Alberto Núñez Feijóo ha acusado al Gobierno de hundir la oferta y disparar los precios con su política de vivienda en España y ha condicionado la solución a liberar suelo y levantar un millón de viviendas. La intervención, durante una visita a una promoción en El Cañaveral, convierte la vivienda en el primer campo de batalla electoral del ciclo.
Feijóo reivindicó la promoción de 1.200 viviendas en El Cañaveral, donde residirán unas 4.000 personas en los próximos meses, como ejemplo de una política basada en hechos. ‘Una vivienda es mucho más que una cifra, es mucho más que un titular’, afirmó ante los medios.
El líder del PP puso cifras a su diagnóstico: el precio de la vivienda nueva se ha incrementado un 74% y el alquiler un 44%, mientras el coste de la vivienda crece, según denunció, 2,6 veces más rápido que los salarios. También cifró el déficit de vivienda en 750.000 unidades y aseguró que una de cada tres viviendas que antes se alquilaban ha salido del mercado. La mayoría de los datos que maneja Feijóo tiene su origen en el diagnóstico del PP y no han sido validados por una fuente independiente.
Frente a la Ley de Vivienda, el plan del PP se articula en cuatro pilares: construcción de un millón de viviendas, una nueva Ley del Suelo, una ley contra la ocupación y una rebaja fiscal para jóvenes. Feijóo ha asegurado que el programa cuenta con el respaldo de sus 14 gobiernos autonómicos y permitiría crear 750.000 puestos de trabajo durante la legislatura.
Silencio administrativo y rebaja fiscal: la propuesta concreta
En el plano de los trámites, el líder del PP plantea que las obras puedan comenzar si el ayuntamiento no responde en un plazo de 90 días a las solicitudes de licencia. Además, propone que las rehabilitaciones que no afecten a patrimonio histórico se ejecuten mediante declaración responsable, sin licencia municipal previa.
El programa fiscal incluye desgravaciones para jóvenes en una ‘hucha hogar joven’, avales públicos de hasta el 95% o el 100% del precio de compra y rebajas en el IRPF durante los primeros cuatro años de primer empleo. Sobre una vivienda tipo de 250.000 euros, Feijóo calcula un ahorro fiscal de entre 21.000 y 26.000 euros y 50.000 euros menos para firmar la hipoteca.
Feijóo convierte la vivienda en incentivos fiscales y silencio administrativo, pero deja sin resolver la financiación del suelo y el control de precios.
El respaldo de Almeida y el pulso con la Moncloa
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, reclamó ante Feijóo la implicación del Gobierno y defendió que la capital dispone de suelo finalista (el que ya cuenta con urbanización y puede acoger edificación de forma directa) para levantar 90.000 viviendas. Almeida aseguró que el parque público municipal superará por primera vez los 10.000 pisos y que la futura sustitución del Plan General de 1997 por el nuevo Plan Estratégico Municipal será ‘una proeza en el Derecho Administrativo’.
Feijóo cargó además contra el portal de vivienda de Casa 47, presentado por el Gobierno, del que dijo que ofrece 800 inmuebles y no cuenta con ninguna vivienda disponible en Madrid ni Barcelona. La crítica busca situar la gestión estatal de la oferta frente al modelo municipal de Madrid, aunque la comparación entre portales y planes no mide directamente el ritmo de construcción.
La Ficha del Inversor
Desde el punto de vista del inversor, la métrica clave no está en las promesas de nueva oferta, sino en la evolución del yield bruto y en el precio por metro cuadrado de suelo finalista. Si el plan del PP saliera adelante con silencio administrativo a 90 días y rebaja del 60% en ITP e IVA para jóvenes, el acceso a la compra mejoraría, pero el efecto sobre los precios dependería de cuánto suelo se libere de verdad.
En una lectura a seis meses, la tendencia del mercado seguirá marcada por la escasez de oferta y por el calendario electoral. El pulso entre el Gobierno y las comunidades del PP en materia de vivienda añade incertidumbre regulatoria. Para el inversor patrimonial, la rebaja de impuestos de transmisión beneficiaría a la demanda solvente; para el comprador de primera vivienda, el ahorro fiscal estimado no garantiza una caída del precio si la oferta no crece al mismo ritmo. El precedente de la crisis de 2008 y el posterior parón de obra nueva demuestra que sin suelo finalista y licencias rápidas, los incentivos fiscales se traducen en precios altos y no en más viviendas.





