EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El ‘Raw Materials Study 2026’ de Inverto, filial de Boston Consulting Group (BCG), constata que el 89% de las empresas españolas espera subidas en el coste de las materias primas durante los próximos doce meses.
- ¿Quién está detrás? La consultora Inverto, difundida por el portal Idealista. España lidera la preocupación europea por la energía: el 72% de las compañías ve un impacto muy elevado en sus compras.
- ¿Qué impacto tiene? El encarecimiento del acero, el aluminio y la energía presiona los márgenes de las promotoras y anticipa tensiones al alza en el precio de la vivienda nueva.
El 89% de las empresas españolas anticipa nuevos repuntes en los costes de las materias primas que acabarán encareciendo la vivienda nueva. El estudio ‘Raw Materials Study 2026’, elaborado por la consultora Inverto y difundido por Idealista, retrata un aprovisionamiento donde el coste manda y la seguridad de suministro queda en segundo plano.
España lidera en Europa la preocupación por el coste de la energía
Los números son contundentes. Frente a ese 89% general, el 37% de las empresas españolas anticipa repuntes especialmente fuertes en los próximos doce meses, la cifra más alta de Europa. La singularidad tiene un origen: la energía. Un 72% de los encuestados reconoce un impacto muy elevado de las fluctuaciones energéticas en sus compras, el porcentaje más alto del continente.
La explicación está en el Índice de Precios Industriales (IPRI) del INE, que registró en agosto un crecimiento interanual del 13,2%, impulsado por una energía que se disparó un 33,3%. Ese cóctel golpea a sectores intensivos en consumo como la química, el acero, el aluminio o los fertilizantes. Y llega con retraso a la obra nueva.
De la factura energética al precio final de la vivienda nueva
El rastro hasta la obra nueva es fácil de seguir. El acero de las estructuras, el aluminio de las carpinterías, y los derivados intensivos en energía entran de lleno en el coste de edificación. Cuando el IPRI sube a doble dígito, la estructura de costes de una promoción se mueve con él, antes incluso de que el comprador firme.
Las promotoras absorben el primer golpe por la vía del margen. Durante unos meses aguantan sin tocar las listas de precios, pero cuando la presión se consolida, el traslado al precio final es cuestión de tiempo. El sector vivió un episodio similar entre 2021 y 2022, con el acero y el aluminio disparando los costes de edificación. Ahora el patrón se repite, con la energía cotizando en máximos.
Cuando el acero y la energía suben a doble dígito, la vivienda nueva no se encarece el mismo día: se encarece cuando la promotora deja de poder pagar la diferencia.
Hay un factor que complica el diagnóstico. El 66% prioriza el precio frente a la seguridad de suministro, una gestión cortoplacista que el propio estudio cuestiona. Ganan terreno el aprovisionamiento conjunto (48%), el doble proveedor (46%) y la relocalización o ‘nearshoring’ (41%). El director general de Inverto España, Manuel Berlanga, lo resume: ‘la transición hacia una gestión de precios estructurada ya no es una opción’.
A eso se suma un retraso tecnológico: aunque el 37% de las compañías usa herramientas digitales básicas, apenas un 17% ha alcanzado una madurez avanzada en inteligencia artificial. Cosas que pasan en 2026.
La Ficha del Inversor
La métrica que resume el momento es doble: el IPRI crece al 13,2% y su componente energético al 33,3%. Para quien mira una promoción de obra nueva, el coste de los materiales gana peso en la ecuación del promotor y acabará reflejándose en las próximas listas de precios. La tendencia a seis meses apunta a presión sostenida: mientras la energía no se estabilice, cada trimestre de obra añadirá coste.
El pulso entre agentes queda claro. Las promotoras cotizadas defienden que cuentan con coberturas y contratos a precio cerrado, mientras las patronales avisan de que el margen no soporta otro ejercicio de inflación sin tocar precios. La banca vigila el LTV o Loan-to-Value de los compradores (el porcentaje del precio que cubre la hipoteca): si el precio sube más rápido que los salarios, la entrada necesaria se dispara.
Quien mejor encaja en este escenario es el inversor patrimonial con horizonte largo y el comprador de vivienda habitual que aún puede cerrar a precio de hoy. El fondo institucional especializado en Build to Rent (construir promociones enteras para alquilar, no para vender) es el más expuesto, porque su modelo vive del control de costes a escala. La lectura a cinco años pasa por Bruselas: España es el único productor comunitario de estroncio y un actor clave en cobre, fluorita y wolframio. Ese potencial como ‘hub’ permite recortar la dependencia externa, pero exige inversión en refinado y reciclaje que no llegará sola.
La próxima cita para medir si la presión se confirma es el dato del IPRI que publicará el INE y los resultados trimestrales de las promotoras cotizadas. Hasta entonces, el ladrillo navega con viento de cara. Dejémoslo en un ya veremos.




