Ethereum ya prepara su próximo gran salto técnico. Los desarrolladores del protocolo han empezado a revisar 66 propuestas de mejora —las llamadas EIP, Ethereum Improvement Proposals— para definir el alcance de Hegotá, la actualización de red que debería ver la luz en 2027. El dato, adelantado por la prensa especializada durante el fin de semana, coloca la privacidad nativa en el centro del debate.
El proceso de recorte acaba de comenzar. De momento, solo una propuesta tiene plaza asegurada en Hegotá: FOCIL, abreviatura de fork-choice enforced inclusion lists. A ella podrían sumarse al menos otras tres iniciativas orientadas a que las aplicaciones de privacidad funcionen sobre Ethereum sin depender de intermediarios, según explicó el colaborador de la Ethereum Foundation Toni Wahrstätter en una publicación en X el domingo.
Un recorte de 66 propuestas para dar forma a Hegotá
El trabajo de selección no es menor. Los equipos de desarrollo deben valorar qué propuestas maduras y de calidad suficiente entran en la versión final, y dejan el resto para actualizaciones posteriores. Ethereum ya vivió un cernido similar en el pasado con Dencun, la actualización de marzo de 2024 que introdujo los llamados blobs, un espacio temporal de datos pensado para abaratar las comisiones de las capas 2.
La lista de partida, con 66 EIPs candidatas, muestra una efervescencia técnica poco habitual. Que la cifra sea tan alta confirma algo que ya se intuía: Hegotá no será una actualización de trámite. Las propuestas descartadas quedarán archivadas para una revisión futura, un mecanismo habitual en la gobernanza de Ethereum que obliga a priorizar con criterios de seguridad y mantenibilidad.
FOCIL, la resistencia a la censura como punto de partida
FOCIL resulta especialmente relevante porque toca una fibra fundacional: la censura. La propuesta permitiría que un comité de validadores —los participantes que proponen y validan bloques en la red con prueba de participación— fuerce la inclusión de transacciones pendientes en los bloques. Dicho de otro modo: dificulta que un validador o un conjunto de validadores pueda descartar transacciones a conveniencia.
La privacidad es la otra gran pata. Las propuestas Frame Transactions (EIP-8141), Keyed Nonces (EIP-8250) y Recent Roots for Frame Transactions (EIP-8272) sumarían primitivas básicas de privacidad al protocolo. Esto permitiría construir aplicaciones privadas que no necesiten un tercero de confianza para proteger datos sensibles, una diferencia enorme respecto a las soluciones actuales que dependen de intermediarios.
La privacidad en Ethereum deja de ser un parche de aplicación para convertirse en una pieza del propio protocolo.
El calendario, eso sí, tiene un escalón previo. Antes de Hegotá, los desarrolladores preparan Glamsterdam, la actualización más relevante de este 2026 según la hoja de ruta pública de Ethereum. Glamsterdam busca mejorar la escalabilidad, endurecer la capa base, y hacer la red más fácil de usar, con lanzamiento previsto para la segunda mitad del año. Tras Fusaka, la etapa que quedó asentada en la ruta previa a Hegotá, el próximo hard fork tomará el relevo.
La próxima cita relevante en este proceso es la llamada de desarrolladores, prevista para el lunes a las 14:00 UTC. Estas reuniones, conocidas en el sector como All Core Devs, marcan el rumbo técnico de Ethereum para los próximos meses. Las propuestas que se queden fuera de Hegotá no desaparecen: podrán ser reconsideradas para la actualización siguiente.
El encaje de la privacidad en el camino de Ethereum
Conviene verlo con la perspectiva de las grandes transiciones de la red. The Merge, en septiembre de 2022, apagó la minería y puso a los validadores a proteger Ethereum. Shanghai, en abril de 2023, permitió por primera vez retirar los ether bloqueados por el staking (el depósito de fondos que da derecho a validar). Dencun, en marzo de 2024, barateó las capas 2 con el espacio de datos que describe su nombre técnico: blobs. Cada actualización expandió un territorio distinto. Hegotá apunta a la privacidad y a la resistencia a la censura.
La pregunta de fondo es si el protocolo puede absorber esos cambios sin romper su neutralidad. La privacidad nativa es técnicamente compleja y conlleva riesgos de implementación. Además, la concentración del staking en pocos proveedores líquidos sigue siendo un debate abierto desde hace años. FOCIL ataca una parte, pero no resuelve la otra. Y recortar 66 propuestas exigirá consensos difíciles en las próximas llamadas.
La ventana ya se vislumbra. Si Hegotá consolida su alcance antes de final de año, 2027 se dibujará como un ejercicio clave para la red. No por un precio concreto o un récord de transacciones, sino porque Ethereum demostrará si es capaz de actualizarse sin ceder ante los intermediarios. Incluso en las capas más silenciosas de su arquitectura.




