He pasado la mañana revisando las cifras de instalación mundial de aerogeneradores que acaba de publicar el Global Wind Energy Council (GWEC), adelantadas hoy por el diario japonés Nikkei Asia, y el dato es demoledor: las empresas chinas instalaron el 79% de toda la nueva capacidad eólica del planeta en 2025, seis puntos porcentuales más que el año anterior. Lo que hace unas semanas era una hipótesis manejada por los analistas es ya una realidad cuantificada que pone en jaque a los gigantes europeos Vestas y Siemens Gamesa.
El dominio de los fabricantes chinos en el mercado global de turbinas eólicas se apoya en dos pilares. Por un lado, la demanda interna, que sigue siendo la mayor del mundo gracias a los ambiciosos objetivos de capacidad renovable de Pekín. Por otro, su agresiva expansión en mercados emergentes de Asia y África, donde compiten con precios hasta un 40% más bajos que los de sus rivales occidentales.
El reparto del pastel eólico, en cifras
- El 79% de las turbinas instaladas en todo el mundo en 2025 fueron suministradas por compañías chinas, frente al 73% de 2024.
- La capacidad eólica total añadida alcanzó los 120 GW a nivel global, de los cuales China aportó más de 95 GW (incluidos los fabricantes locales y las exportaciones indirectas).
- Los tres mayores fabricantes chinos —Goldwind, Envision y Mingyang— concentran ya casi la mitad del mercado global.
- Las cuotas de Vestas y Siemens Gamesa cayeron por debajo del 15% en conjunto, un desplome que los analistas califican de «pérdida de relevancia estratégica».
«China está estableciendo una posición dominante en toda la cadena de suministro de tecnologías limpias, desde los minerales críticos hasta las turbinas eólicas, y eso tendrá consecuencias para la competencia global.» — Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), informe Energy Technology Supply Chains, 2025
Más que un dato: una cadena de suministro capturada
Lo que reflejan estas cifras no es solo una victoria comercial. Es la culminación de una estrategia industrial de Pekín que abarca desde el control de los materiales (acero, tierras raras) hasta la fabricación a gran escala y la financiación de proyectos en mercados terceros a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. La diferencia de coste con los competidores europeos se ha ampliado hasta hacer inviables muchas licitaciones en Asia o África para Vestas o Siemens Gamesa. Eso convierte la energía eólica en otro sector donde Europa depende de importaciones estratégicas, como ya ocurre con los paneles solares y las baterías de ion-litio. Además, las turbinas modernas requieren imanes permanentes fabricados con tierras raras, otro mercado controlado al 90% por China, lo que profundiza la dependencia tecnológica de Occidente.
Sin embargo, el margen de beneficio de los fabricantes chinos sigue siendo ínfimo —apenas un 3-5%—, lo que sugiere que están sacrificando rentabilidad por cuota de mercado. La gran pregunta para los próximos trimestres es si Pekín mantendrá ese subsidio indirecto a las exportaciones o si una eventual crisis de sobrecapacidad llevará a una reestructuración del sector.
🌐 El efecto dominó en Occidente
La hegemonía china en turbinas eólicas impacta directamente en la transición energética europea y en la industria española:
- Inflación tecnológica: aunque los precios de las turbinas bajan, esos ahorros no llegan a los consumidores porque los parques instalados en Europa siguen montándose mayoritariamente con tecnología occidental, cuyos costes aumentan por la pérdida de economías de escala.
- El caso español: Siemens Gamesa, con centros de producción en España, ya anunció en 2025 un recorte de 3.000 empleos y la revisión a la baja de sus previsiones. Un mayor dominio chino podría acelerar deslocalizaciones y reducir la contribución del sector eolico al PIB industrial español (actualmente en torno al 1,5%).
- Dependencia de la cadena de suministro: si Europa impone aranceles a las turbinas chinas para proteger su industria, los costes de instalación de los parques eólicos europeos se incrementarían, ralentizando la descarbonización. Si no lo hace, Vestas y Siemens Gamesa podrían desaparecer como fabricantes globales. Es un dilema de política industrial que Bruselas aún no ha resuelto.
El Consejo Europeo debatirá en septiembre de 2026 un posible mecanismo de ajuste en frontera para componentes eólicos, una medida que podría tensar aún más las relaciones comerciales con Pekín.





