Bitcoin se blinda ante la computación cuántica: primera transacción post-cuántica sin fork

El hito, impulsado por la Fundación Starknet, no requirió horquillas ni cambios en el protocolo. La firma se generó con un método de StarkWare y fue minada por MARA.

Bitcoin ha estrenado su primera transacción resistente a la computación cuántica sin tocar el protocolo de la red. La Fundación Starknet anunció el hito durante el evento Bitcoin Asia en Hong Kong, según recoge Bitcoin Magazine.

Se trata de un logro con pocos precedentes. La transacción, bautizada como QSB (Quantum Safe Bitcoin), se minó en la mainnet de Bitcoin sin necesidad de una horquilla suave ni dura. Tampoco hizo falta actualizar el núcleo del software que utilizan los nodos.

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Qué ha pasado: la primera transacción post-cuántica de Bitcoin

La amenaza de un ordenador cuántico suena lejana, pero es una de las pocas capaces de romper la criptografía que protege las claves públicas de Bitcoin. Un equipo suficientemente potente podría falsificar una firma y robar fondos durante los instantes en que una transacción espera confirmación.

El método presentado esta semana nace de una idea del investigador Avihu Levy, de StarkWare. Las transacciones de Bitcoin esperan unos segundos en una cola pública antes de confirmarse. En esa ventana exponen material criptográfico vulnerable a un ataque cuántico.

La solución evita aceptar la primera firma válida. En su lugar, genera millones de firmas candidatas hasta dar con una que no expone ese material vulnerable mientras la transacción aguarda. Esta técnica, conocida como signature grinding, es deliberadamente costosa en términos de computación: producir una sola transacción puede llevar horas.

  • No requiere horquillas ni cambios en el protocolo de Bitcoin.
  • Genera millones de firmas candidatas hasta hallar una segura.
  • El coste computacional es alto: una transacción tarda horas.

Cómo funciona la firma resistente a ordenadores cuánticos

Ese coste es justo el escudo. QSB introduce una nueva autorización basada en hash, de modo que incluso si un atacante tuviera las claves privadas de un fondo, no podría autorizar un movimiento fraudulento.

La defensa cuántica de Bitcoin deja de ser un debate académico para convertirse en una transacción real y minada.

Los nodos ordinarios de Bitcoin aún no reconocen este formato no estándar. La transacción no pudo entrar en la mempool (la lista pública de transacciones pendientes) y se entregó directamente a un minero dispuesto a aceptarla.

El minero elegido fue MARA, a través de su servicio Slipstream, especializado en este tipo de operaciones no convencionales. El responsable de crecimiento de la Fundación Starknet, Damian Chen, presentó la solución este jueves en Hong Kong y la definió como la primera transacción post-cuántica real sobre la red principal de Bitcoin.

Los investigadores llevan años advirtiendo de que Bitcoin necesitará, tarde o temprano, una actualización para hacer frente a la computación cuántica. Algunas firmas de capital riesgo del sector cripto piden acelerar los trabajos mientras los desarrolladores más veteranos responden que los ordenadores cuánticos actuales apenas han demostrado cálculos triviales y que todavía hay margen.

Qué significa para el inversor y qué riesgos quedan

El precedente importa porque ofrece un camino intermedio. Hasta ahora, blindar Bitcoin contra la computación cuántica se planteaba como un debate de protocolo: había que esperar a un consenso global que podía tardar años. QSB demuestra que se pueden asegurar fondos concretos sin esperar a ese proceso.

Esa calma no es complacencia. La propia comunidad admite que el avance cuántico podría llegar de forma inesperada, como ocurrió con la inteligencia artificial. Por eso soluciones como QSB tienen valor para custodios, fondos y tesorerías corporativas con exposiciones grandes.

El precio a pagar es la fricción. Una transacción de este tipo tarda horas en producirse y depende de mineros dispuestos a aceptar formatos no estándar. No es aún una herramienta para el usuario medio, sino para grandes actores. El hito es real, pero su adopción masiva no será inmediata.

El camino parece claro: primero blindar tesorerías expuestas, después estandarizar el formato y, solo al final, plantear cambios en el protocolo si la amenaza cuántica se materializa. La primera transacción post-cuántica de Bitcoin no cierra ese debate, pero demuestra que existe un carril intermedio entre el pánico y la parálisis.


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