IBIT de BlackRock pierde 405 millones en un día: quién está detrás de las salidas de ETF bitcoin

El fondo de BlackRock registró su mayor salida diaria desde el 26 de junio, pero no es el gestor quien vende: reembolsan sus clientes al liquidar participaciones. Fidelity fue el único ETF con entradas, con 6,7 millones.

El IBIT de BlackRock registró el 2 de noviembre una salida neta de 405,3 millones de dólares, la mayor en un solo día desde el 26 de junio. Las salidas de ETF bitcoin vuelven así al centro del debate, aunque el gestor no esté vendiendo por cuenta propia. Quien reembolsa es el cliente.

La confusión nace de cómo funciona un fondo cotizado al contado. Un ETF spot de bitcoin no compra contratos ni promesas: mantiene las monedas reales en custodia. Cuando un inversor quiere salir, el fondo destruye participaciones y devuelve el dinero correspondiente, lo que obliga a liberar bitcoins al mercado. Es el mecanismo que en la industria se conoce como creación y redención de participaciones, y funciona en las dos direcciones.

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Por eso la cifra de 405,3 millones describe una decisión de los clientes de BlackRock, no un cambio de criterio de la casa. Al gestor, de hecho, la salida le cuesta dinero: cobra una comisión anual del 0,25% sobre el patrimonio del fondo, así que cada reembolso reduce su facturación. Vender bitcoin para tumbar su propio producto no encaja en ninguna lógica empresarial.

Qué pasó exactamente con el IBIT de BlackRock

Según los datos que publica el agregador Farside Investors, el 2 de noviembre fue la jornada más negativa de IBIT desde el 26 de junio. El saldo agregado de los ETF de bitcoin en Estados Unidos también cerró en rojo, con 398,6 millones de dólares en salidas netas. El FBTC de Fidelity fue el único fondo que terminó con entradas: 6,7 millones.

El contraste con la semana anterior es lo que más ha llamado la atención. Entre el 26 y el 29 de octubre, IBIT había captado 410,6 millones en cuatro sesiones. El lunes se llevó por delante casi todo. Si se suma la salida de 233,7 millones del viernes, el fondo perdió 639 millones en dos sesiones. En el conjunto del sector, los reembolsos superaron los 1.040 millones.

Un reembolso no es una opinión sobre bitcoin: es una salida de caja. Y cuando sale caja, salen monedas al mercado.

Conviene ponerlo en perspectiva. Desde su lanzamiento en enero de 2024, IBIT acumula 65.900 millones de dólares en entradas netas. La sacudida de esta semana equivale a una fracción mínima de ese colchón. Dicho de otro modo: el fondo sigue siendo mucho más grande de lo que era hace un año, aunque el ánimo haya cambiado en 48 horas.

Por qué venden los clientes: el hack de Binance y las elecciones

La cronología ayuda a entender el movimiento. Las ventas arrancaron un día después de que se conociera el que ya se describe como el mayor robo de la historia del sector. La firma de análisis TRM Labs atribuyó el desvío de 6.360 millones de dólares a TraderTraitor, un grupo de hackers vinculado a Corea del Norte. El botín incluyó 18.270 bitcoins que salieron de una hot wallet de Binance, es decir, de una cartera conectada a internet para operar el día a día.

Un golpe de ese tamaño no se queda en la plataforma afectada. Los inversores institucionales que usan ETF como vehículo de exposición revisan riesgos operativos cuando el mercado tiembla, y la respuesta más rápida es reducir posición. A eso se sumó la cita electoral: las elecciones intermedias de Estados Unidos se celebran este 3 de noviembre, y la cautela previa suele traducirse en menos exposición a activos volátiles. La caída de las tecnológicas hizo el resto.

IBIT BlackRock

Cómo leer las salidas de ETF bitcoin sin caer en el pánico

Los flujos de los ETF se han convertido en el termómetro más visible del apetito institucional por bitcoin, y eso tiene una consecuencia incómoda: cada jornada negativa se lee como un veredicto. No lo es. Ya ocurrió algo parecido con el GBTC de Grayscale tras su conversión en ETF en enero de 2024, cuando los reembolsos se encadenaron durante semanas mientras el mercado seguía absorbiendo la oferta. La diferencia ahora es la escala: IBIT es el mayor fondo de bitcoin del mundo y su tamaño amplifica cualquier movimiento.

Hay tres cosas que conviene vigilar en los próximos días. La primera es si el reembolso del lunes fue un episodio aislado o el arranque de una racha, porque las salidas sostenidas pesan más que un mal día. La segunda es qué hacen los demás emisores: si Fidelity y compañía empiezan a perder dinero con regularidad, el mensaje cambia. La tercera es el precio, que en última instancia decide si el inversor que se marchó a mitad de semana se arrepiente o acierta.

El riesgo de fondo sigue siendo el mismo de siempre, y no es nuevo: una parte creciente de la demanda de bitcoin pasa por un puñado de fondos cotizados en Estados Unidos. Esa comodidad tiene un precio. Cuando el dinero entra, entra rápido. Cuando sale, también. Y los reembolsos no distinguen entre un inversor asustado por un hack y otro que simplemente necesita liquidez.

Lo que toca ahora es observar la sesión del 4 de noviembre. Si los flujos vuelven a terreno positivo, el episodio quedará como un susto de otoño. Si se repiten las salidas, la pregunta dejará de ser quién vende y pasará a ser cuánto aguanta el mercado.


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