DIA

Mikhail Fridman ha sido el gran vencedor de la Junta de Accionistas de DIA que se celebró este pasado miércoles 20 de marzo. El bajo número de acciones reunidas dinamitó cualquier esperanza para el consejo, dirigido por Borja de la Cierva, de sacar adelante su propuesta, y se aceptó finalmente la emitida por el brazo inversor del magnate, LetterOne, de una ampliación de 500 millones de euros supeditada a que se cierre la opa emitida a un precio de 0,67 euros.

A pesar de que la victoria rusa parece clara, los accionistas minoritarios confían no solo en no ponérselo fácil, sino incluso lograr la machada de salvar a la compañía: “esto era solo la primera batalla, ahora que nos hemos quitado de encima a las ‘marionetas de la banca’ (así denominaban muchos de los accionistas a los miembros del Consejo) la guerra es entre nosotros y el ruso; tenemos un mes para rearmar el contrataque” explicaban desde ‘La Asociación de Accionistas Defensores de DÍA’ (AADD) a los muchos poseedores de títulos que se acercaron hasta su posición en la sala.

El interés despertado por dicha asociación venía de atrás, ya que los mismos habían urdido un plan que busca salvar a la compañía sin necesidad de llevar a cabo la mega ampliación propuesta por el Consejo (puesto que el efecto dilución sobre los accionistas sería enorme), y sin venderle la distribuidora a LetterOne “a precio de saldo”. Una hoja de ruta alternativa que el propio presidente, Rafael del Castillo, ha ayudado a publicitar gracias a su exposición durante la propia Junta, y que ha captado la atención de los presentes.

“Los activos inmobiliarios a los que hacen referencia los minoristas valen mucho menos de lo que argumentan, ya que apenas suman poco más de 100 millones”

La estrategia propuesta por la AADD, cómo señala en su propia web, tiene dos partes vitales para llevarse a cabo. Por un lado, habría una ampliación de capital de 150 millones de euros para sacar a la empresa de la causa de disolución, con derecho preferente de los socios actuales, con un valor nominal de 0,10 euros y una prima de emisión de 0,90 euros. “De este modo, la aportación pasaría a ser de 1 euro por acción, muy por encima de la oferta de LetterOne (0,67 euros), que no responde en absoluto al valor real de la compañía“, explican desde la propia asociación.

Aunque la ampliación de capital se efectuara con éxito, los 150 millones no sirven para tapar el agujero de capital de 709 millones que mantenía la distribuidora en 2018 (que es la suma de los 543 del flujo de caja negativo y el agujero patrimonial de 166 millones). Por ello, se debería ejecutar la segunda parte del plan de la AADD que (curiosamente) concuerda con la anterior cifra, y que consiste en la creación de una Socimi “para rentabilizar los activos inmobiliarios que tiene dentro de su balance y reforzar los fondos propios de la compañía” cuyo valor se movería entre los 700 y 800 millones de euros.

Lo anterior, llevaría al hecho de que “haría innecesaria la operación acordeón (técnicamente es la reducción del capital para luego aumentarlo a través de una ampliación) propuesta por el Consejo, evitando la dilución del capital de los accionistas“. Lo que sería un éxito total, si fuera de verdad… Algo que muchos accionistas de DIA dudan y que desde la propia cúpula directiva desmienten a Merca2.

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“Los activos inmobiliarios a los que hacen referencia los minoristas valen mucho menos de lo que argumentan, ya que apenas suman poco más de 100 millones”, señalan desde fuentes directas de la alta dirección de DIA. Por lo que la gran oportunidad a la que se aferran los ‘últimos accionistas’ de la firma cae por su propio peso, al ser el volumen captado hasta siete veces menor del esperado y necesitado. Sin la cantidad necesaria de recursos, de ahí la necesidad imperiosa de la ampliación de capital, la firma terminaría cayendo en un impago de bonistas y acreedores que la llevarían directamente al preconcurso de acreedores dónde los accionistas tendrían la de perder, ya fuera porque en este tipo de procesos son los últimos en cobrar (véase Banco Popular) o porque los bonos se transformasen en acciones diluyendo todavía más su participación.

LOS SIGUIENTES PASOS PARA DIA

Una vez la Junta ha aprobado la propuesta de ampliación de capital por parte de LetterOne, la que expresó su “satisfacción” por el resultado y anunciaba que trabajará “intensamente” para que la CNMV apruebe cuanto antes la opa. Esa última parte será el siguiente paso para la compañía, la de recibir el visto bueno por parte del regulador de los mercados para la adquisición de al menos el 71% del capital.

Además, LetterOne señalaba que trabajaría con el consejo para garantizar “la viabilidad a largo plazo” de DIA, lo que implica llegar a un acuerdo con la banca acreedora. Para ello, el grupo inversor ya ha anunciado que está negociando con ella de cara a alcanzar “una estructura de capital viable a largo plazo”. En la cabeza de Fridman está el acuerdo que el propio Consejo llegó con las entidades de aplazar cualquier vencimiento de deuda hasta 2023, una extensión que daría oxígeno a la compañía para llevar a cabo las inversiones necesarias para dar la vuelta a la actual situación.