La NASA acaba de desarrollar un algoritmo de puntuación de riesgo de tromboembolismo venoso para sus astronautas. La herramienta, una suerte de semáforo fisiológico, nace tras la detección de coágulos sanguíneos en varios tripulantes de la Estación Espacial Internacional (ISS). Por primera vez, la agencia espacial estadounidense dispone de un baremo que recomienda el uso de anticoagulantes profilácticos en función de la estasis venosa y otros factores de riesgo que la microgravedad exacerba.
El reto de la sangre en microgravedad
En la Tierra, la sangre circula empujada por un corazón que lucha contra la gravedad. En el espacio, sin esa fuerza, los fluidos corporales se redistribuyen de forma anómala. La vena yugular interna izquierda se convierte en un punto crítico: la sangre tiende a estancarse, un fenómeno conocido como estasis, que puede desencadenar la formación de trombos. Ya en octubre de 2024, la Oficina del Director Médico de la NASA (OCHMO) detectó los primeros casos de tromboembolismo venoso (TEV) en astronautas durante misiones en la ISS.
Aquellos diagnósticos encendieron todas las alarmas. No era una posibilidad teórica: la sangre de varios tripulantes había desarrollado coágulos en el espacio profundo, donde la evacuación médica es imposible. La agencia formó un grupo de trabajo que, tras revisar los datos disponibles, confirmó que la estasis en la vena yugular izquierda era el factor de riesgo dominante, aunque el debate sigue abierto sobre la contribución relativa de otros elementos, como el flujo retrógrado o las alteraciones endoteliales.
Los ecógrafos de a bordo, limitados para cuantificar con precisión la lentitud del flujo, añadieron una capa de incertidumbre. De hecho, en el espacio se manifiesta una dificultad técnica mayúscula: determinar cuándo una estasis leve se convierte en un peligro real. La NASA necesitaba una herramienta que integrara todo ese conocimiento disperso y ofreciera un criterio clínico inequívoco. El nuevo algoritmo nace de esa urgencia.
Un algoritmo con el respaldo de un grupo de trabajo
En abril de 2026, el grupo de trabajo de la OCHMO se reunió para actualizar las guías clínicas. Analizaron nuevos datos de vuelo que revelaban un flujo sanguíneo alterado en una cohorte ampliada de astronautas. Tras largas discusiones, la mayoría del panel concluyó que la estasis y el flujo retrógrado justificaban por sí mismos el uso de profilaxis anticoagulante. Pero no se quedaron ahí: recomendaron evaluar también otros factores de riesgo, como antecedentes personales, inmovilidad prolongada o problemas de coagulación, para afinar aún más la decisión.
El resultado es un algoritmo de puntuación de riesgo de TEV que pondera esos factores con pesos basados en la literatura médica terrestre. Cuando la estasis venosa aparece sola, el sistema ya indica profilaxis. Si se combina con otros marcadores, la recomendación se refuerza o se modula. El objetivo es claro: prevenir un trombo en órbita, donde una embolia pulmonar sería una emergencia sin sala de urgencias cercana. Según recoge la página oficial de la NASA, el algoritmo se publicó como parte del NASA Risk of Venous Thromboembolism in Spaceflight apenas unas semanas después de aquella reunión.
La estasis en la vena yugular interna izquierda se ha convertido en el principal desencadenante de trombosis en el espacio, un fenómeno que la medicina terrestre apenas contempla.
Implicaciones para el futuro de la exploración humana
Este desarrollo llega en un momento decisivo. Con los programas Artemis apuntando a la Luna y las misiones a Marte en el horizonte, la salud cardiovascular en ingravidez prolongada deja de ser una curiosidad para convertirse en un factor crítico de viabilidad. Los astronautas que pasen meses o años en el espacio profundo se enfrentarán a una acumulación continua de factores de riesgo trombótico que la medicina no puede ignorar. El algoritmo de la NASA es el primer intento serio de protocolizar cuándo intervenir, pero sus propios autores admiten limitaciones: la ecografía en vuelo sigue siendo una herramienta imprecisa para medir la estasis, y los pesos de los factores de riesgo se extrapolan de estudios en pacientes terrestres, no de la fisiología espacial.
Aun así, el avance es notable. Por primera vez, un score validado por un panel experto ofrece una respuesta a la pregunta que inquietaba a los cirujanos de vuelo: ¿cómo prevenir un trombo en el entorno más hostil que ha pisado el ser humano? La OCHMO ya trabaja en mejorar la capacidad de los ecógrafos de la ISS y en refinar los criterios con datos prospectivos. Mientras tanto, cada astronauta que despega llevará consigo, además de su traje presurizado, la sombra protectora de un número que calcula su riesgo venoso.
El algoritmo no elimina el peligro, pero lo hace medible. Y en medicina espacial, medir es el primer paso para sobrevivir.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Un algoritmo de puntuación de riesgo de tromboembolismo venoso para astronautas, que recomienda profilaxis anticoagulante basada en estasis venosa y otros factores de riesgo.
- Dónde: Desarrollado por la NASA, aplicable en misiones en la Estación Espacial Internacional y futuras misiones de espacio profundo.
- Institución responsable: Oficina del Director Médico de la NASA (OCHMO) y un grupo de trabajo multidisciplinar.
- Cuándo: Publicado en abril de 2026, tras la revisión de casos de TEV diagnosticados desde octubre de 2024.
- Impacto a futuro: Establece el primer protocolo estandarizado para prevenir trombos en el espacio, esencial para la seguridad de misiones tripuladas de larga duración a la Luna y Marte.





