Las 6 barreras que te impiden firmar una hipoteca antes de los 40 (aunque tengas contrato indefinido)

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El aval ICO cubre la entrada, pero no los impuestos: sigues necesitando ahorro

Concepto creativo de deducciones fiscales usando monedas de chocolate y letras sobre un fondo negro.

El aval del ICO resuelve un problema muy concreto: la entrada. El Estado se coloca como avalista del 20% del valor del inmueble —hasta el 25% si la vivienda tiene calificación energética D o superior—, lo que permite al banco conceder una hipoteca por el 100% del precio y elimina la necesidad de tener ahorrados esos decenas de miles de euros. Es la vía más directa para quien tiene ingresos estables pero no ha podido acumular un colchón, y no cuesta nada al solicitante. Pero el programa tiene un límite que muchas simulaciones pasan por alto: no es una subvención ni un préstamo para gastos, sino una garantía frente al banco. Los impuestos y los costes de la operación quedan fuera de la cobertura y los paga íntegramente el comprador.

Ese paquete —Impuesto de Transmisiones Patrimoniales o IVA según sea vivienda usada o nueva, notaría, Registro de la Propiedad, gestoría y tasación— ronda el 10% del precio de compraventa y varía según la comunidad autónoma. Traducido a cifras, para un piso de 225.000 euros el comprador sigue necesitando unos 22.500 euros disponibles antes de firmar; para uno de 300.000, alrededor de 30.000. Sin ese dinero en la cuenta, el aval no desbloquea la operación por mucho que exista un contrato indefinido y capacidad de pago mensual. A esto se añade que la hipoteca al 100% es más cara mes a mes, porque se devuelve un capital mayor, y que el aval exige cumplir requisitos como tener menos de 35 años, no superar los 37.800 euros brutos anuales por titular y respetar el precio máximo fijado por cada comunidad.

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