El hidrógeno verde de Huelva suma esta semana inversiones industriales por 1.550 millones de euros.
La ciudad andaluza concentra dos hitos entre el 14 y el 17 de septiembre. Atlantic Copper inaugura este lunes CirCular, su planta para recuperar metales esenciales de residuos electrónicos. Tres días después, Moeve coloca la primera piedra de Onuba, el proyecto que activa sobre el terreno el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde.
Huelva activa 1.550 millones en hidrógeno verde y reciclaje de metales críticos
Ambas iniciativas llevan a la fase industrial proyectos que han necesitado años de ingeniería, permisos y financiación. También permiten medir la transformación del polo onubense. A su actividad metalúrgica, química y energética se incorporan el reciclaje avanzado, la electrólisis, los biocombustibles de segunda generación y una logística para materias primas sostenibles y moléculas verdes. Se trata de dos cadenas de valor estratégicas para Europa: las materias primas críticas y los combustibles renovables.
CirCular, integrada en el complejo metalúrgico de Huelva, supone una inversión de 550 millones de euros financiada por Freeport, único accionista de Atlantic Copper. La planta podrá tratar hasta 60.000 toneladas anuales de fracciones no férreas procedentes de aparatos eléctricos y electrónicos, un volumen equivalente al generado cada año en España. Recuperará cobre, oro, plata, platino, paladio, estaño, níquel, y zinc, recursos indispensables para redes eléctricas, renovables, electrónica y movilidad.
Onuba, la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, movilizará más de 1.000 millones entre la planta y la generación renovable asociada. El proyecto contará con 300 megavatios de electrólisis y producirá unas 45.000 toneladas anuales de hidrógeno verde.
La doble cita de Huelva no suma proyectos aislados: concreta dos cadenas de valor que Europa necesita asegurar, minerales críticos y combustibles renovables.
A la actividad tradicional del complejo se añaden el reciclaje avanzado, la electrólisis y los biocombustibles de segunda generación. Es la nueva revolución industrial con la que Europa busca reducir la dependencia exterior, descarbonizar la producción y recuperar capacidad estratégica.
Onuba abre la producción de hidrógeno a gran escala en Andalucía y CirCular estrena en el sur de Europa el reciclaje avanzado de metales críticos.
Empleo, producción y plazos: lo que hay detrás de CirCular y Onuba

CirCular será la primera instalación de estas características en el sur de Europa. Ha sido declarada estratégica por la Junta de Andalucía y la Comisión Europea, y un 40% del presupuesto se ha destinado a protección medioambiental. Amplía la cadena de valor minera y metalúrgica al incorporar el reciclaje avanzado a la actividad tradicional. La planta diversificará las materias primas de la fundición y ganará autonomía en un mercado tensionado por la demanda mundial y el peso de China.
La construcción ha alcanzado picos de 900 trabajadores y la operación generará unos 350 empleos directos, indirectos e inducidos. Atlantic Copper calcula que la nueva actividad puede elevar entre un 20% y un 30% su facturación el próximo ejercicio.
Onuba ha recibido 263 millones del Plan de Recuperación y entrará en producción en 2029, según el calendario de Moeve. Otros 105 megavatios previstos están condicionados a la capacidad eléctrica y a una nueva aprobación empresarial. La compañía estima que la construcción generará 3.900 empleos directos y más de 4.500 indirectos. El hidrógeno reducirá las emisiones del complejo y servirá para fabricar combustibles renovables para la aviación y los transportes marítimo y pesado. Moeve calcula que evitará 250.000 toneladas de dióxido de carbono al año.
Onuba será la primera pieza de un desarrollo que proyecta dos gigavatios de electrólisis entre Palos de la Frontera y San Roque y unos 3.000 millones de inversión. Cuando se complete, el Valle podrá producir 300.000 toneladas anuales de hidrógeno verde y generar 10.000 empleos durante su ejecución.
El proyecto no funcionará de forma aislada. Moeve construye junto a Bio-Oils una planta de biocombustibles de segunda generación presupuestada en 1.200 millones. Las obras han superado los 500 trabajadores y prevén picos de 2.000. La entrada en operación está programada para 2027. Ambas instalaciones funcionarán conectadas: el hidrógeno de Onuba permitirá incorporar combustibles sintéticos o e-fuels. Las dos plantas superan los 2.200 millones de inversión en La Rábida.
La compañía también levanta una planta de alcohol isopropílico, la primera de España concebida para usar hidrógeno verde. Permitirá sustituir materias primas fósiles y aportar más valor a la acetona de su complejo químico. El entramado se completa con el Muelle Sur, promovido con Exolum y financiado con 105 millones para canalizar materias primas sostenibles y combustibles renovables a través del Puerto de Huelva.
Huelva y la reindustrialización europea: fortalezas, riesgos y calendario
La doble cita muestra una transformación que ya moviliza capital, empleo, tecnología y contratos. CirCular responde a la necesidad europea de recuperar minerales estratégicos; Onuba abre la producción de hidrógeno a gran escala en Andalucía. Junto a los biocombustibles, la química sostenible y las infraestructuras portuarias, colocan a Huelva entre los territorios capaces de convertir la transición energética en capacidad productiva y competitividad industrial.
El perfil industrial de Huelva introduce una ventaja relevante: no parte de cero. Cuenta con infraestructura química, metalúrgica y portuaria ya existente, algo que reduce la curva de aprendizaje frente a proyectos que arrancan en suelos sin tradición industrial. La combinación de reciclaje avanzado, electrólisis y biocombustibles de segunda generación amplía la cadena de valor tradicional en lugar de sustituirla por completo.
En términos de dependencia exterior, la planta de metales críticos y el hidrógeno verde son complementarios. Europa quiere evitar cuellos de botella en minerales para redes eléctricas y renovables, al tiempo que reduce la importación de moléculas fósiles. La combinación onubense responde a ese doble objetivo con activos físicos, no con simples planes.
El riesgo evidente es la ejecución. Onuba fija su entrada en producción en 2029, y una parte de la capacidad prevista, otros 105 megavatios, queda condicionada a la capacidad eléctrica y a una nueva aprobación empresarial. La decisión final de inversión adoptada en marzo ya despejó la primera fase, pero el calendario puede sufrir presiones por costes, permisos y disponibilidad de infraestructuras de red.
El hito real será comprobar si la planta de biocombustibles de Bio-Oils entra en 2027 según lo previsto y si Onuba mantiene su calendario de 2029. Solo con esa ejecución se podrá medir si Huelva se consolida como nodo exportador de moléculas verdes o si queda atrapada en un ciclo de anuncios sin llegar a producción.





