El Nasdaq rebotó un 1,09% este viernes y cortó la racha bajista que un día antes le había metido en corrección. El rebote de la IA devolvió el verde a Wall Street, aunque el S&P 500 se quedó con su peor semana desde junio.
El S&P 500 avanzó un 0,32% y el Dow Jones cedió un 0,46%. Los tres índices terminaron la semana en números rojos, con el castigo concentrado en dos sectores: tecnología (XLK) perdió un 7% semanal y energía (XLE), un 11%.
Los chips rebotan tras el peor desplome desde 2020
El índice de semiconductores (SOX) rebotó un 4% después de hundirse un 12% el jueves, su peor sesión desde marzo de 2020. Nvidia subió un 6% tras dejarse un 9%, su mayor caída desde el susto de DeepSeek en enero de 2025. AMD recuperó un 8% después de un desplome del 17%. Intel avanzó cerca de un 6% y maquilló parte de su correctivo del 10%.
El alivio fue parcial. El SOX cerró la semana en negativo, igual que Nvidia, AMD e Intel. También sufrieron Sandisk, Micron y SK Hynix, que cayeron junto a Samsung Electronics el jueves.
El detonante fue político: 3 billones borrados en una sesión
El miércoles, los demócratas se hicieron con el control de la Cámara y el Senado. Ambos partidos habían hecho campaña contra los grandes centros de datos que sostienen el negocio de la IA, y el mercado leyó la victoria como un freno regulatorio a la construcción. El jueves, el S&P 500 se dejó más de un 4%, su peor jornada desde el crash arancelario de abril de 2025, y 3 billones de dólares de capitalización se esfumaron en una sola sesión.
El índice de volatilidad VIX se disparó un 70%. No fue el único frente: el Brent cayó por debajo de los 100 dólares por barril mientras los operadores siguen evaluando el riesgo de reescalada en Oriente Medio.
El mercado no ha dejado de comprar IA. Solo ha empezado a exigir que alguien explique quién paga los centros de datos y bajo qué reglas.
La corrección que separa el humo del negocio
La resaca llega al mercado primario. Anthropic presentó su folleto S-1 ante la SEC el lunes pasado y vería recortada su valoración de salida a entre 1 y 1,3 billones de dólares, según Bloomberg y The Wall Street Journal. Hace un mes, los compradores hablaban de 2 billones. Su debut está previsto antes de que acabe el mes, aunque el calendario puede deslizarse.
En el otro extremo, IREN —antigua minera de bitcoin reconvertida en nube de IA— se disparó hasta un 20% tras reportar 200 millones de dólares de ingresos de IA en su primer trimestre fiscal, frente a 71 millones del trimestre anterior y 7 millones un año antes. Aun así registró pérdidas de 263 millones y acumula una caída superior al 50% en el año.
El telón de fondo macro no invita a la euforia. El informe de empleo de la Oficina de Estadísticas Laborales mostró 165.000 empleos creados en octubre, muy por encima de los 65.000 que esperaba el consenso, con la tasa de paro bajando al 4,1%. Los salarios subieron un 0,4% mensual y la inflación se mantiene en el 3,1%. El mercado da por descontada una subida de tipos de la Fed en diciembre. Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, lo resumió así: ‘La demanda de mano de obra se está disparando’.
Hay una tentación evidente: comprar el rebote del viernes y dar la corrección por cerrada. No lo veo tan claro. Lo que se ha roto esta semana no es el negocio de la IA —los ingresos de IREN, sin ir más lejos, se triplicaron en un trimestre—, sino la idea de que el despliegue físico de los centros de datos estaba fuera del debate político. Ese supuesto ya no se sostiene, y una parte del sector cotizaba sobre él.
El precedente que más se cita es marzo de 2020: el SOX perdió un 12% en un día y después llegó un rally monumental. Las comparaciones engañan. Aquel choque fue exógeno y de duración acotada; este es endógeno, y su resolución depende de un calendario legislativo que nadie controla.
El calendario pone dos pruebas concretas. La salida a bolsa de Anthropic funcionará como termómetro: si el precio se fija en la parte baja de la horquilla de 1 billón, el castigo a los valores de infraestructura se prolongará; si se coloca cerca de 1,3 billones, el mercado tendrá argumentos para sostener que el susto fue eso, un susto. La reunión de la Fed de diciembre, con el mercado descontando una subida y no un recorte, es la segunda.




