
Cristina Simón ejerce la limpieza por cuenta propia, tiene una carrera universitaria y un máster, y lo deja claro desde el comienzo: ninguna profesional de la limpieza debería trabajar por menos de 15 euros la hora. No es una ocurrencia ni una reivindicación sin fundamento. Esa cifra es, según su experiencia, el suelo que garantiza cubrir los costes reales de una actividad legal: la cuota de autónomos, los seguros obligatorios y la protección social que da el cotizar. Bajar de ahí es, sencillamente, trabajar a pérdidas o en la economía sumergida.
El precio que blinda la legalidad: 15 euros la hora
Cristina empezó a limpiar «con cuatro productos del supermercado y una aspiradora», sin grandes inversiones, pero con la determinación de hacerlo bien desde el primer momento. Hay mucha gente cobrando menos de diez euros la hora y eso no puede ocurrir», explica. Sus cálculos incluyen la cuota del RETA, el seguro de responsabilidad civil y el de accidentes, además de la cotización que permite acceder a una baja por enfermedad o a la jubilación. «Para estar dentro de la legalidad, mínimo tienes que cobrar quince euros», insiste.
El sector de la limpieza emplea a unas 478.000 personas en España y, pese a su peso, la precariedad sigue siendo la norma. Muchas trabajadoras operan sin alta ni cobertura, y el precio por hora se desploma en la competencia informal. Establecer un suelo común no es solidaridad, es sentido común empresarial: quien cobra por debajo de ese umbral está, en realidad, subvencionando al cliente a costa de su propia protección.
Alta en el RETA y cotización: el paso que separa la legalidad del riesgo
Una de las primeras decisiones que tomó Cristina fue darse de alta como autónoma. «Desde el principio quise hacer las cosas bien, ser autónoma para cotizar y tener derecho a una baja o una jubilación», recuerda. El proceso es el mismo para cualquier actividad: hay que presentar la declaración censal (modelo 037 o 036) en Hacienda y afiliarse al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos en la Seguridad Social. Ambas gestiones se pueden hacer por internet con certificado digital o Cl@ve, o de manera presencial en la administración correspondiente.
El coste mensual de la cuota varía en función de los rendimientos reales y de si se opta por la tarifa plana para nuevos autónomos. En 2026, la cuota mínima para tramos de ingresos bajos ronda los 230 euros al mes, aunque quienes nunca han estado de alta pueden beneficiarse de una cuota reducida de 80 euros durante el primer año. Esta cantidad hay que incluirla sí o sí en el precio por hora si se quiere ofrecer un servicio legal y disponible a largo plazo. Ignorar la cotización es renunciar a cualquier prestación futura, y Cristina lo resume con crudeza: «Muchas compañeras se jubilan tras 50 años sin haber cotizado nunca».

Análisis: cotizar no es un gasto, es la única red de seguridad real
La pandemia de 2020 mostró lo frágil que es el modelo sin red. Durante aquellos meses, la limpieza fue declarada actividad esencial y, por un breve tiempo, la sociedad reconoció su valor. Pero esa percepción se desvaneció rápido. Hoy, volvemos a escuchar testimonios de clientes que regatean las horas, cronometran los descansos o exigen «limpiar de rodillas». Sin alta en la Seguridad Social, una enfermedad, un accidente o la simple vejez pueden convertirse en drama económico.
La historia de Cristina es un reflejo de lo que sucede cuando se elige la vía legal: la tranquilidad de saber que, si un día no se puede trabajar, el sistema responde con una prestación por incapacidad temporal o con el cese de actividad. Y esa tranquilidad tiene un precio, que se traduce en los 15 euros defendidos al principio. Si el cliente no está dispuesto a pagar lo que cuesta un servicio legal, quizá el problema no sea el precio, sino el modelo de negocio del cliente.
No cotizar es una decisión con fecha de caducidad: cuando llega la baja o la jubilación, el tiempo trabajado sin alta no cuenta para nada.
El auge del emprendimiento femenino en sectores de cuidados y hogar abre la puerta a un nuevo modelo, donde el precio justo y la cotización van de la mano. Herramientas como el nuevo sistema de cotización por rendimientos reales permiten ajustar la cuota a la facturación mensual, evitando ahogar a quien empieza. Pero, para que funcione, hay que comunicar los ingresos con precisión y no maquillar la cifra para pagar menos ahora a costa de una protección menguada después.
Guía rápida del trámite
- 📅 Plazos: Sin fecha límite; puedes darte de alta en cualquier momento, pero hazlo antes de emitir la primera factura.
- ✅ Requisitos clave: Ser mayor de edad, no estar inhabilitado y elegir un epígrafe del IAE ajustado a la actividad (por ejemplo, 921.1, limpieza de edificios y locales).
- 🌐 Dónde solicitarlo: Alta censal en la sede electrónica de la AEAT (modelo 037) y afiliación en la plataforma Importass de la Seguridad Social. Necesitas certificado digital, DNI electrónico o sistema Cl@ve.
- 💰 Importe o coste: El precio mínimo orientativo para una limpieza legal se sitúa en 15 euros por hora. La cuota del RETA depende de los rendimientos reales; para ingresos bajos, la cuota parte de alrededor de 230 euros al mes en 2026, con una tarifa plana de 80 euros para nuevos autónomos durante el primer año. Cualquier estimación debe consultarse en las tablas oficiales publicadas por la Seguridad Social.
- ⚠️ Error a evitar: Comenzar a trabajar sin alta y sin cotización. Te arriesgas a sanciones de Hacienda y a perder el derecho a prestaciones por incapacidad, cese de actividad o jubilación.




