Nokia ha confirmado el desmantelamiento de todas sus operaciones en China antes de que finalice 2026, un repliegue que deja al fabricante finlandés con solo una división reducida de servicios posventa en el país.
Un repliegue escalonado por Pekín, Shanghái y Hangzhou
El plan, adelantado por el diario hongkonés South China Morning Post y confirmado por la propia multinacional nórdica, afectará a las divisiones de redes móviles y de infraestructura de red en China continental. Los despidos se ejecutarán por fases y quedarán mayoritariamente completados al cierre del ejercicio, según fuentes cercanas a la operación citadas por el medio chino.
La dirección de Nokia comunicó la medida a los empleados mediante una videoconferencia interna emitida desde Helsinki a principios de agosto. El cese de actividad alcanzará a delegaciones e instalaciones de Pekín, Shanghái, Chengdu, Qingdao y Hangzhou. Al cierre de 2025, la empresa registraba 7.200 trabajadores en la región de Gran China, que abarca China continental, Hong Kong y Taiwán.
El repliegue se produce días después de que la publicación especializada Light Reading revelara la clausura del centro de I+D de Nokia en Hangzhou, una decisión que elimina 1.600 puestos de trabajo y que la firma enmarca en la alineación de sus operaciones chinas con el modelo operativo global.
Tras la reestructuración, la compañía únicamente mantendrá activa una división reducida para prestar servicios posventa en la zona. El resto de la huella operativa desaparecerá antes de fin de año.
La salida de Nokia de China supone la retirada casi completa de un mercado donde el grupo estuvo presente durante más de cuatro décadas. El portavoz de la firma admitió ante el South China Morning Post que el negocio en China se ha reducido de forma constante en los últimos años.
La retirada de Nokia no responde solo a la competencia local: es la respuesta europea a un mercado que ya veta a los proveedores occidentales por criterios de seguridad estatal.
En términos estrictos de facturación, el golpe es evidente. Los ingresos de Nokia en China descendieron desde los 1.840 millones de euros de 2019 hasta los 913 millones del pasado ejercicio. En ese mismo periodo, la aportación de China a los ingresos globales del grupo pasó del 7,9% al 4,6%, lejos del máximo histórico de 7.620 millones alcanzado en 2010.
Una cuota de mercado conjunta del 3% para los nórdicos
El retroceso responde al giro institucional de Pekín. Las agencias gubernamentales y las corporaciones estatales chinas han priorizado de forma creciente el equipamiento y la infraestructura de proveedores locales, en pleno despliegue comercial del 5G. La exclusión se formalizó con la notificación oficial a Nokia sobre su veto en licitaciones públicas de infraestructura nacional por razones de seguridad estatal.
El repliegue se enmarca en la desconexión tecnológica entre Occidente y Pekín, acelerada por las sanciones de Estados Unidos y de varios países europeos a Huawei Technologies y ZTE. La respuesta europea se traduce en menos fábricas, menos equipos y menos I+D en territorio chino.
| Magnitud | 2019 | Pasado ejercicio | Variación |
|---|---|---|---|
| Facturación de Nokia en China | 1.840 millones de euros | 913 millones de euros | -50,4% |
| Peso de China en ingresos globales | 7,9% | 4,6% | -3,3 puntos |
Ericsson ha aplicado un repliegue similar. El rival sueco recortó más de 3.500 empleos en China entre 2022 y 2025, un tercio de su plantilla local previa, y vendió instalaciones de I+D en Nanjing. Sus ventas en territorio chino cayeron de 18.700 millones de coronas suecas (1.700 millones de euros) en 2020 a 8.200 millones de coronas el pasado año.
En conjunto, Ericsson y Nokia han recortado más de 8.500 empleos en China desde 2021, un descenso del 37% de su fuerza laboral combinada en la zona. La cuota de mercado conjunta de ambos proveedores nórdicos se redujo a cerca del 3% al cierre del pasado año, frente al 10% que mantenía solo Ericsson en 2019.
Nokia también ha cerrado capítulos industriales en China. A finales del pasado año asumió el control total de Nokia Shanghai Bell, la empresa conjunta que mantenía con la estatal China Huaxin. Para absorber la filial dentro de su estructura global reservó 350 millones de euros en costes de integración hasta finales de 2026, con un ahorro de costes anual proyectado de unos 200 millones de euros.
La deslocalización industrial de ambos grupos es ya una realidad. Nokia vendió en 2024 sus instalaciones de producción en Suzhou y reorientó inversiones hacia plantas en Estados Unidos, Finlandia e India. Ericsson concentró su capacidad productiva en instalaciones automatizadas estadounidenses, mercado que pasó de aportar el 25% de sus ingresos al 41% en 2025.
La reubicación industrial de Europa y el coste de salir de China
La salida de Nokia se suma a las reestructuraciones de otras corporaciones tecnológicas occidentales en el país. IBM cerró sus unidades principales de I+D en China en 2024, con más de 1.000 empleados afectados. Microsoft clausuró filiales y trasladó personal investigador de inteligencia artificial fuera del país. Amazon desmanteló sus laboratorios de desarrollo en Shanghái.
Más allá del titular, el repliegue tiene una lectura contable clara: Nokia abandona un mercado que ha dejado de aportar escala y que ya condicionaba su acceso a los operadores estatales. Los 913 millones de facturación del pasado ejercicio representan menos de la mitad de los ingresos de 2019, y el país ya no es un motor de crecimiento para el grupo.
El contraste con Ericsson refuerza la tesis de que la desconexión beneficia poco a corto plazo. Ambas compañías pierden masa industrial en Asia y asumen costes de integración, aunque también reducen exposición a un mercado donde el regulador chino ha cerrado la puerta a los proveedores no locales. El ahorro proyectado de 200 millones anuales en Nokia Shanghai Bell amortigua parte del impacto.
Desde la óptica del inversor, la salida de China es una decisión defensiva con coste conocido. Nokia ya ha provisionado los gastos de integración y concentra su capacidad en regiones con demanda estable. La clave estará en si la simplificación geográfica compensa la pérdida de ingresos en el mayor mercado asiático.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El ritmo de cierre de sedes y despidos antes del 31 de diciembre de 2026, y el coste final de integración de Nokia Shanghai Bell.
- Reacción del valor: El mercado ya descuenta la débil contribución de China; el foco se desplaza al ahorro anual de 200 millones de euros.
- Precedente sectorial: Ericsson redujo un tercio de su plantilla china entre 2022 y 2025, lo que anticipa el impacto operativo y la duración del ajuste.




