La crisis política en Hungría: el presidente firma su destitución y abre una crisis con la UE

La reforma constitucional impulsada por el primer ministro Péter Magyar provoca la salida del presidente Sulyok y eleva la tensión con las instituciones europeas. Hungría espera aún el desbloqueo de los fondos comunitarios congelados por las deficiencias del Estado de derecho.

El presidente húngaro Tamás Sulyok, vinculado al ex primer ministro Viktor Orbán, ha refrendado este sábado la reforma constitucional que pone fin a su mandato el próximo lunes, 21 de julio. Su firma, calificada por él mismo como “un grave y vergonzoso ejemplo histórico de abuso del poder político”, culmina el primer movimiento de fuerza del nuevo primer ministro, Péter Magyar, para desmantelar los pilares del llamado “sistema Orbán”. Lo que me parece más relevante de esta crisis, más allá del terremoto institucional en Budapest, es la señal que envía a Bruselas en un momento en que Hungría aún no ha visto desbloqueados la totalidad de los fondos europeos congelados por las deficiencias del Estado de derecho.

La cronología de un despido presidencial

Magyar, que ganó con mayoría absoluta las elecciones legislativas de abril de este año, había prometido en campaña cesar al jefe del Estado y a otros altos cargos heredados de los 16 años de gobierno de Orbán. La dificultad jurídica era que la Constitución húngara no contemplaba un mecanismo sencillo para destituir al presidente. El pasado lunes, el Parlamento —con mayoría de los partidos de la coalición de Magyar— aprobó un paquete de reformas que incluía la enmienda necesaria y fijaba un plazo de cinco días para que Sulyok la firmase o la recurriera ante el Tribunal Constitucional.

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Sulyok, jurista de 70 años elegido en 2024 con los votos del Fidesz, decidió no llevar el texto al Constitucional. La presión no era menor: Magyar había amenazado con un proceso de destitución en caso de negativa. Estos son los hitos que marcan el calendario institucional inmediato:

  • Firma presidencial: El sábado 18 de julio, Sulyok ratifica la enmienda y la presidencia quedará vacante el lunes 21.
  • Interinidad: La presidenta del Parlamento, Ágnes Forsthoffer, asumirá las funciones de jefe de Estado hasta que se nombre un sucesor.
  • Nombramiento: El Parlamento dispone de un plazo máximo de 30 días para elegir al nuevo presidente. Magyar ha pedido propuestas a partidos, sociedad civil y particulares.
  • Purgas judiciales: La misma reforma fija una edad máxima de 70 años para los jueces del Tribunal Constitucional, lo que fuerza la salida de cuatro magistrados, incluido el presidente Peter Polt, considerado aliado de Orbán.

“Tras una cuidadosa consideración de mis posibilidades legales y de mi conciencia, cumplo con mi obligación conforme a la Ley Fundamental. Mi firma es el sello definitivo de mis obligaciones como presidente de la República”. — Tamás Sulyok, presidente de Hungría, en declaraciones recogidas por el portal HVG.hu, 18 de julio de 2026

Orbán, desde Estados Unidos, reaccionó en redes sociales asegurando que “la arbitrariedad ya no es una amenaza, sino una realidad” y que “si esto se le pudo hacer al presidente de la República, entonces nadie estará a salvo mañana”. El partido Fidesz habló de “tiranía del poder abierta”. Magyar, por su parte, celebró haber superado “el último obstáculo” y prometió elegir a un presidente que “cree unidad nacional”.

Análisis: lo que está en juego con Bruselas

He repasado los informes más recientes sobre el mecanismo de condicionalidad del Estado de derecho. Hungría sigue teniendo congelados aproximadamente 20.000 millones de euros en fondos de cohesión y del plan de recuperación, precisamente por los problemas sistémicos que Orbán permitió o alentó. La nueva administración Magyar ha prometido corregir las deficiencias judiciales y de lucha contra la corrupción, pero el modo en que se está ejecutando la destitución del presidente —sin pasar por el Tribunal Constitucional y con una reforma exprés— puede ser percibida por la Comisión Europea como un acto de venganza política y no como una vuelta al imperio de la ley.

Lo que veo es una encrucijada incómoda para Bruselas. Si la Comisión interpreta el relevo presidencial como un paso hacia la normalización institucional, podría acelerar el desbloqueo de los fondos, un balón de oxígeno para la economía húngara, que crece a un ritmo débil y necesita inversión. Pero si lo considera un precedente de purgas políticas, el riesgo es un nuevo bloqueo o, al menos, meses de revisión adicional que retrasarían la llegada de dinero. Las próximas semanas serán clave: la designación del nuevo presidente y, sobre todo, la reposición de los jueces constitucionales mandarán una señal inequívoca sobre si Magyar busca realmente un Estado de derecho independiente o una sustitución de élites cercanas a su partido Tisza.

En los mercados, el forinto húngaro no ha mostrado una volatilidad extrema, pero la deuda soberana podría ampliar su spread si las tensiones con la UE se reavivan. Cualquier retraso en la llegada de fondos comunitarios presionaría al alza los yields de los bonos soberanos y podría encarecer la financiación del déficit público húngaro, justo cuando Magyar ha prometido rebajas fiscales.

Tamás Sulyok

🌍 El impacto en España y Europa

Para España, el impacto directo de esta crisis es limitado. Sin embargo, el bloqueo o el retraso de los fondos europeos a Hungría tensa la cohesión en el seno de la UE y puede sentar un precedente sobre la aplicación del mecanismo de condicionalidad, un instrumento que Bruselas también podría activar contra otros Estados miembros si detecta retrocesos en el Estado de derecho. Además, una crisis política prolongada en un país del Grupo de Visegrado afecta a la confianza empresarial en la región y, por extensión, a las exportaciones españolas con intereses en Europa central y oriental.

En el plano financiero, el Euríbor a 12 meses no debería sufrir movimientos derivados de esta noticia, pues responde sobre todo a la política monetaria del BCE. Pero si la inestabilidad húngara se contagiase a los bonos de la periferia europea —algo improbable a corto plazo—, las primas de riesgo de España e Italia podrían ampliarse ligeramente. De momento, la atención de los inversores se centra en la reacción de la Comisión Europea. El lunes, cuando la presidencia húngara quede vacante, Bruselas tendrá la primera oportunidad de calibrar su respuesta, y ese gesto condicionará la senda de los fondos y de la credibilidad de Magyar. Seguiré atento a los próximos pasos.


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