4Lo que la frontera no dividió: la lengua riodonoresa y la vezeira comunal del ganado
La raya partió el casco urbano en dos, pero no la lengua. El rionorés —también escrito rihonorés— es una variedad del asturleonés, de la misma familia que el mirandés, que se ha hablado históricamente en las dos mitades del pueblo: con influencia gallega y castellana en el lado zamorano y portuguesa en el de Braganza. Conserva rasgos como el diptongo ie (iêl por él), el wo donde otros dicen ue (puârta por puerta), contracciones al estilo portugués (à por a la) y nasalizaciones finales. El problema es su vitalidad: los estudios sociolingüísticos constatan que solo los vecinos más mayores lo dominan, que ya intercalan palabras castellanas y lusas cuando lo hablan y que, fuera de casa, se pasa al idioma oficial. Aun así, sigue siendo seña de identidad: buena parte de los riodonoreses entrevistados se reconoce antes como tal que como español o portugués.
Al ganado nunca le importó la frontera. La vezeira o vecería es el pastoreo comunal por turnos documentado en Rio de Onor y Rihonor de Castilla: cada vecino guardaba el rebaño colectivo tantos días como cabezas aportaba, y los animales subían a pastos comunes sin distinguir de qué lado del río llegaban sus dueños. A ese sistema se sumaban los hornos y molinos compartidos, las tierras de la faceira repartidas en parcelas equitativas entre el río y las laderas, las cosechas divididas a partes iguales y el toro semental de todo el pueblo. El antropólogo Jorge Dias lo describió como un comunitarismo agropastoril. Hoy la práctica se ha apagado por la despoblación, con una media de edad muy alta entre los escasos vecinos que quedan, pero en 2017 el pueblo fue distinguido entre las 7 Maravillas de Portugal en la categoría de aldeas.



