Pablo Gil: por qué la inversión en oro se mantiene como refugio gracias a los bancos centrales

El creador de Pablo Gil Trader desgrana los factores que sostienen la inversión en oro a largo plazo: desde la histórica depreciación del dólar hasta el comportamiento cíclico del metal frente a la bolsa.

He repasado decenas de análisis sobre el oro en los últimos meses. Pocos me han parecido tan claros como el que acaba de publicar Pablo Gil en su canal Pablo Gil Trader. El experto aborda la eterna duda: ¿comprar oro ya o esperar una corrección más severa? Y lo hace con datos históricos, gráficos de largo plazo y un argumento que muchos pasan por alto: la imparable pérdida de poder adquisitivo del dinero fiat.

Las correcciones pasadas que nos advierten de qué esperar

Gil parte de un gráfico que cubre desde 1971, cuando se abandonó el patrón oro. La tendencia estructural es alcista, pero con correcciones violentas. Hubo un primer impulso del 456% seguido de un desplome del 50%, luego una subida del 771% y una larga travesía entre 1980 y 2000 en la que el oro perdió más del 70% de su valor. El siguiente ciclo alcista arrancó en 2001, subió un 662% hasta 2011, corrigió cerca del 50% y volvió a dispararse un 428% hasta los máximos recientes. Ahora, la caída desde esos máximos ronda el 29%.

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La pregunta que se hace el analista es hasta dónde podría llegar. Trazando una directriz desde el año 2000, la corrección podría alcanzar el 46%, lo que llevaría el precio hacia los 3.000 dólares la onza. No sería una anomalía histórica, sino un ajuste dentro de lo esperable. Pero Gil deja claro que el oro merece un hueco en cartera a largo plazo, independientemente de que se espere o no esa caída adicional.

El factor que pocos explican: la depreciación del dólar

Durante años, los analistas vinculaban el oro a los tipos de interés reales. Cuando los tipos reales eran negativos, el metal subía; cuando subían, el oro caía. Pablo Gil muestra cómo esa relación funcionó como un reloj hasta 2021. A partir de ahí, se rompió. Con los tipos reales positivos y altos, el oro siguió subiendo y ahora corrige, pero la vieja correlación ya no sirve para predecir nada.

Para Gil, el verdadero motor estructural es otro: el dólar pierde poder adquisitivo de forma constante y el oro cotiza en dólares. Basta mirar la evolución desde 1964: el billete verde ha perdido la mayor parte de su valor, mientras el oro se ha revalorizado de manera espectacular. ¿La causa? La expansión descontrolada de la oferta monetaria, especialmente tras la pandemia, cuando se creó el 25% de todos los dólares existentes en apenas año y medio. El abandono del patrón oro en 1971 eliminó todo anclaje real y permitió a los gobiernos endeudarse sin freno, generando inflación y depreciación permanente de las divisas.

El oro no es más que un espejo de la pérdida de valor del dinero fiat. Cuando los gobiernos crean ingentes cantidades de moneda, los activos reales como el oro tienden a subir de forma estructural.

— Pablo Gil

Bancos centrales: compradores insaciables pero no infalibles

El analista de Pablo Gil Trader dedica un espacio importante a la demanda. Desde 2011, los bancos centrales llevan comprando toneladas de oro de forma creciente, y ese factor se ha usado para justificar la escalada de los últimos años. Sin embargo, Gil matiza: en 2026 las compras de los bancos centrales siguen siendo muy altas, pero el precio corrige. La demanda total de oro —incluyendo joyería, ETFs, lingotes y uso industrial— cayó entre 2011 y 2020, y solo a partir de 2021 empezó a recuperarse. Hoy, según los datos que muestra, la demanda sigue por debajo de la oferta, que crece a un ritmo estable de alrededor del 2% anual. Ese desequilibrio podría explicar parte de la corrección actual.

Cómo se comporta el oro cuando la bolsa sufre

Un gráfico especialmente revelador que comparte Pablo Gil compara el S&P 500 y el oro en distintos periodos desde 1969. En los años 70 y en la primera década del 2000, la bolsa no ofreció rentabilidad y sufrió correcciones superiores al 50%; en esos mismos intervalos, el oro se revalorizó un 2.500% y un 660%, respectivamente. Solo en los últimos dos años ambos activos han subido a la vez, algo que considera casi una anomalía. El World Gold Council señala que en ocho de cada diez fases bajistas de la bolsa desde 1973, el oro ha servido de cobertura. Eso convierte al metal en un diversificador potente, incluso si en algunos momentos no sube: lo importante es que amortigua los golpes cuando otros activos caen.

¿Oro o bonos en la cartera 60/40?

La comparativa de largo plazo que presenta el canal es contundente. Una cartera compuesta por un 60% de renta variable estadounidense y un 40% de oro habría ofrecido mayor rentabilidad acumulada desde 1970 que la clásica 60/40 con bonos del Tesoro. Aunque el oro es más volátil, los picos de rendimiento son más altos. Eso sí, Gil advierte que no se trata de sustituir los bonos sin más: el oro tiende a brillar en entornos de inflación elevada, tipos reales bajos y expansión monetaria, mientras que los bonos lo hacen mejor con inflación controlada y recesiones clásicas. La clave es entender que ambos activos pueden convivir, pero el oro añade una capa de protección frente a escenarios de degradación monetaria que los bonos no ofrecen.

Después de ver este análisis, mi conclusión personal es que comprar oro tiene sentido como colchón de largo plazo, no como un trade de semanas. Las correcciones forman parte de su ADN y, como recuerda Pablo Gil, siempre ha recuperado los máximos. La pregunta no es si caerá otro 15% o un 30% más sino si queremos tener un activo que proteja nuestra cartera cuando el dólar siga perdiendo valor. Yo ya tengo claro lo que voy a hacer.

Puedes ver el vídeo completo de Pablo Gil Trader a continuación:

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