El aumento del turismo aéreo en España no solo llena terminales: también empuja al alza los alquileres. Un informe encargado por Transport & Environment (T&E) a la New Economics Foundation (NEF) proyecta que el incremento de los vuelos sumará una media de 217 euros al año a los recibos de los inquilinos españoles hasta 2031. La presión, que alcanza los 648 millones de coste agregado, afecta sobre todo a las islas y a los hogares con menos recursos.
Claves de la operación
- 217 euros más al año hasta 2031. El estudio estima un sobrecoste anual del 1,6 % en los alquileres ligado al tráfico aéreo, frente a los 163 euros de Grecia o los 193 de Portugal.
- Las islas, las más expuestas. Baleares acumula 9,2 llegadas de turistas extranjeros por residente y Canarias 4,9, frente a la media europea de 0,9. El turismo desvía vivienda al alquiler vacacional y encarece el mercado.
- 648 millones de carga añadida para los arrendatarios. El incremento agregado de los alquileres entre 2026 y 2031 equivale a una transferencia de renta de los inquilinos a los propietarios, según NEF.
La conexión directa entre vuelos y alquileres: 217 euros de sobrecoste anual
El trabajo de NEF, encargado por la organización ecologista Transport & Environment, parte de una premisa sencilla: si los aeropuertos baten récords de pasajeros –82,5 millones de turistas extranjeros llegaron por vía aérea en 2025, el 83 % del total–, el mercado inmobiliario acaba sintiendo el golpe. La novedad es que el estudio pone cifras a ese nexo.
El informe proyecta un incremento del 11,8 % en las llegadas aéreas hasta 2031 y cuantifica su impacto en los alquileres en las doce mayores economías turísticas de Europa. Para España, el resultado es un sobrecoste medio de 217 euros anuales por hogar arrendatario. Irlanda lidera la lista con 251 euros, mientras que Grecia y Portugal registran 163 y 193 euros, respectivamente.
“Mostramos una transferencia de riqueza por la que los propietarios se benefician a costa de los inquilinos”, explica NEF en su documento. La entidad añade que los aumentos, aunque son promedios nacionales, “se concentrarán en los principales destinos turísticos y afectarán principalmente a los hogares de bajos ingresos”.
En el caso español, la carga anual de alquiler se elevaría en 648 millones de euros durante el lustro 2026-2031. Esa cifra no es una anécdota: equivale a una presión constante sobre la capacidad de ahorro de familias que ya destinan más del 30 % de su renta al pago del arrendamiento.
Baleares y Canarias: el turismo aéreo tensiona los alquileres donde más se necesita la vivienda
El estudio advierte de que el fenómeno no se reparte por igual. Las regiones con mayor densidad de vuelos y turismo vacacional son las que absorben el encarecimiento más agudo. Baleares (9,2 llegadas por residente) y Canarias (4,9) duplican o triplican la media europea, situada en 0,9. En Cataluña, el ratio es de 2,0.
“No podemos separar las protestas contra el turismo que se producen en la calle del aumento de vuelos sobre nuestras cabezas”, ha declarado Bosco Serrano, portavoz de T&E España. Su argumento conecta directamente la presión inmobiliaria con la ampliación de aeropuertos: “Intentar gestionar la masificación turística al tiempo que se amplían los aeropuertos de Dublín, Barcelona o Lisboa, es una batalla perdida”.
La presión del turismo aéreo sobre los alquileres no es un rumor callejero: es una transferencia de riqueza medida que beneficia a los propietarios a costa de los inquilinos.
La dinámica en las islas ya se ha traducido en un desplazamiento de la oferta residencial hacia el alquiler turístico. El informe subraya que el turismo reduce la vivienda disponible para los residentes y orienta las nuevas promociones hacia compradores no residentes, lo que agrava la dificultad de acceso para los hogares locales.
Análisis: la vivienda en España, atrapada entre turistas y escasez de oferta
Conviene no perder de vista que el turismo, por sí solo, no explica la tensión del mercado del alquiler. El déficit crónico de construcción, el encarecimiento de materiales y la concentración de la demanda en grandes ciudades son factores que llevan años empujando los precios. La propia NEF reconoce que el tráfico aéreo “exacerba” la crisis, pero no es su única causa.
Sin embargo, el estudio deja un mensaje incómodo para la política económica: si el país sigue fomentando el crecimiento del sector aéreo sin medidas que protejan el parque de vivienda residencial, la factura se cargará sobre los inquilinos. En un contexto en el que el empleo turístico genera el 10 % de las horas trabajadas pero solo el 5 % del valor añadido bruto, el círculo vicioso entre bajos salarios y alquileres al alza resulta difícil de romper.
El trabajo de T&E recuerda, además, que la inversión inmobiliaria puede desplazar recursos desde sectores productivos hacia la acumulación de activos. Cuando el precio de la vivienda sube, el capital fluye hacia ladrillo y se aleja de la innovación. El resultado es una economía más dependiente del turismo y de la especulación residencial.
España, que en 2025 batió su récord de pasajeros en aeropuertos, se enfrenta a una disyuntiva clásica: ampliar las terminales para recibir a más visitantes o regular el impacto que esos visitantes tienen sobre el derecho a una vivienda asequible. Mientras el debate se prolonga, los alquileres siguen subiendo y el margen para los hogares más vulnerables se estrecha.




