La Ley de Segunda Oportunidad permite exonerar hasta 10.000 euros de deuda con Hacienda por deudor, aunque con una letra pequeña importante.
Los primeros 5.000 euros de deuda pública se perdonan al 100%; del resto, solo la mitad se exonera hasta alcanzar ese tope de 10.000. Esa es la regla general para las deudas contraídas con la AEAT, las Haciendas Forales y la Seguridad Social.
No todo se perdona.
Qué deudas con Hacienda se pueden exonerar y con qué tope
La diferencia con las deudas privadas crea un agravio comparativo: quien debe a un particular puede ver perdonado un porcentaje mayor, mientras que con Hacienda el techo es de 10.000 euros.
Si un autónomo arrastra 15.000 euros de deuda con la AEAT, los primeros 5.000 se perdonan enteros; de los 10.000 restantes solo se exoneran 5.000, con lo que el perdón total queda en 10.000 y aún quedaría una parte pendiente.
Ojo con este tope.
De cada 100 euros por encima de 5.000, Hacienda solo perdona 50. Si la deuda es pequeña, el proceso puede costar más de lo que se recupera.
Esa es la letra pequeña: no es que se perdonen 10.000 euros de cualquier cuantía; el mecanismo se aplica por tramos y solo hasta el límite.
Quién puede pedir la Segunda Oportunidad con deuda pública
Además de acreditar la insolvencia actual o inminente, el deudor debe actuar con transparencia, justificar la buena fe y aportar toda la documentación sin ocultar bienes ni ingresos, según explica Almudena Argüelles Mora, de Unive Abogados.
En las deudas con el Estado hay más requisitos: ser persona física empadronada en en España, no tener antecedentes por delitos socioeconómicos ni infracciones graves o muy graves ante la Agencia Tributaria o la Tesorería de la Seguridad Social, y no haber sido condenado como culpable en un concurso de acreedores.
También se mira la frecuencia: solo se puede obtener el perdón si es la primera exoneración, o si han pasado al menos cinco años desde la última y se liquidó todo el patrimonio, o dos años si el perdón llegó mediante un plan de pagos.
La buena fe se examina.
Cuánto cuesta pedirla y cuándo no compensa
Acogerse a la Segunda Oportunidad no conlleva el pago de costas procesales, pero sí exige asumir honorarios. Según Raúl García Rogel, los abogados especializados cobran entre 1.000 y 3.000 euros, a los que se suman 200-250 euros de procurador si es obligatorio y gastos registrales y de publicaciones, normalmente reducidos.
El propio experto avisa: con deudas reducidas, normalmente inferiores a 10.000 euros, no compensa económicamente acogerse a este procedimiento. Hay que analizar cada caso, sobre todo en deuda pública, porque la Segunda Oportunidad puede no ser la alternativa más rentable.
Las cuentas mandan.
El techo de 10.000 euros deja fuera a parte de la deuda del autónomo
La Segunda Oportunidad nació como una vía de rescate para personas físicas insolventes y la normativa concursal la consolidó como un derecho, no como un favor del acreedor. Sin embargo, el trato de la deuda pública vuelve a marcar distancias: Hacienda y la Seguridad Social no perdonan igual que un banco.
Para un autónomo que arrastra deudas públicas de 20.000 o 30.000 euros, el límite de 10.000 es claramente insuficiente; para deudas inferiores, los honorarios y gastos pueden comerse la ventaja de la exoneración. La decisión de entrar en el mecanismo depende del pasivo total, del tipo de acreedor y de los honorarios del despacho.
El análisis debe ser individual.
Guía rápida del trámite
- 📅 Plazos: Sin plazo de solicitud; la Segunda Oportunidad se pide cuando se acredita la insolvencia actual o inminente.
- ✅ Requisitos clave: Persona física empadronada en España, con insolvencia y buena fe; sin antecedentes ni infracciones graves.
- 🌐 Dónde solicitarlo: Mediante procedimiento judicial con abogado especializado; el trámite no tiene costas procesales.
- 💰 Importe o coste: Hasta 10.000 euros exonerables por deudor (primeros 5.000 al 100% y resto al 50%); honorarios de 1.000 a 3.000 euros.
- ⚠️ Error a evitar: Pedir el perdón cuando la deuda pública es inferior a 10.000 euros: los honorarios pueden superar lo recuperado.




