Diez movimientos de fuerza seleccionados por Josh Kerr, poseedor del récord mundial de la milla, pueden ser la llave para mejorar la potencia y la velocidad de un corredor. La combinación de isométricos, trabajo de core y ejercicios explosivos con cargas moderadas optimiza la eficiencia de zancada y la resistencia a la fatiga.
Por qué la fuerza impulsa la velocidad en corredores
La literatura en ciencias del deporte muestra que el entrenamiento de fuerza no solo añade músculo: mejora la economía de carrera, la capacidad de aplicar fuerza contra el suelo y la estabilidad postural cuando llega el cansancio. Para un mediofondista o un fondista, una musculatura más robusta protege las articulaciones y mantiene la técnica en los últimos metros, justo cuando la fatiga amenaza con romper la zancada.
Kerr, atleta británico especializado en 1.500 metros y poseedor del récord mundial de la milla en Londres, ha integrado en su preparación una sesión de fuerza con diez ejercicios que cubren todas esas necesidades. La rutina, dirigida a la potencia y la estabilidad, se aleja de los típicos curls de bíceps y se centra en patrones de movimiento funcionales.
La rutina de Josh Kerr: 10 ejercicios para potencia y control
El entrenamiento se organiza en tres bloques de ejercicios emparejados, que se ejecutan en circuito. Kerr utiliza pesos moderados y concede mucha importancia al control del movimiento. Aquí tienes la sesión completa, con las cargas que él maneja (ajústalas a tu capacidad):
Circuito A (2 series):
A1: Wall Sit Isometric Calf Raise – 20 repeticiones
A2: Push-Up con rotación torácica – 10 repeticiones (5 por lado)
A3: Cat Cow con rodillas elevadas – 30 segundos
Circuito B (3 series):
B1: Kettlebell Swing – 15 repeticiones con 20 kg
B2: Medicine Ball Slam – 10 repeticiones con 3 kg
B3: Plancha lateral en banco con caída de cadera – 20 repeticiones (10 por lado)
Circuito C (3 series):
C1: Peso muerto rumano con barra – 5 repeticiones con 70 kg
C2: Press de banca con mancuernas – 8 repeticiones con 36‑40 kg
C3: Dominadas – 5‑8 repeticiones
C4: Pallof Press anti‑rotación – 30 repeticiones con 22 kg

📊 La pauta en cifras
- Dosis o pauta eficaz: Aplica la rutina completa 2‑3 veces por semana, dejando al menos un día de descanso entre sesiones.
- Cuándo y cómo: Realiza los movimientos con control; la explosividad se reserva para el swing y el slam, no para cargar pesos excesivos.
- Calidad a buscar: Ajusta las cargas para que puedas completar todas las repeticiones con buena técnica. La prioridad es el patrón de movimiento, no el peso.
- A tener en cuenta: Este trabajo es un complemento, no sustituye las series de técnica de carrera. La fuerza ganada se transfiere a la zancada cuando mantienes la consistencia.
Cómo ejecutar los movimientos clave
No todos los ejercicios son igual de intuitivos. Aquí detallamos la ejecución de los que más impacto tienen en la potencia y la estabilidad del corredor.
Wall Sit Isometric Calf Raise. Apoya la espalda contra la pared, desciende hasta que las rodillas formen 90 grados y eleva los talones manteniendo la posición. La combinación de isometría y trabajo de gemelos entrena la rigidez del tendón de Aquiles y la capacidad de empuje del antepié, justo lo que necesitas en la fase de propulsión.
Kettlebell Swing. Con los pies algo más anchos que las caderas, agarra la kettlebell, bascula desde la cadera y lanza el peso hasta la altura de los ojos con un potente empuje de cadera. El swing enseña a generar potencia desde el glúteo y el isquiosural, patrón directamente transferible a la zancada de velocidad.
Peso muerto rumano. Parte con la barra delante de los muslos y echa las caderas hacia atrás manteniendo la espalda plana. El recorrido debe notarse en los isquiosurales. Unas caderas fuertes y una buena longitud de isquios evitan que la técnica de carrera se degrade en los metros finales.
Pallof Press. De pie, con el cable a la altura del ombligo, extiende los brazos al frente resistiendo cualquier rotación del torso. Es quizá el ejercicio más infravalorado de la rutina: un core anti‑rotación sólido estabiliza la pelvis y evita que pierdas energía en movimientos laterales mientras corres.
La fuerza bien programada no te hace más pesado, te hace más eficiente en cada zancada.
Análisis de calidad: lo que hace diferente a esta rutina
La sesión de Kerr es un ejemplo de cómo un corredor de élite aborda la fuerza sin caer en el culturismo tradicional. El orden de ejercicios no es casual: arranca con un isométrico para preparar tendones, sigue con explosividad y termina con trabajo de core anti‑rotación. Además, las cargas son moderadas (levanta 70 kg en peso muerto rumano cuando podría mover bastante más), lo que indica que el objetivo no es la carga máxima sino la transferencia a la velocidad.
Para un corredor aficionado, esta rutina tiene dos ventajas claras. Primero, no exige un gimnasio muy equipado: con una kettlebell, un balón medicinal y una barra es suficiente. Segundo, la inclusión de ejercicios de estabilidad como el Pallof Press o la plancha lateral ataca un punto débil habitual: la falta de control del tronco, que hace que se desperdicie energía en cada zancada. Ajustar las repeticiones a tu nivel y respetar los descansos te permitirá notar mejoras en la potencia de carrera sin añadir volumen excesivo de entrenamiento.
⚡ Rutina de Optimización Diaria
- Introduce la fuerza dos veces por semana: Elige dos días no consecutivos y aplica la sesión completa de Kerr. La constancia en este estímulo mejora la economía de carrera más que una sesión aislada.
- Activa el core antes de correr: Realiza 30 repeticiones del Pallof Press con una carga ligera como calentamiento; sentirás la pelvis más estable desde la primera zancada.
- Progresa sin prisa: Cada dos semanas, sube ligeramente la carga en los ejercicios de fuerza (un 2-5%) siempre que mantengas la técnica limpia. El objetivo es ganar eficiencia, no levantar peso récord.





