Precio de la luz hoy, sábado 7 de noviembre: las horas más baratas del PVPC y el aviso del domingo

El domingo 8 solo una hora quedará por debajo de los 140 euros/MWh, con una media que supera los 200. La ventana para mover la lavadora o cargar el coche eléctrico se reduce a sesenta minutos.

El precio de la luz hoy, sábado 7 de noviembre, deja una paradoja difícil de digerir. El PVPC reparte este sábado tramos muy dispares y el domingo llegará con un descenso que, sobre el papel, apenas cambia la factura: una sola franja por debajo de los 140 euros/MWh y una media que seguirá por encima de los 200.

Conviene separar dos cosas. Que el precio baje respecto al sábado no significa que baje en términos absolutos. Y en términos absolutos, un domingo de noviembre con el pool por encima de los 200 euros/MWh es un domingo caro.

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Los portales de seguimiento del PVPC perfilan un sábado con saltos notables entre las primeras horas, el mediodía y el tramo nocturno. El domingo 8 la tónica cambia de intensidad, no de fondo: el mínimo se queda en el entorno de los 139 euros/MWh y solo una hora rompe el umbral de los 140.

Para un hogar acogido a la tarifa regulada, la consecuencia práctica es sencilla de enunciar y molesta de asumir. La ventana para mover la lavadora, el lavavajillas o la carga del coche eléctrico se reduce a una hora escasa. Todo lo demás se paga a precio de mercado mayorista, sin descuento apreciable.

El PVPC afecta a varios millones de hogares en España y se actualiza cada día con el resultado de la subasta diaria del mercado ibérico, a la que se suman los peajes, los cargos y los impuestos. No es una tarifa plana. Es una tarifa horaria que traslada al recibo lo que ocurre en el mercado mayorista.

Un domingo con una sola hora barata no es un domingo barato: es un domingo que obliga a elegir entre el confort y la factura.

El detalle importa porque el precio no se forma en el recibo, sino en la subasta. Ahí compiten nucleares, eólica, hidráulica, fotovoltaica y ciclos combinados de gas. La tecnología más cara que entra para cubrir la demanda fija el precio de todas las demás.

Y en noviembre, con menos horas de sol y una fotovoltaica que produce a media máquina, ese hueco lo tapa el gas. Ese es el mecanismo que explica por qué un domingo de baja demanda puede seguir caro. La demanda cae, sí, pero la oferta barata cae antes.

Ahí no hay milagro posible. La eólica y la hidráulica mandan cuando sopla y llueve; cuando no, el sistema tira de los ciclos combinados y el precio del gas, más los derechos de emisión, se cuela en cada kilovatio hora. La demanda real del sistema no marca récords estos días; el problema no es cuánto se consume, sino con qué se cubre.

Precio de la luz por franjas: el reparto desigual del sábado y del domingo

El sábado 7 llega con una estructura de precios muy abierta. Las horas centrales del día suelen ser las más competitivas cuando la solar aprieta, pero en noviembre ese colchón es más fino y la curva se aplana menos de lo que el consumidor espera. El resultado son tramos muy marcados entre el mínimo y el máximo de la jornada.

El domingo 8 la cosa se estrecha. Un solo tramo por debajo de los 140 euros/MWh, el mínimo en el entorno de los 139, y una media que supera los 200 euros/MWh, según los cálculos que manejan los portales especializados. La bajada existe, pero es una bajada de manual: relativa, no absoluta.

Traducido a dinero, cada 100 euros/MWh de diferencia equivalen a 10 céntimos por kilovatio hora antes de impuestos. Con la media del domingo por encima de los 200, la energía sola cuesta más de 20 céntimos el kWh. A eso hay que sumarle peajes, cargos y la fiscalidad que arrastra el recibo.

De ahí nacen las comparaciones que circulan por redes cada fin de semana. Una hora de lavadora en el tramo caro y una hora en el barato no cuestan lo mismo. Nunca lo han hecho.

Qué puede hacer un hogar con tarifa PVPC este fin de semana

horas más baratas luz

La recomendación práctica es la de siempre, aunque esta vez con menos margen. Concentrar el consumo pesado en la única hora barata del domingo, evitar el tramo nocturno y no encender a la vez los electrodomésticos que más tiran.

Poco más se puede hacer desde el lado del consumidor. Cambiar de comercializadora no resuelve el problema de fondo, porque el pool es el mismo para todos los que van a mercado. Lo que cambia es el contrato: las tarifas fijas ofrecen un precio cerrado a cambio de pagar una prima cuando el pool está bajo.

La metodología vigente del PVPC incorpora referencias a plazo que amortiguan los picos, pero no los eliminan. El recibo sigue mirando al mercado, y el mercado este fin de semana no concede tregua.

La demanda doméstica tampoco ayuda. El consumo residencial se concentra en dos picos claros, a mediodía y por la noche, y esa coincidencia empuja al alza las horas en que más gente cocina. La mayoría de los hogares paga lo que marca el mercado sin poder elegir cuándo.

La anomalía de un domingo caro cuando la demanda debería caer

Hay una lectura corta y una lectura larga. La corta: el domingo sale más barato que el sábado y el consumidor puede rascar unos céntimos si retrasa la colada. La larga: un sistema con capacidad renovable récord sigue en 200 euros/MWh un domingo con la industria parada y las oficinas cerradas.

Eso no es una anomalía del mercado. Es su diseño. El mercado marginalista retribuye toda la energía al precio de la última tecnología necesaria, y mientras esa tecnología sea el gas, el nivel lo pone el gas. En 2022 ese mecanismo se topó con la excepción ibérica; hoy convive con un parque renovable mucho mayor y con la misma lógica de casación.

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Mi lectura es que el debate relevante ya no es el precio de un sábado concreto. Es si tiene sentido que un sistema donde la solar y la eólica producen a coste cero durante buena parte del año siga fijando el precio con la planta más cara del mix. Cada invierno que pasa, esa pregunta se hace más incómoda.

Hay una contradicción de fondo. La volatilidad empuja a muchos hogares hacia tarifas fijas, y cada hogar que sale del PVPC reduce la flexibilidad de demanda que el sistema necesita para integrar más renovable. El precio alto de hoy financia, sin quererlo, un mix futuro menos flexible.

Lo que viene a corto plazo es concreto. La subasta que OMIE publica cada mediodía fijará el precio del lunes, y con diciembre a la vuelta de la esquina la demanda volverá a apretar. Si el gas sigue marcando el paso, el PVPC seguirá dando titulares cada mañana. Si entra viento y la hidráulica despierta, el mismo mercado que hoy parece roto se verá razonable en cuestión de horas. Esa es la parte que ningún titular recoge.


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