en más de 2 millones de las viviendas principales y negocios de 49 municipios de la región (33 de los cuales ya disponen de cobertura de fibra en más del 60% de sus viviendas y locales).

La realidad de Orange en Madrid

La huella que tiene Orange en estos momentos, o la que espera tener este año, en Madrid es considerable. Pero según el anuario estadístico de la Comunidad de Madrid, a cierre de 2015 había ya 2,9 millones de viviendas. Solo viviendas, sin contar con los espacios de oficinas o locales de empresas.

Por lo tanto, si Orange espera llegar a los 2,2 millones de hogares y negocios para finales de 2018, significa que todavía queda una huella importante que cubrir. Además, en esas zonas que todavía falta por desplegar, hay carencias en sitios como Las Rozas, Móstoles o algunas zonas financieras del centro de la ciudad.

Esto provoca que la dependencia, todavía, de la red de Telefónica sea importante. No obstante, no se puede negar el esfuerzo inversor de Orange en todos los frentes. Así, en el mismo encuentro con las autoridades madrileñas, también se hicieron eco de los planes que están llevando a cabo en materia de 4G.

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En concreto, Orange ha destinado hasta el momento 181 millones de euros para desplegar su red 4G en la Comunidad de Madrid; por ello, casi la totalidad de los ciudadanos disponen ya de la máxima velocidad de navegación móvil. La compañía destinará 11 millones más en 2018 para completar el despliegue 4G en la región, preparar su red para las nuevas tecnologías del futuro y optimizar la experiencia de navegación de los usuarios allá donde estén.

Orange tiene clara su estrategia

Durante las últimas apariciones públicas del consejero delegado de Orange, Laurent Paillassot, el mensaje era claro: vamos a desplegar fibra porque no queremos depender más de terceros. Y esos terceros, claramente, es una referencia a la red de Telefónica, que todavía es la dominante.

La jugada para el operador naranja es buena por dos motivos. El primero de ellos tiene que ver con el ahorro de costes. Si los clientes están con sus redes de fibra, no deberá pagar el acceso indirecto a nadie. El otro motivo, derivado de eso, es precisamente que puede tener facturas más elevadas y que íntegramente queda en casa.

Por todo esto Orange acelera la carrera en el despliegue de fibra. La inversión es importante, pero el resultado a buen seguro merece la pena para la filial francesa.