El Consejo de Ministros aprueba 250 millones de euros en subvenciones para la formación de trabajadores ocupados. La medida, aprobada este martes a propuesta del Ministerio de Trabajo y Economía Social, no es una ayuda directa al bolsillo del trabajador. El pago va a las entidades que diseñan y ejecutan los cursos.
De ese total, 200 millones de euros se cargan al ejercicio 2027 y los 50 millones restantes a 2028. Dentro del paquete, 159 millones se reservan a formación específica de especial interés y 47,3 millones a formación específica sectorial. Lo publicó la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en sus redes sociales, donde resumió el sentido de la convocatoria: «Formarse es tener más oportunidades. Y también más libertad para decidir el futuro».
El encaje normativo es doble: el sistema de formación profesional para el empleo y las políticas activas de empleo. Todas las acciones tendrán que estar incluidas en el Catálogo de Especialidades Formativas del SEPE y responder a demanda real detectada. De ahí que el certificado tenga validez oficial y no sea un simple diploma decorativo.
Por qué el Gobierno activa esta convocatoria ahora
Trabajo persigue con estas ayudas la actualización y mejora permanente de las competencias profesionales. Dicho de otro modo: que un trabajador no quede fuera del mercado cuando su puesto cambia por una máquina nueva, un software distinto o una reorganización de planta. El objetivo final es la adaptación a los cambios tecnológicos y productivos y la competitividad de las empresas.
En la edición anterior participaron 662.437 trabajadores en cerca de 20.000 acciones formativas, según el Ministerio. Junto a sectores clásicos como la hostelería y el turismo, los cursos que despertaron más interés fueron los vinculados a la información, la comunicación y las artes gráficas.
La convocatoria se divide en cuatro bloques: programas habilitantes o capacitadores, formación específica sectorial de especial interés, otra formación específica sectorial y formación transversal dirigida a competencias generales, autónomos y economía social. Cuatro puertas de entrada, un mismo objetivo.
El dinero no llega al bolsillo del trabajador: financia cursos gratuitos y becas para desempleados que las entidades ejecutan con certificado oficial del SEPE.
Perfiles prioritarios y ámbitos estratégicos
Aunque los programas están dirigidos prioritariamente a personas que ya tienen empleo, también pueden acceder las desempleadas. Los colectivos que la convocatoria sitúa en el centro son estos:
- Jóvenes menores de 30 años.
- Mujeres.
- Mayores de 45 años.
- Personas con discapacidad.
- Trabajadores con baja cualificación.
- Parados de larga duración.
- Pymes.
- Personas afectadas por un ERTE o por el Mecanismo RED.
Los ámbitos estratégicos apuntan a los sectores donde hay hueco laboral: digitalización, desarrollo tecnológico, eficiencia energética, logística,, internacionalización de la empresa, innovación y otros con especiales perspectivas de crecimiento.
Quienes estén sin empleo y participen en programas presenciales contarán con becas y ayudas. Ese punto importa. Sin esa ayuda, muchos parados no podrían costear el desplazamiento ni sostener el ritmo del curso mientras buscan trabajo.
Qué hay detrás de los 250 millones: análisis y letra pequeña
Conviene frenar aquí y leer la letra pequeña. La convocatoria no reparte dinero entre ciudadanos: subvenciona a entidades de formación, empresas y agentes sociales que después imparten los cursos. Tu vía de acceso es inscribirte en esas acciones formativas, no solicitar la ayuda.
El segundo punto a vigilar es el contenido. Un curso de competencias digitales básicas o de prevención de riesgos laborales es útil, pero no mueve el salario. Aquí está la diferencia. Los programas sectoriales de especial interés apuntan a perfiles con demanda real y suelen traducirse en cambio de puesto o subida de categoría.
Queda el calendario. Las acciones podrán desarrollarse durante un periodo de 15 meses desde la notificación de la concesión, con un abono del 80% de la ayuda al inicio y el 20% restante tras la justificación final. Traducido: los primeros cursos no arrancarán mañana. El plazo, ajustado. Entre la resolución, la organización interna de cada entidad y la captación de alumnos suele pasar medio año. Conviene tener el currículum listo ahora, no cuando se anuncie el curso.
📝 Cómo enviar el currículum
Estas subvenciones se conceden a las entidades, así que la inscripción no se hace ante el Ministerio: se busca el curso en el SEPE o en el servicio autonómico de empleo. El trámite es gratuito.
- Paso 1: Entra en la web del SEPE y abre el buscador de cursos de formación para el empleo.
- Paso 2: Filtra por provincia, familia profesional y por el Catálogo de Especialidades Formativas.
- Paso 3: Comprueba el código de la acción formativa y si el curso se dirige a trabajadores ocupados o a desempleados.
- Paso 4: Solicita la plaza a la entidad que imparte el curso y adjunta tu currículum actualizado, el DNI y el informe de vida laboral si lo solicitan.
- Paso 5: Confirma la matrícula y, si eres demandante de empleo y el curso es presencial, pide la beca en el mismo trámite.
Plazo de inscripción: las entidades disponen de 20 días hábiles desde la publicación del extracto de la convocatoria en el Boletín Oficial del Estado para presentar sus solicitudes; los cursos llegarán después, escalonados a lo largo de 15 meses. Requisito mínimo: estar dado de alta como demandante de empleo o trabajar por cuenta ajena y cumplir la titulación mínima que exija cada especialidad.




