Strategy ha acusado a MSCI de discriminación por una propuesta que podría excluir de sus índices a las empresas cuya tesorería está en bitcoin. La compañía de Michael Saylor habla de un segundo ataque a las tesorerías cripto y pide que la medida se retire.
El origen del pulso es una consulta lanzada por MSCI para definir qué es una ‘empresa no operativa’ y dejarla fuera de sus Global Investable Market Indexes, los índices que utilizan muchos inversores institucionales. Si la propuesta prospera, compañías como Strategy quedarían fuera de esos índices. La firma de Saylor y su consejero delegado, Phong Le, han respondido con una carta en la que califican el plan de ‘errado’ y ‘discriminatorio’.
Qué plantea MSCI y por qué la respuesta de Strategy es tan dura
En su misiva, Strategy recuerda que ya en 2025 MSCI intentó excluir a las empresas cuyos activos digitales representaran al menos el 50% del balance. Aquella propuesta fue retirada. Ahora, con la etiqueta de ‘empresa no operativa’, el proveedor de índices vuelve a poner en el foco a las tesorerías en bitcoin. Para Saylor, MSCI ‘continúa discriminando a los negocios de activos digitales’, algo que ‘cuestiona su neutralidad y fiabilidad’.
Strategy niega ser una compañía sin actividad. Cuenta con unos 1.500 empleados en todo el mundo y, según su defensa, usa su bitcoin para crear valor para los accionistas. En sus cuentas, la actividad con bitcoin se reporta como un segmento operativo y sus pérdidas o ganancias como resultados de explotación. La clasificación de MSCI, sostiene la empresa, es ‘arbitraria e inexplicable’.
La firma, antigua MicroStrategy, posee 845.050 bitcoins, la mayor reserva corporativa de la criptomoneda. A los precios actuales, esa posición ronda los 65.800 millones de dólares. Las acciones de Strategy en el Nasdaq subieron un 4% el lunes, aunque en el acumulado del año siguen un 15% abajo.
El debate no es solo contable: define qué empresas pueden entrar en el radar de los fondos institucionales y bajo qué criterios.
El precedente de 2025 y la pelea por la clasificación contable
No es la primera vez que MSCI y Strategy cruzan acusaciones. La propuesta de 2025, que vinculaba la exclusión al porcentaje de activos digitales en el balance, fue retirada tras las críticas. La nueva consulta cambia el argumento: ya no habla de bitcoin como activo financiero, sino de ‘empresas no operativas’. Es una diferencia relevante, porque traslada la discusión desde la contabilidad del activo hacia la naturaleza del negocio.
Para Strategy, el movimiento es una forma indirecta de castigar a las tesorerías bitcoin. La empresa defiende que su negocio no es pasivo: mantiene una plantilla global, opera un segmento de software y considera su bitcoin una herramienta activa de gestión de tesorería. Si MSCI la define como no operativa, el precedente podría alcanzar a otras compañías que han incorporado cripto a sus balances, aunque ni de lejos con la misma escala.
Hay un dato que ayuda a dimensionar la disputa. Strategy no se juega su supervivencia con la inclusión en los índices: la propia carta reconoce que la exclusión ‘no tendría un impacto material’ en su negocio. Lo que sí está en juego, según la empresa, es la reputación de MSCI como proveedor neutral. Ese argumento no es menor: los índices son la puerta de entrada de miles de millones de euros en inversión pasiva y muchos fondos replican sus composiciones sin juzgar caso a caso.
Qué está en juego para las tesorerías en bitcoin
La batalla entre Strategy y MSCI se parece a otras que ha vivido el cripto desde que entró en los balances corporativos. Cuando una empresa decide sustituir parte de su caja por bitcoin, asume una doble condición: la de negocio tradicional y la de vehículo de exposición al activo digital. Los índices no han sabido muy bien dónde colocarla.
En el fondo, el asunto no es técnico, sino de acceso al capital institucional. Quedar fuera de los índices no impide a Strategy seguir cotizando o financiarse, pero reduce la visibilidad ante fondos pasivos y de jubilación que replican el MSCI sin analizar cada valor. Para las tesorerías en bitcoin, aceptar una clasificación de ‘empresa no operativa’ sería validar una etiqueta que podría extenderse a otras compañías.
La respuesta de Strategy es tan jurídica como narrativa: pide a los inversores que lean la carta y apoyen su posición. Sabe que buena parte del pulso se libra en la opinión pública institucional. No hay una decisión tomada aún, pero el alcance de la consulta va más allá de una sola empresa. Si MSCI persiste, definiría durante años cómo los grandes índices tratan a las empresas que han convertido bitcoin en una parte central de su balance.





