La productividad en España: la brecha del 25% con EE.UU. que frena la subida de los salarios

Un informe de Fedea y el Consejo General de Economistas constata que España apenas ha recortado diferencias con Estados Unidos desde los años noventa. El análisis explica cómo esa ineficiencia limita el margen para subir los salarios sin generar inflación.

La productividad española sigue un 25% por debajo de la de Estados Unidos, una brecha que frena los salarios con más fuerza de la que se percibe. Nadie se sorprende ya por los sueldos bajos. La cuestión de fondo es por qué llevan tres décadas estancados.

La respuesta la aporta una jornada reciente organizada por Fedea y el Consejo General de Economistas (CGE). Según los datos presentados, medir la productividad como PIB por hora trabajada coloca a España en torno al 75% de la referencia estadounidense. Un grupo de países europeos formado por Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos y Suecia se aproxima al 97%.

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Una brecha estructural que no cede

El responsable de análisis económico de BBVA Research, Rafael Doménech, sitúa el origen del estancamiento a mediados de los años noventa. Antes de esa fecha, España recortaba distancias con Europa. Después, la convergencia se frenó. Entre 2013 y 2019 hubo una ligera mejora, pero la pandemia volvió a paralizar el acercamiento.

Los expertos apuntan a dos factores estructurales. El primero es la composición sectorial de la economía, muy orientada al turismo y la hostelería. El segundo, casi más decisivo, es el tamaño de las empresas. Doménech lo resume en un dato demoledor: las grandes empresas españolas son el doble de productivas que las microempresas. Mientras, las compañías medianas y grandes operan con niveles de productividad similares a sus equivalentes europeas.

En otras palabras, el problema no son las grandes firmas del IBEX. El problema está en el tejido de microempresas y autónomos, que arrastra la media.

Qué proponen Fedea y los economistas

El presidente del CGE, Miguel Ángel Vázquez Taín, defiende que una economía más productiva amplía la capacidad de generar renta y financiar el bienestar futuro. Su diagnóstico es directo: España tiene empresas, trabajadores, infraestructuras y tecnología, pero no consigue combinarlos hacia los usos más eficientes.

La productividad no es un debate técnico: es el techo que tienen los salarios para subir de forma sostenida sin generar inflación.

Las soluciones que plantean pasan por varios ejes concretos:

  • Reducción de las cargas burocráticas que frenan la creación y el crecimiento de empresas.
  • Mejora del sistema fiscal y de los mecanismos de financiación a empresas.
  • Inversión prioritaria en capital físico productivo y en conocimiento.
  • Formación tecnológica de los trabajadores.
  • Políticas laborales y educativas efectivas, con acento en los conocimientos útiles para el sistema productivo.

Ángel de la Fuente, director ejecutivo de Fedea, insiste en la educación. Los datos del informe PISA refuerzan su tesis: sin una base formativa sólida en competencias básicas, la productividad no despega.

Un freno para el empleo de calidad

El mercado laboral español esconde una paradoja incómoda. El número de ocupados crece con fuerza desde 2021, pero la productividad por hora apenas mejora. Ese desajuste explica por qué buena parte del nuevo empleo se concentra en actividades de bajo valor añadido, con salarios próximos al salario mínimo interprofesional.

No obstante, conviene ser cautos. La relación entre productividad y salarios no es automática. Depende también de la capacidad de negociación de los trabajadores, de la cobertura de los convenios colectivos y del poder de mercado de las empresas. La brecha del 25% con Estados Unidos señala un límite real, no una condena inapelable.

El candidato que quiera mejorar su salario puede hacer algo concreto: orientar su búsqueda hacia los sectores y empresas que invierten en capital productivo. Las firmas que incorporan tecnología tienden a pagar más, precisamente porque generan más valor por hora trabajada.

📝 Cómo enviar el currículum

Este análisis no convoca un proceso de selección concreto, pero deja una hoja de ruta práctica para quienes quieren mejorar su posición laboral en un mercado marcado por la brecha de productividad.

  1. Paso 1: Revisa el portal de empleo de empresas medianas y grandes, especialmente las que invierten en digitalización y formación.
  2. Paso 2: Prioriza tu búsqueda en sectores intensivos en capital productivo: industria, tecnología, energía y servicios avanzados.
  3. Paso 3: Actualiza tu CV destacando competencias tecnológicas, formación continua y experiencia en empresas de mayor tamaño.
  4. Paso 4: Consulta los informes de Fedea y del CGE para identificar los perfiles que los expertos consideran clave para la productividad.
  5. Paso 5: Prepara una carta breve que conecte tu experiencia con la generación de valor: cuál fue el resultado concreto de tu trabajo anterior.

Plazo: No aplica; se trata de una estrategia permanente de búsqueda de empleo. Requisito mínimo: Formación básica en competencias digitales o disposición para adquirirla.


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