El Ibex Brasil se juega el domingo más de 40.000 millones de euros en las urnas.
La reorganización de los negocios latinoamericanos de las grandes cotizadas españolas ha dejado a Brasil como el principal foco inversor de España en la región. La exposición agregada supera los 40.000 millones de euros y afecta a firmas como Santander, Telefónica, Iberdrola, Naturgy, Mapfre, e Indra. Cada una con un peso distinto en su balance, pero todas con el mismo denominador común: el real brasileño.
El domingo 4 de octubre los brasileños renuevan la Presidencia, la totalidad de la Cámara baja y dos tercios del Senado. El duelo por el Palacio del Planalto enfrenta al actual mandatario, Lula da Silva, con Flávio Bolsonaro. Para los analistas de Jefferies, Brasil es un mercado movido por las encuestas, porque el país vive estos comicios como un referéndum vinculante sobre su trayectoria fiscal.
Ese guion del consenso es fácil de enunciar y complicado de cubrir. Una victoria de Lula abre la puerta a más gasto público y a un déficit mayor, lo que añade presión sobre los vigilantes de los bonos. Un triunfo de Bolsonaro, en cambio, se asocia a contención presupuestaria. Société Générale reparte las probabilidades con prudencia: un 50% para Lula con el Congreso en contra, un 45% para Bolsonaro y solo un 5% para Lula con el poder legislativo a su favor. Si nadie alcanza la mayoría absoluta, habrá segunda vuelta el 25 de octubre.
Del real a la cuenta de resultados: el canal que no se puede cubrir

Goldman Sachs anticipa fuertes fluctuaciones en la divisa brasileña. Un desenlace poco amistoso para el mercado llevaría el tipo de cambio hasta 5,8 reales por dólar, desde los 5,23 actuales. Un plan de ajuste creíble permitiría, por el contrario, una apreciación hasta 4,8 e incluso 4,3 reales por dólar. La diferencia entre un escenario y otro, trasladada a euros, es enorme.
El real no es una variable de segundo orden: es el multiplicador que decide cuánto valen en euros los beneficios generados en São Paulo.
Las cifras del primer semestre de 2026 explican por qué. Santander generó 1.952 millones de euros de beneficio operativo en Brasil, el 21% del total del grupo. Telefónica obtuvo allí un ebitda de 2.215 millones, equivalentes al 38% de su cifra consolidada. Iberdrola sumó 1.312 millones, el 16% del conjunto. Son tres pesos pesados del índice con una dependencia que ninguna otra geografía de la región iguala.
Brasil aporta a Telefónica más de un tercio de su ebitda y a Santander una quinta parte del beneficio operativo del grupo.
El impacto no se agota en la cuenta de pérdidas y ganancias. En su último informe anual, disponible entre la documentación que las cotizadas remiten a la CNMV, Santander reconoce que una depreciación del 1% del real reduce sus fondos propios en 141 millones de euros. Iberdrola calcula que una caída del 5% de la divisa merma su capital en 270 millones. Hablamos de patrimonio contable, no solo del resultado del trimestre.
La política monetaria añade una capa más. Según Société Générale, el Banco Central do Brasil podría recortar los tipos hasta el 11% con Bolsonaro en la Presidencia, mientras que con Lula se quedarían entre el 12,25% y el 13,75%, su nivel actual. Aquí aparece el matiz que más incomoda: a Santander le conviene el descenso de tipos, según Jefferies, porque el impulso al crédito y la menor morosidad compensarían un precio del dinero más bajo. Los inversores, en general, considera que un triunfo de Bolsonaro es el desenlace más constructivo para el banco.
Lo que el mercado descuenta y las tres incógnitas que quedan abiertas
El mercado no tiene delante un binomio limpio entre ajuste y gasto, sino una ecuación con tres incógnitas. La primera es el Congreso: sin mayoría parlamentaria ningún plan fiscal sale adelante, y el domingo se renueva la totalidad de la Cámara baja junto a dos tercios del Senado. La segunda es el tipo de cambio, que actúa como multiplicador de todo lo anterior. La tercera es el calendario. Si la cita se resuelve en segunda vuelta el 25 de octubre, la incertidumbre se prolongará varias semanas más, justo cuando las cotizadas preparan el cierre del ejercicio.
Conviene recordar el precedente. Las dos últimas citas presidenciales, en 2018 y 2022, dejan una lección que se repite: el Ibex no reacciona tanto al color político del ganador como a la credibilidad del ancla fiscal que se le presupone. Y esa credibilidad se mide en el Congreso, no en el Planalto. El mercado parece haber asumido que el cambio de inquilino en Brasilia es el escenario favorable, tal y como recoge el análisis de Expansión sobre la exposición española en el país.
En clave de cartera, Santander es la exposición más pura al riesgo brasileño dentro del selectivo. BBVA tiene su gran apuesta regional en México y su diversificación es mayor; CaixaBank y Sabadell apenas pisan ese mercado. Iberdrola y Telefónica aportan el contrapeso energético y de telecomunicaciones, con la particularidad de que en Telefónica el peso de Brasil sobre el ebitda supera con holgura el de cualquier otra filial. Quien tenga estos valores en cartera no está invertido solo en España: está invertido, en buena medida, en el real.
A mi juicio, el escenario de Lula con un Congreso hostil no es el más dañino, aunque las encuestas lo sitúen como el más probable. El bloqueo institucional tiende a frenar el gasto, y el mercado podría leerlo mejor de lo que sugiere ese 50%. El riesgo real está en el otro extremo: un ajuste anunciado y no ejecutado, que es el patrón que ha castigado a la divisa brasileña cada vez que se ha repetido. La reacción se verá en la apertura del lunes 5 de octubre y, si hay segunda vuelta, el mercado tendrá que convivir con la incertidumbre hasta el 25.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: La referencia inmediata no es la acción, sino el tipo de cambio. El real cotiza en 5,23 por dólar y Goldman Sachs sitúa el escenario de estrés en 5,8, frente al 4,8 de un plan de ajuste. La reacción bursátil llegará con la apertura del lunes 5 de octubre.
Clave técnica: Los niveles que vigilan las mesas están escritos en los propios informes anuales. Cada 1% de depreciación del real recorta 141 millones de euros los fondos propios de Santander, y una caída del 5% de la divisa merma 270 millones el capital de Iberdrola.
Apunte macro: La política monetaria brasileña es el otro vector. Société Générale sitúa los tipos en el 11% con Bolsonaro y entre el 12,25% y el 13,75% con Lula, una horquilla de 275 puntos básicos que condiciona el margen de la banca española en el país.




