¿Vas a salir de viaje? El ajuste en los neumáticos que casi todos hacen mal en verano y dispara el consumo de combustible

Casi nadie revisa este detalle antes de meter las maletas y salir de vacaciones. Te contamos cuánto sube realmente el consumo y cómo corregirlo en menos de cinco minutos.

Los neumáticos son el único punto de contacto entre tu coche y el asfalto, y en verano ese contacto se pone a prueba como en ningún otro momento del año. Con el maletero cargado hasta arriba, la familia al completo y kilómetros de autovía por delante, la mayoría de conductores olvida un ajuste que parece menor pero que tiene consecuencias directas en el bolsillo y en la seguridad.

El dato es contundente: llevar los neumáticos con medio bar menos de aire del recomendado puede disparar el consumo de combustible hasta un 10%, según explican los mecánicos consultados por medios especializados. Y eso sin contar el desgaste prematuro de las ruedas ni el riesgo añadido en carretera.

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Por qué la presión de los neumáticos importa tanto en verano

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Cuando un neumático pierde presión, su huella sobre el asfalto se deforma. En lugar de apoyar de forma uniforme, se aplasta ligeramente en los laterales, lo que aumenta la resistencia a la rodadura. El motor, para mantener la misma velocidad, tiene que hacer más esfuerzo, y ese esfuerzo extra se traduce directamente en más gasolina o diésel quemados por kilómetro.

A esto se suma el factor estival: el asfalto se calienta hasta temperaturas extremas en pleno julio y agosto, y los coches van más cargados de lo habitual. Es la combinación perfecta para que un neumático mal inflado pase de ser un descuido a convertirse en un problema de seguridad real, con más riesgo de reventón y peor estabilidad en curvas.

El ajuste que recomiendan los fabricantes antes de un viaje largo

Los neumáticos no reaccionan igual cargados que en vacío, y ahí está la clave del error más habitual. Los fabricantes de automóviles coinciden en algo muy concreto: cuando el coche va cargado para un viaje de verano, conviene subir la presión en torno a 0,2 bares sobre la cifra que indica el propio fabricante. Si la recomendación estándar es de 2 bares, lo correcto sería dejarlos en 2,2.

Muchos vehículos modernos ya avisan de esto mediante un sistema electrónico integrado, conocido técnicamente como presión o TPMS, que muestra en el salpicadero cuándo una rueda está por debajo de lo recomendado. Pero conviene no fiarlo todo a la luz de aviso y revisar manualmente antes de salir, sobre todo si el coche no incorpora esta tecnología.

Cómo hacer la revisión correctamente antes de salir de vacaciones

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El truco está en el momento de la medición. La presión debe comprobarse siempre con los neumáticos fríos, es decir, tras al menos dos horas sin circular o después de haber recorrido menos de tres kilómetros a baja velocidad. Si mides justo después de una hora de autovía, la lectura saldrá artificialmente alta y el ajuste será incorrecto.

Cualquier gasolinera dispone de un manómetro gratuito o de bajo coste para hacer la comprobación en apenas un par de minutos. También existe la opción de comprar un manómetro digital de bolsillo, que cuesta menos de 15 euros y permite revisar la presión en casa antes de cargar el coche, sin depender de encontrar una estación de servicio abierta.

Qué revisar además de la presión antes de un viaje largo

No basta con inflar correctamente si el resto del neumático está en mal estado. Antes de emprender un trayecto de varias horas, conviene dedicar unos minutos a una inspección visual completa que muchos conductores se saltan por prisas o desconocimiento.

La Dirección General de Tráfico insiste en que los neumáticos forman, junto a frenos y amortiguadores, el llamado triángulo de seguridad activa del vehículo. Descuidar cualquiera de estos elementos multiplica el riesgo en carretera, especialmente en trayectos largos con temperaturas elevadas.

  • Comprobar que la profundidad del dibujo supera el mínimo legal de 1,6 mm
  • Revisar que no haya deformaciones, cortes ni bultos en los laterales
  • Verificar la rueda de repuesto o el kit antipinchazos, si el coche no lleva rueda física
  • Ajustar la presión según la carga real, no según la de uso habitual en ciudad

Lo que viene: coches que se autorregulan y menos margen para el despiste

La tendencia en la industria apunta hacia sistemas cada vez más autónomos. Los sensores de presión integrados de serie ya son obligatorios en los vehículos nuevos matriculados en la Unión Europea, y algunos fabricantes premium empiezan a incorporar compresores automáticos que corrigen pequeñas pérdidas sin intervención del conductor.

Aun así, la tecnología no sustituye del todo al hábito. Mientras esos sistemas se generalizan en todo el parque automovilístico español, la revisión manual antes de cada viaje largo sigue siendo la medida más barata y eficaz que existe: dos minutos de gasolinera que pueden ahorrar dinero en combustible y, sobre todo, evitar un susto en plena autovía de vacaciones.


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