Bancos disparan la financiación de combustibles fósiles un 27% hasta 508.000 millones en 2025

La banca mundial destinó además 591.000 millones de dólares al sector petroquímico entre 2019 y 2025, según los informes de RAN y CIEL. El giro coincide con el abandono en bloque de los compromisos voluntarios de cero emisiones por parte de grandes entidades como JPMorgan, Santan

Los 65 mayores bancos del mundo elevaron un 27% la financiación a empresas de combustibles fósiles en 2025, hasta alcanzar los 508.000 millones de dólares, según un informe de la red ecologista Rainforest Action Network (RAN). Un segundo análisis del Centro para el Derecho Ambiental Internacional (CIEL) revela que la gran banca también ha desembolsado 591.000 millones de dólares en préstamos y colocaciones para el sector petroquímico entre 2019 y la primera mitad de 2025, una cifra que equivale a más del doble del PIB de Nueva Zelanda.

Una subida generalizada con el foco en el transporte y el GNL

El incremento del 27% respecto a 2024 es el mayor registrado desde que RAN comenzó a monitorizar estos flujos, en 2016. El empujón no se concentra solo en exploración y producción: la financiación para el transporte de combustibles —que incluye nuevos gasoductos y terminales de exportación de gas natural licuado (GNL)— fue la que más creció. Según el informe, estas infraestructuras suponen un compromiso de décadas con el metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el CO₂ a corto plazo.

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Bank of America, Citigroup, JPMorgan Chase y el japonés Mizuho Financial figuran entre las entidades que más aceleraron el grifo del dinero fósil. Las 65 entidades analizadas aumentaron los fondos para nuevos proyectos de petróleo y gas, refinado y transporte, pero el peso de las entidades norteamericanas y japonesas es cada vez mayor. “Las entidades europeas han comenzado a reducir su exposición, por lo que la financiación se concentra en menos bancos y con importes más altos”, explica Allison Fajans-Turner, responsable de campañas de energía de RAN.

El movimiento coincide con el abandono en cascada de los compromisos climáticos voluntarios. En 2024 y 2025, los seis principales bancos de Estados Unidos se salieron de la Net-Zero Banking Alliance (NZBA), la alianza que pretendía alinear las carteras con el Acuerdo de París. Su salida precipitó el cierre definitivo de la alianza en octubre del año pasado. Santander, HSBC, NatWest o el canadiense Scotiabank también han rebajado o abandonado sus objetivos de descarbonización en los últimos meses.

Los 508.000 millones de dólares prestados en 2025 son la cifra más alta de financiación fósil desde que hay registros: un salto del 27% que desmiente cualquier narrativa de transición ordenada.

La petroquímica, la nueva apuesta de la industria fósil con 591.000 millones en seis años

El segundo informe, elaborado por el CIEL, detalla la otra pata del plan: la banca mundial ha inyectado 591.000 millones de dólares a los quince mayores productores petroquímicos entre enero de 2019 y junio de 2025. De esa cantidad, 252.000 millones pueden atribuirse directamente a actividades petroquímicas —plásticos, fertilizantes y otros derivados—, mientras que el resto se reparte entre corporaciones integradas de petróleo y gas.

“La petroquímica no es un área de crecimiento casual para las empresas de combustibles fósiles, sino una estrategia deliberada para asegurarse de que seguimos usando combustibles fósiles”, sostiene Ximena Banegas, autora del informe del CIEL. Exxon Mobil, Shell, Saudi Aramco y otras grandes han comprado participaciones mayoritarias en compañías de plásticos y químicos, y están readaptando refinerías para pivotar hacia estos productos. La Agencia Internacional de la Energía prevé que los petroquímicos acaparen más de un tercio del crecimiento de la demanda mundial de petróleo hasta 2030 y casi la mitad hacia 2050, superando con creces a sectores como la aviación o el transporte marítimo.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • CO2 evitado: Ninguno. Al contrario, el sector petroquímico emitió 1.900 millones de toneladas de CO₂ equivalente en 2020, más del doble que la aviación y el transporte marítimo combinados.
  • Capacidad / magnitud: 127 nuevos proyectos de polietileno previstos para entrar en operación entre 2025 y 2030, según los datos recogidos por CIEL.
  • Inversión: 508.000 millones de dólares en combustibles fósiles en 2025 (↑27% anual) y 591.000 millones al sector petroquímico entre 2019 y mediados de 2025.
  • Equivalencia tangible: La financiación petroquímica equivale a más de dos veces el PIB anual de Nueva Zelanda.
banca verde

