La decisión de tipos Fed dispara el miedo a la inflación y sacude Wall Street

La Reserva Federal mantiene sin cambios los tipos pero endurece su discurso, elevando la rentabilidad del bono a 10 años hasta el 4,5%. Wall Street devuelve las ganancias de la sesión y los inversores recalibran sus expectativas de recortes.

La Reserva Federal mantuvo este jueves los tipos de interés en el rango del 5,25%-5,50%, pero modificó su discurso en un tono más restrictivo que ha disparado las alarmas sobre la inflación en Estados Unidos. La decisión de tipos Fed provocó ventas masivas en Wall Street y elevó la rentabilidad del bono a 10 años hasta el 4,52%, su nivel más alto desde mayo de 2024.

Un mensaje más duro de lo esperado

El diagrama de puntos, la gran novedad de este encuentro del FOMC, anticipa un único recorte de tipos antes de que acabe 2026, frente a los dos que el consenso de analistas esperaba hace apenas una semana. Además, la declaración del Comité Federal de Mercado Abierto suprimió la referencia a que la inflación ‘ha avanzado hacia el objetivo del 2%’, una omisión que los mercados interpretaron como una advertencia.

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El presidente Jerome Powell, en su rueda de prensa posterior, insistió en que el banco central ‘necesita ver una senda consistente de retroceso de los precios’ antes de aflojar la política monetaria. La tasa de inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, se mantiene en el 3,8%, muy lejos del objetivo del 2% y más de un punto por encima del nivel que la Fed consideraría confortable. El mercado laboral sigue dando señales de fortaleza, con una tasa de paro del 3,6% y unos salarios que crecen al 4,1% interanual, alimentando las presiones de segunda ronda.

El bono a 10 años se dispara y arrastra a las bolsas

La lectura de los mercados fue inmediata. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años repuntó 14 puntos básicos en la sesión, hasta el 4,52%, una cota que no se veía desde mayo de 2024 y que encarece el coste de financiación para empresas y familias. A su vez, el índice S&P 500 cayó un 1,8% al cierre, con el sector tecnológico liderando las pérdidas (Nasdaq: -2,3%).

Los operadores de futuros sobre fondos federales revaluaron las probabilidades de un primer recorte de tipos, que ahora se desplaza de septiembre a, como pronto, la reunión de diciembre. ‘El mercado se ha equivocado creyendo que la Fed volvería a ser acomodaticia con la primera muestra de desinflación; ha pesado más la memoria de los errores de 2022’, apunta Laura Sánchez, analista de Merca2.

El índice de volatilidad VIX, conocido como el ‘termómetro del miedo’, saltó un 28% en la sesión hasta los 22,3 puntos, su mayor subida intradía desde los sobresaltos de la banca regional en marzo de 2023. El volumen negociado en el SPY, el fondo cotizado que replica al S&P 500, duplicó la media del último mes, lo que indica una huida hacia coberturas y una rotación hacia sectores defensivos como los servicios públicos y el consumo básico.

La Reserva Federal ha mandado un mensaje claro: no habrá alivio monetario hasta que los datos de precios den un giro radical. Y ese giro, hoy por hoy, no aparece por ningún lado.

La reacción tampoco se limitó a Estados Unidos. Las bolsas europeas, con el IBEX 35 a la cabeza, cerraron la jornada con caídas superiores al 1%, y el euro se depreció un 0,5% frente al dólar hasta la zona de los 1,07 dólares. Los bonos gubernamentales europeos también sintieron el impacto, con el rendimiento del bund alemán a 10 años subiendo 8 puntos básicos. El temor a que unos tipos altos durante más tiempo frenen el crecimiento global empieza a calar en todas las mesas de trading, y las curvas de tipos reflejan un tensionamiento generalizado.

¿Giro sin vuelta atrás? Análisis de fondo

Esta no es la primera vez que la Fed sorprende con un tono más duro. En el ciclo de endurecimiento de 2022-2023, el banco central tardó en reconocer la persistencia inflacionaria y después tuvo que subir tipos a toda velocidad, llevando el coste del dinero del 0% hasta el 5,50% en apenas año y medio. Ahora, con una inflación subyacente enquistada en el 3,8%, prefiere pecar de precavida antes que repetir aquel error. Creo que la opacidad de los datos macro —especialmente la resistencia de los precios de los alquileres y los servicios personales— está forzando a Powell a mantener un perfil bajo, pero el mercado sigue empeñado en descontar recortes prematuros. La moraleja es sencilla: el ‘aterrizaje suave’ que muchos daban por hecho aún no está escrito, y cada dato positivo de consumo o empleo aleja la posibilidad de una flexibilización.

Las implicaciones para el inversor minorista español no son menores. Un bono americano por encima del 4,5% resta atractivo a la deuda periférica y presiona al alza las rentabilidades exigidas a las cotizadas europeas con alto endeudamiento, como las energéticas o las inmobiliarias. Sin embargo, la corrección de Wall Street también abre oportunidades de entrada en valores de calidad que han sido castigados sin motivo fundamental: compañías con balances saneados y cuotas de mercado defensivas. La clave estará en distinguir entre el ruido de corto plazo y los fundamentales. Como suelo recomendar, nunca es buen momento para reaccionar en caliente, pero sí para revisar la lista de deseos de compra.


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