VisualPolitik avisa: la crisis migratoria en Ceuta marca un antes y un después para España

El canal VisualPolitik analiza el asalto masivo de 60.000 jóvenes a Ceuta como una maniobra orquestada por Rabat, conectada con la reciente reconciliación de España con Argelia y la eterna disputa por el Sáhara Occidental. La crisis, que el gobierno intentó achacar a un fallo jud

Algo no cuadra en la avalancha masiva que ha puesto a Ceuta contra las cuerdas. No hablamos de una crisis migratoria al uso, sino de una operación perfectamente cronometrada que, según el canal VisualPolitik, tiene todas las trazas de un ataque orquestado por Marruecos. Casi 60.000 jóvenes marroquíes cruzando en oleadas por el mismo punto mientras la gendarmería del país vecino se desentendía por completo de la frontera. El presidente Pedro Sánchez no tardó en calificarlo de ‘violación de la integridad territorial’, pero nadie en Madrid parece dispuesto a señalar al verdadero responsable: Rabat.

En su análisis más reciente, VisualPolitik desmenuza los hechos y los conecta con un tablero geopolítico que lleva décadas calentándose. La tesis es tan demoledora como evidente: Ceuta ha sido utilizada como moneda de cambio en un pulso que España está perdiendo con cada bandazo diplomático. Y esta vez, el detonante no ha sido una sentencia del Tribunal Supremo, sino la reconciliación de nuestro país con Argelia.

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La magnitud de lo ocurrido: un desbordamiento sin precedentes

VisualPolitik pone cifras al desconcierto. Imagínense una ciudad de 84.000 habitantes sobre la que se precipitan 60.000 personas en cuestión de horas. Para cualquier lector, equivale a que 30 millones de individuos entraran de golpe en el conjunto de España. Con este símil, el canal deja claro que la guardia civil no daba abasto en las peores horas, limitándose a rescatar a quienes se ahogaban, mientras los ceutíes se encerraban en sus casas atemorizados. No era una migración desordenada, insisten, era un asalto en toda regla.

Y hay un dato que desmonta cualquier teoría sobre la desesperación económica. La mayoría de los que entraron no buscaban quedarse. De hecho, más de 48.000 regresaron a Marruecos en los días siguientes. ¿Mafias? VisualPolitik recuerda que el patrón no encaja: si el negocio es cobrar por un pasaje clandestino, no se organiza una devolución voluntaria y masiva. Aquí había una intención política, no mercantil.

Cuando la gendarmería marroquí mira hacia otro lado

El vídeo subraya que los testimonios de los propios inmigrantes y la identificación de agentes de los servicios secretos de Rabat alentando el cruce apuntan en una sola dirección. La policía marroquí, que otras veces ha contenido a miles de personas con un férreo control, esta vez simplemente se apartó de la frontera. Para el analista del canal, la inacción fue una decisión deliberada, un mensaje tan nítido como el que lanzaron en mayo de 2021, cuando la gendarmería abrió paso a 10.000 personas tras el escándalo del líder del Frente Polisario hospitalizado en Logroño con pasaporte falso.

En aquella ocasión, el gobierno de Sánchez respondió con una carta al rey Mohamed VI reconociendo el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental. Un giro de 180 grados que rompió 47 años de neutralidad y enfureció a Argelia, el archienemigo de Rabat. Ahora, según VisualPolitik, se estaría repitiendo la jugada, pero con stakes mucho más altos.

‘No es una crisis migratoria: es un ataque perfectamente premeditado que convierte a Ceuta en un simulacro de invasión’, sostiene el equipo de VisualPolitik.

— VisualPolitik

El verdadero detonante: gas, Sáhara y una visita a Argel

El canal sitúa la clave del conflicto en tres movimientos recientes. En apenas diez días, Pedro Sánchez aterrizó en Argel para sellar la reconciliación energética, la Comisión de Justicia del Congreso aprobó una iniciativa para conceder la nacionalidad española a miles de saharauis nacidos durante la administración española y, mientras tanto, el gasoducto Medgaz seguía bombeando un tercio del gas que consume España desde territorio argelino. Marruecos, excluido del negocio del gas desde que Argelia cerró el tubo que pasaba por su territorio en 2021, interpretó la jugada como una traición en toda regla.

VisualPolitik recuerda que Rabat ya había advertido de su malestar con gestos similares. Ahora, la reconciliación con Argelia —que implica aumentar un 10% el flujo de gas y duplicar el gas natural licuado que llega en buques— ha hecho saltar todas las alarmas en el palacio real marroquí. Y la ley de nacionalidad para los saharauis, que afectaría a unas 130.000 personas añadió más leña al fuego. Para el canal, el asalto a Ceuta se lee directamente como una represalia geopolítica en toda regla.

La sentencia del Supremo: un pretexto demasiado oportuno

Sánchez ha intentado explicar la avalancha por un cambio legal: el Supremo dictaminó a finales de junio de 2026 que las devoluciones en caliente no eran aplicables a quienes llegaban a nado porque no existía una barrera física en el mar. Las mafias habrían traducido el fallo como ‘ahora si llegas nadando te quedas’. Pero VisualPolitik desmonta la excusa con dos argumentos. Primero, porque las llegadas irregulares a Ceuta ya se habían disparado un 273% en enero, meses antes del fallo. Y segundo, porque una resolución judicial no explica que 60.000 personas se coordinen en un solo día y luego se vuelvan a casa.

La barrera flotante que el gobierno ha instalado a toda prisa devuelve la cobertura legal a las repatriaciones, pero para el canal eso es un parche. Mientras no se afronte la dependencia energética de Argelia y la fragilidad de la posición española en el Magreb, Ceuta seguirá siendo una diana perfecta para Rabat.

¿Qué puede esperar España a partir de ahora?

VisualPolitik cierra su análisis con una advertencia incómoda. Marruecos ha demostrado que puede tensar la cuerda cuando quiera y que España carece de una estrategia de largo plazo más allá del apaciguamiento puntual o el gesto diplomático de última hora. La visita de Sánchez a Ceuta bajo los abucheos y el grito de ‘Ceuta no se vende’ evidenció una fractura que va mucho más allá de la política nacional. Es una brecha de confianza entre la ciudad autónoma y un gobierno central que, según el canal, actúa con demasiada lentitud y sin una lectura geopolítica precisa.

La pregunta que queda en el aire es si la próxima crisis se resolverá con otro bandazo diplomático o si por fin se entenderá que la estabilidad de Ceuta y Melilla no puede depender de los humores del rey de Marruecos. Porque, como insinúa VisualPolitik, cuando un vecino maneja la ola migratoria como un arma, cada visita a Argel se convierte en una amenaza para la integridad de nuestras fronteras.

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