El estudio señala que buena parte del aumento en la financiación al carbón está ligado a la proliferación de proyectos de conversión de carbón a productos químicos, sobre todo en China e India. “Esto da una nueva vida al carbón”, advierten los ecologistas. En total, 127 nuevas plantas de polietileno —el plástico más común— tienen previsto arrancar en los próximos cinco años.

Una subida del 27% en la financiación fósil cuando los principales bancos han abandonado la alianza Net Zero no es un accidente: es la constatación de que las promesas voluntarias sin regulación son ineficaces.

El riesgo del greenwashing y la urgencia de una regulación que obligue a la descarbonización

El giro de los grandes bancos demuestra, en la práctica, la debilidad de los compromisos voluntarios de sostenibilidad. “Los bancos, por desgracia, siguen anteponiendo los beneficios a una actuación socialmente responsable”, resume Fajans-Turner. La salida de la NZBA y el aumento de la financiación fósil no son dos fenómenos independientes: el primero vacía de contenido las metas climáticas que las entidades habían anunciado, y el segundo las desmiente con hechos. En la jerga de la inversión responsable, esto es un caso de libro de greenwashing bancario.

Para la coalición de organizaciones que ha impulsado estos informes, la única salida pasa por una regulación que obligue a los bancos a integrar de verdad los riesgos climáticos en sus decisiones de crédito. Proponen, entre otras medidas, prohibir la financiación a empresas que construyan nuevas instalaciones para producir plástico virgen o fertilizantes de origen fósil, y exigir a los clientes planes de transición creíbles que sitúen el calentamiento global por debajo de 1,5 °C.

La Unión Europea cuenta ya con herramientas como la Taxonomía Verde y la directiva CSRD de reporte de sostenibilidad, pero el dinero que fluye hacia los combustibles fósiles muestra que el marco actual no es suficiente. “Es imprescindible que los gobiernos dejen de subvencionar al sector fósil —más de un billón de dólares al año— y que parte de ese dinero se redirija a la química verde y a las energías limpias”, apunta Joel Tickner, profesor de la Universidad de Massachusetts Lowell e investigador en química sostenible.

La tendencia detectada por RAN y CIEL no es una anécdota puntual, sino el termómetro de una industria que está construyendo su siguiente fase de crecimiento mientras la anterior aún no ha terminado. La pregunta que dejan estos datos sobre la mesa es clara: si ni siquiera los bancos que lideraban la alianza Net Zero han sido capaces de mantener sus compromisos sin una norma que les obligue, ¿puede la transición energética depender solo de la autorregulación? La respuesta, a la vista de los 508.000 millones de dólares prestados en un solo año, parece evidente.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: Ninguno. La financiación de 1,1 billones de dólares a fósiles y petroquímica en seis años bloquea la descarbonización durante décadas y añade presión al presupuesto de carbono restante.
  • Modelo que cambia: El abandono de los compromisos voluntarios por parte de la gran banca demuestra que sin una regulación vinculante, los objetivos Net Zero se convierten en papel mojado cuando los beneficios corporativos lo exigen.
  • Para las próximas generaciones: Cada dólar que financia una nueva terminal de GNL o una planta de plástico virgen hipoteca el clima que heredarán. La transición ordenada exige cortar este grifo con normas financieras claras y un etiquetado que no tolere el greenwashing.

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