ETF Ethereum suman seis semanas de salidas: 310 M$ negativos en 2026

BlackRock explica casi toda la última redención diaria con sus dos fondos de ether, mientras la Ethereum Foundation retrasa las pruebas de Glamsterdam por dudas sobre el gas.

Los ETF spot de ether en Estados Unidos han cerrado su sexta semana consecutiva con más dinero saliendo que entrando. El 5 de noviembre la categoría registró una redención neta de 99,9 millones de dólares, según la tabla que publica Farside Investors, un panel de referencia para seguir los movimientos diarios de estos fondos. El acumulado de 2026 se sitúa en 310 millones negativos y ETH ronda los 2.240 dólares.

Noviembre encadena redenciones y un solo respiro

La sesión del jueves rompió la tregua de un día. El 4 de noviembre los mismos productos habían captado 53 millones, un respiro que se esfumó en 24 horas. Antes, el 2 y el 3 de noviembre, las salidas fueron de 139,7 y 85,3 millones respectivamente, según la misma tabla.

Publicidad

El desglose por emisor explica casi todo el movimiento del jueves. BlackRock sacó 75,2 millones de su ETHA y otros 22 millones de su línea ETHB. Fidelity cedió 2,2 millones en su FETH y Grayscale apenas medio millón en ETHE. La suma de esas cuatro cifras es, prácticamente, el dato agregado del día.

La concentración importa. Cuando un solo gestor explica tres cuartas partes de una salida, el agregado deja de ser una fotografía del apetito institucional y pasa a ser la foto de una decisión concreta de asignación. No es una encuesta a todo el mercado. Es una posición que se reduce en un despacho.

Conviene tratar con cuidado el dato del 6 de noviembre. A primera hora, la tabla todavía tenía campos sin reportar, y presentar esa cifra parcial como un total de mercado sería engañoso. La referencia sólida sigue siendo la sesión completa del día anterior.

Seis semanas de redenciones describen una demanda que se apaga, no un mercado que haya decidido que Ethereum ya no le interesa.

Qué mide un flujo de ETF y qué no

flujos ETF ether

Un flujo negativo mide el cambio en el envoltorio de inversión, no todas las transacciones de la red. Las instituciones acceden a ether por varias vías: tenencia directa, derivados, empresas de tesorería y productos estructurados. Que un día concreto cierre en rojo en la lista estadounidense no demuestra que todo inversor sofisticado se haya vuelto bajista.

En Ethereum ese matiz pesa más que en otros activos, porque buena parte de la actividad económica de la red vive al margen del fondo. Las transferencias de stablecoins, los intercambios descentralizados, la tokenización de activos, y el staking de ether (el mecanismo por el que se bloquean 32 ETH para validar la red a cambio de recompensas) siguen funcionando con independencia de las acciones de un vehículo cotizado.

Tampoco conviene confundir flujos con precio. El patrimonio de un fondo puede caer porque el ether valga menos, aunque ningún inversor haya reembolsado una sola participación. Son dos historias distintas y se leen distinto.

La lectura práctica para quien sigue estos datos es comparar varias sesiones completas, mirar qué emisor mueve cada día y no tratar el flujo como una señal de trading aislada. El número del jueves es evidencia de una demanda más floja a través de los fondos estadounidenses. No es una predicción del próximo movimiento de ETH.

Glamsterdam se retrasa en pruebas y añade otra variable

El 6 de noviembre, un día después de la última gran redención, la Ethereum Foundation anunció un retraso en las pruebas de Glamsterdam, el siguiente gran paquete de cambios de la red, por dudas sobre cómo afectarían los ajustes de gas a las aplicaciones ya desplegadas, según el blog de la propia fundación. Es un asunto de ingeniería, no de flujos, y merece contarse por separado.

Merece la pena recordar qué es Glamsterdam: el relevo de Fusaka, el paquete de cambios llamado a abrir la siguiente etapa del roadmap. Los retrasos en las pruebas son habituales en el protocolo, porque los desarrolladores prefieren mover una fecha antes que romper contratos inteligentes en producción. El matiz, eso sí, es que un calendario más lento también alarga la distancia entre lo que la red ya sabe hacer y lo que el mercado descuenta.

Seis semanas de salidas no son un veredicto

Ya pasó algo parecido en el verano de 2024. Los ETF spot de ether se aprobaron en julio de ese año y, tras un arranque con entradas, la categoría vivió tramos largos de flujos irregulares mientras el precio se movía por otros motores. También Dencun, en marzo de 2024, se vendió como el gran abaratamiento de las capas 2 y tardó meses en traducirse en uso real. Y The Merge, en septiembre de 2022, no cambió el precio de forma inmediata, aunque sí reescribió la economía del activo.

El riesgo que deja esta racha no está en el importe, modesto dentro del patrimonio total de la categoría. Está en la dependencia. Un universo de emisores con un actor dominante hace que la confianza del producto dependa de la política de asignación de una sola casa. Si BlackRock se enfría, el agregado se enfría con él y la señal se vuelve menos informativa para todos los demás.

Quedan dos cosas por ver antes de sacar conclusiones. La primera, si los inversores vuelven en tamaño y, sobre todo, si aguantan más de una sesión consecutiva. La segunda, si el calendario de pruebas de Glamsterdam se cierra antes de que acabe el año. Lo demás es quedarse mirando el árbol de las seis semanas y perder de vista el bosque del ciclo.


Publicidad