Tether tiene unos 150.000 bitcoin. Lo dijo su consejero delegado, Paolo Ardoino, este martes en el foro Plan ₿ de Lugano (Suiza), la ciudad donde la compañía ensaya desde 2022 su programa de adopción de bitcoin y de su stablecoin, el USDT. A los precios actuales, ese montón de monedas ronda los 11.500 millones de dólares.
La cifra tiene truco. Supera en unos 50.000 bitcoin lo que refleja la última atestación de reservas de la compañía, el documento trimestral en el que un auditor externo certifica qué activos respaldan cada USDT en circulación. Dicho de otro modo: el CEO habla de un patrimonio que los papeles no enseñan entero.
Qué dice Ardoino y qué dicen los papeles
El anuncio llegó en el discurso de apertura del foro, sin nota de prensa posterior. Ardoino lo resumió con la frase que ya circula en redes: ‘Tenemos más o menos 150.000 bitcoin nosotros. No es mucho, pero es trabajo honesto’. No aclaró dónde están esas monedas, cuándo se compraron ni si pertenecen a la emisora de la stablecoin o a Tether Investments, el brazo que agrupa sus participaciones empresariales.
El informe del tercer trimestre, disponible en la página de transparencia de Tether, se publicó el 30 de octubre con la firma BDO como atestiguador y recoge 8.370 millones de dólares en bitcoin valorados a 83.621,23 dólares por moneda a cierre del 30 de septiembre. Eso implica unas 100.060 monedas, apenas 1.130 más que las 98.930 que figuraban al terminar junio.
De los 2.570 millones que subió esa línea del balance en el trimestre, la mayor parte vino del precio, no de compras. Con bitcoin cerca de 77.600 dólares este martes, las reservas declaradas equivalen a unos 11.600 millones y las atestiguadas se quedan en 7.800 millones, por debajo del cierre de septiembre.
Una atestación cuenta lo que el auditor vio en una foto. La pregunta interesante es qué había fuera del encuadre.
La explicación más razonable del hueco está en la propia arquitectura contable de Tether. La empresa sostiene que las inversiones que hace con sus beneficios viven fuera de las reservas que respaldan el USDT, así que las monedas en manos de Tether Investments no aparecerían en la atestación. La compañía tampoco ha dicho si piensa publicar algún día el desglose de esas tenencias externas.
Dónde pueden estar los 50.000 bitcoin que no salen en el informe
El grupo no se limita a guardar bitcoin. En mayo tomó el control total de Twenty One Capital tras comprar la parte de SoftBank, financia la minería de Adecoagro en Brasil y opera proyectos de minería y energía en América Latina. Si alguna de esas posiciones está dentro de los 150.000, nadie lo ha precisado.
Lo que Ardoino no dijo también importa: no habló de una compra nueva de 50.000 monedas. La lectura más prudente es que se trata de una cifra acumulada que hasta ahora no había trascendido con ese detalle, no de un movimiento de mercado de la noche a la mañana.
El colchón de Tether depende cada vez más de bitcoin y del oro
El tercer trimestre deja un balance de 191.450 millones en activos de reserva frente a 183.500 millones de pasivos. El exceso, el colchón con el que la compañía absorbe sustos, subió a 7.950 millones desde los 4.110 millones de junio, cuando se había quedado a la mitad.
Ese colchón descansa sobre dos activos volátiles. Bitcoin aporta 8.370 millones y el oro unos 19.100 millones, de modo que una caída fuerte de cualquiera de los dos se comería varias veces el margen. El grueso sigue en letras del Tesoro, alrededor de 132.400 millones.
El negocio, entretanto, sigue dando dinero: unos 1.500 millones de beneficio en el trimestre y 4.500 millones en los nueve primeros meses del año. En agosto la empresa cerró su primera auditoría independiente con KPMG, que puso fin a años de depender solo de atestaciones. Ardoino añadió que USDT supera los 730 millones de usuarios y suma unos 30 millones de carteras por trimestre.
Por qué esta cifra importa más allá del titular
Para dimensionarlo: con 150.000 monedas, Tether se sentaría entre los mayores tenedores corporativos de bitcoin del planeta, por detrás de las 848.517 de Strategy a cierre del tercer trimestre, y por delante de casi cualquier minera cotizada. No es un dato menor para una empresa cuyo producto se usa como si fuera dinero en efectivo dentro del mercado cripto.
Ahí está la contradicción interesante. El USDT funciona como la tubería por la que pasa buena parte del dinero del sector: si esa tubería se atasca, el resto se entera. Durante años, el mercado aceptó atestaciones trimestrales como si fueran auditorías completas, cuando una atestación es más bien una foto firmada de un momento concreto, no una película de todo el ejercicio. La auditoría de KPMG de agosto fue el primer paso serio para cerrar esa brecha.
Y ahora aparece un hueco de 50.000 monedas que la propia compañía pone sobre la mesa. La explicación contable es plausible y encaja con lo que Tether lleva años diciendo. El problema no es tanto el número como la costumbre: la opacidad es una decisión, y en un emisor de stablecoins tiene consecuencias.
Tampoco conviene dramatizar. Que un grupo financiero tenga activos fuera del perímetro de sus reservas es habitual, y aquí además juega a favor del respaldo: hay más músculo del que figura en el papel. La pregunta que queda abierta es de calendario. La próxima atestación llegará a comienzos de 2027 y, si el desglose de Tether Investments no aparece entonces, el debate volverá.




