Ibiza ha pasado de 11 a 43 radares en una década. La isla tiene hoy un cinemómetro cada trece kilómetros cuadrados, y circular por encima del límite en cualquiera de ellos se paga con una multa de hasta 600 euros y la pérdida de hasta seis puntos del carnet.
La cifra suma fijos, de tramo y municipales y cuenta los que vigilan en los dos sentidos de la misma vía. Son casi cuatro veces los que había en 2015, cuando la isla tenía once: siete móviles y cuatro fijos.
De 11 a 43 radares en una década: el salto llega desde 2024
El salto fuerte llegó a partir de 2024. En febrero de ese año el Consell de Ibiza autorizó a la DGT tres radares fijos en puntos conflictivos: la EI-300 a la salida de Santa Eulària hacia Ibiza, Can Guillemó en la carretera de Sant Antoni y la EI-900 en Sant Francesc de ses Salines. Dos se instalaron en agosto de 2024. En junio de 2025, la DGT ejecutó a través de Indra las obras de nuevos cinemómetros en la EI-200, la EI-700 y la EI-800 del aeropuerto.
Detrás de cada autorización hay un historial de siniestralidad. Varios equipos llegaron tras las reclamaciones del Consell a la DGT, en algunos casos con quejas vecinales previas por atropellos mortales, como en el tramo de Can Bonet-Can Guillamó. Los radares no han resuelto el problema de fondo: allí los vecinos siguen pidiendo pasarelas elevadas.
Cuarenta y tres cabinas en 572 kilómetros cuadrados: en Ibiza es más difícil encontrar un tramo sin radar que uno vigilado.
Dónde están los radares de Ibiza: las carreteras vigiladas
Los cinemómetros se han colocado en los corredores con más tráfico y en las travesías con accidentalidad. La EI-700, carretera de Sant Josep, vigila a su paso por Sant Jordi; la PMV 812-2 controla la recta de Sant Rafel antes de la rotonda de Santa Gertrudis; y la carretera de Santa Eulària acumula varios puntos de control.
El despliegue ya no es solo estatal. Los ayuntamientos han entrado con fuerza y lo han hecho bajando además la velocidad permitida:
- Ayuntamiento de Eivissa: un radar fijo y tres cajas en la avenida de Sant Josep de sa Talaia y la calle Corona, junto al hospital y las zonas escolares de Can Misses. Un único cinemómetro rota entre las cajas.
- Santa Eulària: controles urbanos e interurbanos en Cap Martinet, Camí Vell de Sant Mateu, la carretera des Canar, la de Sant Carles a Sant Vicent y la EI-100 de Cala Llonga.
- Resto de la red: EI-300, EI-900 en ses Salines, EI-200, EI-800 del aeropuerto y el radar del kilómetro 9,6 de la EI-600.

En paralelo, la ordenanza de Eivissa que fija 30 km/h en las calles urbanas entró en vigor en enero de 2025 y cambió la horquilla de sanciones dentro del casco urbano.
Cuánto cuesta: de 100 a 600 euros y hasta seis puntos
La sanción no depende del radar, sino del exceso. La escala de la Ley de Tráfico arranca en 100 euros sin retirada de puntos y sube por tramos hasta los 600 euros y seis puntos reservados a los excesos más graves: más de 60 km/h por encima del límite o más del 50% de la velocidad permitida en vía urbana.
Un ejemplo con el cinemómetro más activo. En el kilómetro 9,6 de la EI-600 el límite es de 80 km/h: a 100 se queda en 100 euros; a 145 supone 600 euros y seis puntos.
Los puntos se recuperan con cursos y con dos años sin infracciones graves. El dinero no vuelve. Y en una isla donde un trayecto pasa por varias cabinas, un descuido se convierte en dos o tres denuncias en el mismo mes.
El radar del kilómetro 9,6 de la EI-600, entre los que más multan de España
La carretera de Sant Antoni tiene el cinemómetro más rentable de Ibiza. Con datos cerrados de 2023, el radar del kilómetro 9,6 acumuló 44.985 denuncias y se situó en el sexto puesto nacional de los que más conductores detectan por encima del límite, según el estudio de la asociación AEA. El límite es de 80 km/h.
La cifra dice algo más que un problema de velocidad. Un solo punto concentra decenas de miles de expedientes al año en una vía recta, señalizada y con la limitación anunciada mucho antes de llegar a la cabina. El radar no está escondido: lo que falla es el hábito.
Análisis: la isla con 3,7 veces más densidad de radares que Mallorca
La densidad de Ibiza no tiene parangón en España. Un cinemómetro cada trece kilómetros cuadrados y 3,7 veces más que Mallorca y Menorca por unidad de superficie, en un territorio con millones de desplazamientos turísticos. El tipo de turismo, la movilidad nocturna y el consumo de alcohol explican parte de las cifras: la Guardia Civil denunció a 312 conductores por positivos solo durante el fin de semana de los cierres de discotecas.
Con esos mimbres, la instalación de radares es defendible desde la seguridad vial: los equipos de la DGT están señalizados y su objetivo declarado son los tramos con siniestralidad. Otra cosa es el efecto real sobre la accidentalidad. En Can Bonet-Can Guillamó los vecinos siguen reclamando pasarelas elevadas porque el radar no ha resuelto el cruce de peatones a nivel.
Mi lectura es que el debate no debería centrarse en cuántos radares hay, sino en qué se hace con lo recaudado y en si las velocidades fijadas son razonables. Bajar a 30 km/h el casco urbano de Eivissa es coherente con la normativa estatal; mantener 80 km/h en una carretera recta de varios carriles es más discutible. Lo que no admite discusión es la letra pequeña: ningún radar perdona el exceso.
Para el conductor, el cálculo es sencillo. Ajusta el pie al límite antes de ver la cabina, sobre todo en la EI-600, la EI-700 y la carretera de Santa Eulària: donde el control es de tramo lo que se sanciona es la velocidad media, y frenar al detectarlo no sirve de nada. Los tramos vigilados se pueden consultar en la web oficial de la DGT.
🚨 Ficha de la Normativa
- Infracción / Novedad: Exceso de velocidad detectado por los 43 radares fijos, de tramo y municipales desplegados en Ibiza, frente a los 11 de 2015.
- Sanción económica: De 100 a 600 euros según el exceso detectado.
- Puntos del carnet: De 0 a 6 puntos según el exceso detectado.
- Entrada en vigor: Equipos ya operativos; el último bloque de la DGT se ejecutó en junio de 2025.


