Spotify ha dado un giro de 180 grados en su política respecto a los artistas y las canciones creadas con inteligencia artificial. La empresa sueca, que ha ido marcando tendencia en cómo manejar esta nueva tecnología en el mundo de la música, ha creado una nueva categoría que identificará los temas y los perfiles que estén construidos primordialmente con IA, pero además promete alejarlos de sus playlists y de las recomendaciones automáticas, mostrándolos solo a los usuarios que busquen expresamente los perfiles señalados.
Es un movimiento que ha generado preocupación entre algunos sectores de la industria musical que han invertido en la creación de contenido con IA, pero que también ha sido visto como una buena noticia entre discográficas y artistas. El problema, por supuesto, es que los datos de la plataforma sueca muestran que, una vez que se revela que el perfil de un artista está diseñado con inteligencia artificial, el interés de los oyentes se desmorona, y más aún su disposición a pagar por la música o los productos derivados del mismo.

Así lo confirma también un reciente estudio de Jana Friedrichsen, Julia Schwarz y Michel Clement publicado a través de CESifo. En su investigación se muestra que, cuando a los oyentes no se les revela el origen de la música, están dispuestos a pagar considerablemente más (alrededor de 0,55 euros). Sin embargo, al revelarles explícitamente que la canción fue hecha por una IA, su valor percibido cae de forma drástica (a poco más de 0,35 euros).
«Existe un riesgo para las plataformas de streaming, ya que la música generada por IA podría disminuir la disposición a pagar si las canciones se etiquetan como generadas por IA, lo que reduciría el fondo de regalías. Estas observaciones pueden generalizarse a otras industrias que dependen de plataformas globales que ofrecen una amplia variedad de contenido digital a los clientes mediante un modelo de suscripción. Por ejemplo, en la industria editorial, las plataformas de libros electrónicos también se enfrentan a un gran número de libros generados por IA», sentencia el estudio.
La importancia de informar al oyente
En cualquier caso, la industria sigue buscando opciones para manejar la llegada de la música creada con IA. Además, se busca la distinción entre piezas creadas únicamente con herramientas de inteligencia artificial generativa o aquellas que suman este tipo de funciones a otro tipo de herramientas de producción. Es un equilibrio complejo, sobre todo para una plataforma que hasta hace poco daba espacio a canciones de figuras como Tocanna para sumar más contenido en sus playlists.
Además, la empresa sigue apostando por otro tipo de herramientas de inteligencia artificial, como su DJ digital o la opción de convertir una playlist en un mixtape a través de mezclas automatizadas. Es un equilibrio complejo para la compañía entre saber qué tipo de herramientas permitir y cuáles requieren ser apartadas o, al menos, señaladas para mantener una buena relación con los usuarios.
Luminate también avisa a Spotify de las dudas sobre la inteligencia artificial
Las dudas alrededor de los artistas creados con IA ya estaban presentes en el más reciente informe de la empresa especializada en la industria musical Luminate. Según el documento, el interés general de los consumidores por escuchar música generada por IA ha disminuido en los últimos meses, pasando de un descenso neto del 13 % en mayo a un descenso del 20 % en noviembre. Esta tendencia afecta a todas las generaciones, y los grupos demográficos de mayor edad siguen siendo los más reacios a la IA en la música. Sin embargo, el interés entre la Generación Alfa y la Generación Z fue el que más se deterioró, cayendo 10 puntos porcentuales, del descenso neto del 6 % al 16 %.

Por tanto, en este panorama, y con la plataforma creando playlists especializadas para «artistas» artificiales creados con IA como Tocanna —incluso si esta apenas tiene unos 110 000 oyentes mensuales, dato en el que se ha estancado y que muestra que cada una de sus nuevas canciones genera menos reproducciones que la anterior, pasando de más de un millón y medio de reproducciones de «Latina Kawaii» a las menos de 100 000 de la reciente «Tsunami»—, la creación digital no se queja del mal pago por reproducción.
El filtro para el top viral de España
Al menos en España, es evidente que la medida era necesaria. Ya este año se ha señalado que las canciones creadas con plataformas de inteligencia artificial se habían colado en las listas de éxitos virales del país, lo que había generado críticas de portales especializados. No es un dato menor, sobre todo porque, a pesar de los problemas de la industria, la inversión en tener grandes artistas en una discográfica sigue siendo clave, como lo ha demostrado el fichaje de Amaia por parte de Sony Music en los últimos meses.
Además, en los últimos años, artistas independientes como King Gizzard & The Lizard Wizard, Godspeed You! Black Emperor o una lista de más de 160 grupos de rock vascos encabezados por Fermín Muguruza han abandonado la plataforma. Lo cierto es que Spotify está en un punto en el que, si un artista grande decide hacerle un boicot, tendrá un problema real, y ya hay amenazas, como el caso de Café Tacvba en México, que se encuentra negociando con sus discográficas para retirar sus canciones de la plataforma, o los de Billie Eilish y Paramore, que han pedido que sus canciones no se puedan escuchar en la plataforma en Israel.
De momento, todo parece indicar que la plataforma quiere cubrir estos espacios con canciones hechas con IA y sin que los usuarios lo sepan, pues sus propios datos muestran que, cuando los usuarios se enteran de estas situaciones, toman distancia, y que incluso el público típico del contenido de inteligencia artificial —las generaciones Z y Alfa— empieza a verlo con malos ojos.




