Robot humanoide récord: China bate a Usain Bolt en los 100 metros de las Olimpiadas de robots

El robot Tiangong Ultra firma 9,39 segundos y Lightning entra segundo con 9,47, ambos por delante de la plusmarca de Usain Bolt. La cita de Pekín reúne a 2.056 robots de 16 países y consolida a China como epicentro de la robótica.

La segunda edición de los World Humanoid Robot Games arranca con un robot humanoide récord: 9,39 segundos en 100 metros. El tiempo supera los 9,58 segundos de Usain Bolt en Berlín 2009 y mete presión a una cita que reúne a 2.056 robots de 16 países en Pekín.

Claves de la operación

  • Un robot humanoide chino pulveriza la plusmarca de Bolt. Tiangong Ultra gana la manga de 100 metros en 9,39 segundos y Lightning entra segundo con 9,47, ambos por delante del récord humano.
  • El formato de la competición se multiplica por cuatro. Hay 1.301 pruebas, 666 equipos y 2.056 robots procedentes de 16 países, con pruebas en entornos reales como fábricas y hospitales.
  • China consolida la robótica humanoide como prioridad industrial. El 15º Plan Quinquenal la sitúa al nivel de la computación cuántica y la fusión nuclear hasta 2030 como industria estratégica.

El pulso chino por el liderazgo humanoide

La carrera de 100 metros lisos que ha ganado Tiangong Ultra no se entiende sin contexto industrial. El robot del Beijing Humanoid Robot Innovation Center pasó de 21,50 segundos en 2025 a 9,39 en esta edición. La mejora interanual es un argumento comercial tan potente como el récord en sí.

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No fue el único. Lightning, el desarrollo propio de la firma de móviles Honor, entró segundo con 9,47 segundos y ya había marcado 9,32 en las previas. Dos máquinas chinas superaron la barrera humana de Usain Bolt en una sola manga. La velocidad punta de Lightning, 14,5 metros por segundo, supera con creces los 10,44 metros por segundo del jamaicano en su récord de Berlín.

El evento se celebra en en el Óvalo Nacional de Patinaje de Velocidad de Pekín y, según los organizadores, se prolonga hasta el 26 de agosto. Hay 1.301 pruebas, 666 equipos y 2.056 robots de 16 países, cuatro veces más que en la primera edición de 2025. La organización ha dividido la competición en 51 eventos: 30 competitivos y 21 basados en escenarios reales.

China está colocando la robótica humanoide en el centro de su política industrial. El 15º Plan Quinquenal la reconoce como prioridad estratégica hasta 2030, al mismo nivel que la computación cuántica o la fusión nuclear. Pekín dispone además de un plan propio para acelerar la adopción de estos sistemas en fábricas, hospitales y comercios.

China no compite por la medalla: compite por instalar la idea de que sus robots ya están listos para venderse.

El desenlace deportivo tiene una lectura de mercado evidente. Honor y Xiaomi Robotics no son fabricantes de robots por casualidad. Tiangong Ultra nace de X-Humanoid, participado en un 43% por capital estatal chino y con Xiaomi Robotics y UBTech repartiéndose el resto, según Reuters. El robot de Honor estiró sus piernas diez centímetros respecto al modelo anterior para competir en esta edición.

La competición como escaparate comercial, no solo deportivo

Detrás de los récords hay una constelación industrial capaz de fabricar a escala. Unitree Robotics, que dominó la primera edición con 11 medallas, no compite sola. Booster Robotics equipó a los 80 robots de la ceremonia de apertura; UBTech, AgiBot, Fourier y EngineAI destacan por su volumen y disponibilidad comercial. El evento sirve para exponer qué tareas ejecutan los robots en modo autónomo y cuáles todavía requieren control humano.

Forbes lo ha leído como un mapa de mercado: China está mostrando los sectores en los que sus robots ya están maduros para la venta y los que siguen verdes. Las pruebas en entornos reales —fábricas, hoteles, viviendas o hospitales— son el escaparate de un ecosistema que aspira a facturar, no solo a batir marcas.

Esa ambición se alinea con la salida a bolsa de Unitree, coincidente con el evento. La robótica humanoide china busca financiación internacional y contratos corporativos, y un evento televisado es un escaparate con más impacto que cualquier ronda de demostración.

Análisis: China consolida su apuesta; Europa observa desde fuera

Seguimos con atención este tipo de competiciones porque revelan el estado real de una industria. La mejora de Tiangong Ultra en un año no es lineal ni inocente; es el resultado de una política industrial que financia infraestructura, talento y demanda pública al mismo tiempo.

El contraste con España es elocuente. No hay ninguna empresa del IBEX 35 con una posición comparable en robótica humanoide. La robótica industrial española se ha centrado en la movilidad autónoma de almacén, con ASTI Mobile Robotics como referencia histórica, adquirida por ABB. Mientras China organiza unos Juegos Mundiales con 2.056 robots, Europa discute regulación y fabricación con años de retraso.

Para Europa, el riesgo no es quedarse sin medallas: es quedarse fuera de la cadena de suministro de una tecnología que Pekín ha declarado estratégica hasta 2030. La próxima cita es la conclusión del evento, el 26 de agosto, y el mercado leerá con lupa los avances en autonomía real de los robots en escenarios no deportivos.


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