Madrid esconde un plan de otoño que muchos turistas se pierden por no saber cuándo ir

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Cementerio de San Isidro: arte funerario el Día de Todos los Santos

Estatuas y tumbas en un tranquilo cementerio en El Puerto de Santa María, España.

El Cementerio de San Isidro, levantado en 1811 en el Cerro de las Ánimas a espaldas de la ermita del santo, es el camposanto más antiguo de Madrid que sigue en uso y está declarado Bien de Interés Cultural. Sus 120.000 metros cuadrados repartidos en nueve patios forman un museo al aire libre de escultura y arquitectura funeraria de los siglos XIX y XX, con el Patio de la Purísima Concepción como gran joya: allí se concentran panteones neogóticos, neomudéjares y clasicistas encargados por la aristocracia isabelina, que convirtió este lugar en su última morada de prestigio. La obra cumbre es el panteón Girao, concluido en 1911, firmado por el escultor Agustín Querol y el arquitecto Ignacio de Aldama, con su sarcófago coronado por una cruz y las catorce figuras modernistas que lo erigen en la pieza más representativa del modernismo madrileño.

El Día de Todos los Santos es la fecha en la que este rincón cobra todo su sentido: las familias madrileñas acuden con crisantemos a honrar a los suyos, y el visitante contempla un cementerio vivo, lejos de las rutas turísticas habituales. Bajo los cipreses reposan José Ortega y Gasset, Andrés Segovia, Concha Piquer, la Fornarina, la duquesa de Alba y familiares de Goya, nombres que desgranan las visitas guiadas de dos horas que se celebran los fines de semana (8 euros, 6 la reducida y gratis hasta los 12 años), con recaudación destinada a restaurar los monumentos; el aforo es limitado y se reserva en info@cementeriodesanisidro.com. Abre todos los días de 9:00 a 15:00, con metro Marqués de Vadillo (L5) y autobuses 17, 25, 34, 35, 50, 118 y 119 como acceso.


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