El Ibex 35 alcanza máximos históricos pero se paraliza por las dudas sobre la IA

La sesión del lunes llegó a marcar 19.888 puntos, pero la volatilidad y las dudas sobre el retorno de las inversiones en inteligencia artificial frenaron el rally. La Fed, la caída del petróleo y los resultados de las grandes tecnológicas marcarán el rumbo de las próximas jornada

La sesión del lunes dejó al Ibex 35 con un sabor agridulce: rozó los 19.900 puntos por primera vez en su historia, pero las dudas sobre el gasto desbocado en inteligencia artificial desinflaron las ganancias hasta dejarlo en tablas. La volatilidad se enseñoreó de los mercados en una semana que promete ser intensa con la decisión de la Reserva Federal y los resultados de los pesos pesados tecnológicos estadounidenses.

Claves de la operación

  • El selectivo español marcó un máximo intradía de 19.888 puntos y cerró con una ligera variación del -0,07%. Las dudas sobre la IA frenaron el ímpetu inicial, mientras el resto de plazas europeas lograron cerrar en positivo.
  • Las caídas en los fabricantes de chips asiáticos y las dudas sobre los 750.000 millones de dólares comprometidos por Nvidia en IA lastraron a los mercados globales. China, con el debut de CXMT y su avance en litografía, añadió presión a ASML y a toda la cadena de valor.
  • La reunión de la Fed de esta semana y los resultados de las grandes tecnológicas americanas serán determinantes para el rumbo. El mercado descuenta un 80% de probabilidad de subida de tipos en septiembre, lo que añade un factor extra de riesgo sobre las valoraciones.

El Ibex 35 toca los 19.888 puntos pero cierra en tablas: la sombra de la IA es alargada

El selectivo español arrancó la jornada con ímpetu, impulsado por el descenso del precio del crudo y el optimismo inicial. El índice llegó a marcar 19.888 puntos, un máximo histórico intradía, antes de que las alertas procedentes de Asia y Wall Street invirtieran la tendencia. Al cierre, el Ibex 35 cedió un 0,07% y se quedó sin rebasar la resistencia psicológica de los 19.900 puntos.

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Mientras, las principales plazas europeas lograron mantener el tipo: el Euro Stoxx 50 subió un 0,2%, y el Dax alemán, un 0,5%. En Wall Street, el S&P 500 avanzó un 0,4% al cierre europeo, con un Nasdaq Composite plano. La jornada demostró que la incertidumbre sobre la rentabilidad de las inversiones en IA sigue pesando más en los índices que la moderación del petróleo, o los buenos fundamentos empresariales.

Nicholas Brooks, jefe de investigación económica de ICG, recordó que ‘los fundamentos subyacentes de las economías siguen siendo bastante sólidos y el crecimiento de las ganancias ha superado las expectativas tanto en Estados Unidos como en Europa’, pero el temor a un exceso de inversión sin retorno en la tecnología está marcando la pauta.

Con el foco en la geopolítica, el petróleo dio un respiro: el Brent se desplomó un 4% hasta los 84 dólares, acumulando un retroceso del 16% en tres sesiones, mientras las negociaciones entre Estados Unidos e Irán alentaban a los operadores.

El Ibex 35 ha escalado con la marea global pero carece de las velas tecnológicas que ahora amenazan con hundir los índices estadounidenses.

China sacude la cadena de suministro de chips y pone en duda el liderazgo de ASML

Las bolsas asiáticas ya habían anticipado el nerviosismo: el Kospi surcoreano se hundió un 11%, con Samsung y SK Hynix perdiendo más del 12%, mientras que el Nikkei japonés cedió un 4% y el fabricante de chips Kioxia llegó a desplomarse un 18%. El detonante fue la combinación de dos factores: la revelación de que Nvidia ha comprometido más de 750.000 millones de dólares en financiación relacionada con la IA, avivando los temores sobre el apalancamiento, y la irrupción de China como competidor real en la fabricación de semiconductores.

Las acciones de Nvidia cayeron un 5% el lunes, y los títulos de ASML retrocedieron un 3% después de que la agencia The Information informara de que China habría logrado producir un tipo de máquina crítica para la fabricación de chips. A esto se sumó el estreno bursátil estelar de CXMT, que llevó a los inversores a preguntarse si la industria china de semiconductores está pasando de ser un actor rezagado a un verdadero competidor.

Los analistas de UBS subrayaron que ‘la limitada visibilidad sobre el gasto en IA más allá de 2027 puede seguir afectando al sentimiento del mercado’. Chris Weston, de Pepperstone, añadió que no hay una única señal de alarma, sino ‘una combinación de nerviosismo en torno a la financiación de la IA y el ascenso de China como competidor a lo largo de toda la cadena de suministro’.

Un índice sin gigantes tecnológicos pero atrapado en el ciclo inversor de la IA

El Ibex 35 es un índice dominado por la banca, las utilidades y la energía. No cuenta con ninguna empresa cotizada que sea un referente mundial en inteligencia artificial. Sin embargo, la convulsión tecnológica le afecta de lleno a través del canal del sentimiento global y del coste de financiación.

La Reserva Federal, que celebra su reunión esta semana, se enfrenta a un dilema. Los operadores, según la herramienta CME FedWatch, descuentan un 40% de probabilidades de una subida de tipos en esta cita y hasta un 80% de posibilidades de que se produzca un incremento en septiembre. Un endurecimiento monetario más agresivo, en un contexto de dudas sobre la IA, pondría presión sobre los múltiplos de valoración y, por extensión, sobre un Ibex 35 que ya lucha por asentar los máximos.

El banco central estadounidense también vigila de cerca la evolución del precio del crudo. El descenso de estas semanas alivia las tensiones inflacionistas, pero la guerra entre Estados Unidos e Irán y los bloqueos marítimos en Ormuz mantienen la amenaza latente. Thierry Wizman, de Macquarie, advirtió que prevé ‘una postura más restrictiva’ de la Fed en esta reunión.

Los grandes resultados tecnológicos que se publicarán en los próximos días —Microsoft, Meta, Apple y Amazon— serán la verdadera prueba de fuego. Si las cuentas no demuestran que la ingente inversión en IA empieza a traducirse en ingresos tangibles, la corrección podría acelerarse y arrastrar a los índices globales, incluido el español. El Ibex 35, que carece de exposición directa a la tecnología, se beneficiaría de un contexto de tipos estables, pero un aterrizaje brusco de la burbuja inversora en IA afectaría por igual a todas las geografías.


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