Lynas Rare Earths: la minera que rompe el monopolio chino de las tierras raras

La planta de Lynas en Malasia se ha convertido en la mayor instalación de procesamiento de tierras raras fuera de China. CNBC International recorrió sus instalaciones y habló con Amanda Lacaze, la ejecutiva que rescató a la minera.

A simple vista, la localidad malaya donde se ubica la planta de Lynas Rare Earths parece muy alejada de las tensiones geopolíticas que atraviesan la economía global. Sin embargo, a pocos kilómetros de esa calma aparente opera una compañía que se ha vuelto central en la batalla por diversificar las cadenas de suministro de tierras raras.

CNBC International accedió recientemente a sus instalaciones y conversó con Amanda Lacaze poco antes de que dejara el cargo de consejera delegada. En esa visita, la empresa mostró por qué se ha convertido en el mayor centro de procesamiento de tierras raras fuera de China, un país que aún controla alrededor del 85% del refinado mundial de estos materiales.

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Una crisis financiera convertida en punto de partida

Cuando Lacaze asumió la dirección en 2014, Lynas estaba al borde del colapso. Las cuentas de aquel ejercicio, recordó la propia ejecutiva, reflejaban alrededor de 38 millones de dólares australianos en caja frente a una deuda superior a los 440 millones. La planta, valorada en unos mil millones de dólares, no estaba operativa y la relación con los acreedores era difícil.

Lacaze explicó que no dudó en dar un paso al frente: consideró que si el negocio caía, el único afectado no sería un inversor lejano, sino el técnico del horno túnel que quedaría sin empleo. A partir de ahí, el equipo se centró en descomponer cada problema en partes manejables y en explicar a la plantilla cómo podía contribuir a la recuperación.

El respaldo japonés que abrió una ruta alternativa a China

El recorte de costes por sí solo no bastaba. La compañía necesitaba capital y un socio comercial. Ahí apareció Japan Australia Rare Earths, una alianza entre la agencia estatal japonesa de recursos y un conglomerado comercial, que en 2011 aportó 250 millones de dólares entre préstamos y capital. En 2023 añadió otros 130 millones.

Según la ex directiva, Japón no solo rescató a Lynas: ayudó a construir una alternativa real al dominio chino. El país desarrolló tecnologías clave de imanes, perdió después cuota de mercado frente a China y ahora busca recuperar capacidades mediante una cadena más diversificada. Para 2026, Lynas ha acordado suministrar a Japón el 75% de su producción de tierras raras medias y pesadas.

No creo demasiado en la presión: si tienes un desafío, lo mejor es volcar toda tu energía en afrontarlo, no en sentarte a pensar en lo difícil que es.

— Amanda Lacaze, ex consejera delegada de Lynas

Las bolsas que hacen tangible la cadena de suministro

Dentro del almacén, la cadena de valor dejó de ser abstracta. Cada saco apilado contiene una tonelada métrica de óxidos de tierras raras ya separados, listos para enviarse a fabricantes de todo el mundo. Entre ellos están los compuestos destinados a los imanes permanentes de alta potencia que llevan los vehículos eléctricos y las turbinas eólicas.

Con el precio publicado en Asian Metal en torno a 100 dólares por kilo, una sola bolsa de 1.000 kilos puede valer cerca de 100.000 dólares. La demanda crece rapidamente, alrededor de un 10% anual, explicaron desde la compañía, y el almacén rara vez se llena porque la producción sale de inmediato.

Residuos radiactivos, licencia y confianza pública

El procesamiento de tierras raras genera residuos con material radiactivo natural. Ese ha sido durante más de una década el centro de protestas y escrutinio regulatorio en Malasia. En marzo de 2026, las autoridades renovaron la licencia de operación por diez años, pero con condiciones más duras y una revisión completa a los cinco años.

La compañía deberá dejar de producir residuos radiactivos para 2031 y tratar cualquier residuo generado durante los primeros cinco años antes de su eliminación. Lacaze defendió que se maneja con hechos y no con fantasías: la tierra es radiactiva y el mineral procesado, con unos 2.000 millones de años de antigüedad, presenta niveles muy bajos.

Sostuvo además que cualquier actividad industrial puede gestionarse de forma segura o no, y que la cultura de la empresa exige que las operaciones sean seguras para los trabajadores, las comunidades y el entorno. Los monitores de radiación en ciertas zonas, añadió, nunca han superado los umbrales establecidos.

Imanes y metales más allá de China

La estrategia hacia 2030 apunta a impulsar la fabricación de metales e imanes fuera de China. En lo que va de año, la minera ha anunciado alianzas con dos empresas surcoreanas: Jlink y LSL. Con LSL se centrará inicialmente en la producción de metales; con Jlink desarrollará una planta en Malasia.

Preguntada sobre si la brecha tecnológica con China se ha cerrado, Lacaze respondió con matices. Reconoció que un gran productor chino sigue ligeramente por delante en un par de áreas, pero aseguró que Lynas es un segundo jugador muy cercano y que algunos procesos de su propio diagrama de flujo ya están por delante.

El relevo y una reflexión sobre liderazgo femenino

Después de doce años al frente, Lacaze dejó la dirección ejecutiva. Sobre su legado, se mostró escéptica con la idea de dejar una huella visible: comparó la salida de una empresa con sacar la mano de un cubo de agua, se deja de ver de inmediato. Prefirió medir su paso por Lynas por la capacidad que hoy tienen sus equipos para hacer cosas que hace doce años no podían.

También habló de género con franqueza. Recordó que en cada sector en el que trabajó —bienes de consumo, químicos, agricultura o comunicaciones— el liderazgo estaba dominado por hombres. Aceptó el reto en minería, dijo, para demostrar que existía una forma distinta de dirigir empresas. Su mayor satisfacción, explicó, sería que las nuevas generaciones puedan imaginar a una mujer al frente de una minera sin esfuerzo.

La visita de CNBC International llega en un momento en que Occidente y sus aliados buscan reducir la dependencia de los imanes y minerales controlados por Pekín. Que Lynas haya logrado escalar fuera de China no elimina todos los riesgos: la licencia malaya sigue condicionada y la competencia tecnológica china no ha desaparecido. Pero su evolución ofrece una prueba de que construir cadenas alternativas es posible, aunque sea lenta, cara y sujeta a tensiones regulatorias.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de CNBC International en YouTube.

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