Zamora y el misterio de Rihonor de Castilla: el único pueblo que celebra el Año Nuevo dos veces por la diferencia horaria

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Una calle, dos países: cómo la raya parte en dos el casco urbano

A narrow street leads through colorful buildings

Rihonor de Castilla no es un pueblo con frontera, sino un pueblo que es frontera. La línea que separa España y Portugal atraviesa su casco urbano desde hace siglos —su origen se remonta a 1143, cuando Portugal se independizó del reino de León— y deja a un lado el povo de cima, el pueblo de arriba, zamorano, integrado en Pedralba de la Pradería, y al otro el povo de abaixo, el portugués Rio de Onor, en el distrito de Bragança. No hay aduana ni barrera: solo una calle compartida que cambia de país a mitad de camino. Lo que corta el núcleo no es el río Onor, que atraviesa ambos lados, sino un riachuelo que baja desde Robledo y cuya mitad sirve de linde fronteriza. Durante años, una simple cadena tendida sobre la calle Mayor bastó para simbolizar la raya.

Cruzar esa calle es cruzar una frontera sin trámites. El único aviso físico es el pavimento: el cemento de la carretera ZA-V-2639 del lado español da paso al empedrado tradicional portugués. Aun así, los vecinos comparten todo lo demás: dos iglesias —Santa Marina en la parte alta, del siglo XVI, y San Juan Bautista en la portuguesa—, dos cementerios y una vida cotidiana que se reparte entre el español y el portugués, con el rihonorés, dialecto del asturleonés en vías de extinción, como seña de identidad. En torno a un centenar de habitantes, la mayoría en el lado luso, sostiene este núcleo singular. La raya también parte el reloj: al cruzar de un país a otro no solo cambia la administración, sino la hora, con 60 minutos de diferencia que permiten celebrar la Nochevieja dos veces, primero en España y después en Portugal.


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