5El Capricho: el parque secreto que atrapa el otoño
Entre Barajas y el aeropuerto, tras los muros de la finca de Alameda de Osuna, se esconde el único jardín romántico de Madrid: El Capricho, 14 hectáreas concebidas entre 1784 y 1839 por la duquesa de Osuna, María Josefa Alonso Pimentel, mecenas de Goya. Su nombre no alude al antojo, sino a la obra de arte caprichosa, fuera de toda norma, y su acceso restringido —solo abre sábados, domingos y festivos, con entrada gratuita— refuerza ese aire de secreto. En otoño, de octubre a marzo, el horario se acorta (de 9:00 a 18:30), pero la luz baja y las nieblas de octubre que se posan sobre la zona boscosa junto al estanque convierten el paseo en un cuadro: plátanos, cedros, castaños de Indias y más de medio centenar de especies viran a ocres y dorados en un escenario que mezcla jardín francés, inglés e italiano, con templetes, laberinto y ría incluidos.
Lo que hace de El Capricho una parada obligada en otoño es que cada rincón suma capas de historia. Bajo la apariencia bucólica se esconde el búnker de la Posición Jaca, cuartel general republicano durante la Guerra Civil, visitable con guía gratuita los fines de semana previa reserva en la web municipal: una experiencia de hormigón y pasillos estrechos que contrasta con los caprichos dieciochescos, del Abejero a la Casa de la Vieja o el templete de Baco. Además, tras años de obras, el palacio de los duques reabrirá en otoño de 2026 convertido en museo, tras una inversión de más de nueve millones de euros. Saber cuándo ir marca la diferencia: los fines de semana festivos de octubre llenan sus senderos, así que conviene madrugar, y no vale improvisar un picnic, porque la normativa prohíbe comer en el interior y también la entrada de animales. Planear la visita forma parte del ritual, y esa exigencia es justo lo que hace que un paseo de octubre entre plátanos dorados se viva como un privilegio.



